10 de febrero de 2021 0

OPINIÓN: ¿Por qué COVID-19 no es una pandemia?

 

Cartel ilustrativo de lo que supone COVID-19

    Cartel ilustrativo de lo que supone COVID-19.

(Por Daniel Ponce) –

En la pasada reunión anual del Foro de Davos, entre otros muchos aspectos relativos al llamado Nuevo Orden Mundial, Nueva Normalidad o creación de Instituciones de Gobierno Mundial se señaló que ” la Pandemia del COVID-19 supone una oportunidad para la creación de dichas instituciones, así como para el fortalecimiento de las ya existentes ” y que están en la ONU y la OTAN, y todo ello bajo la Suprema Dirección de una Oligarquía Farmacéutico – Sanitaria y Tecnológica.

A este hecho de ámbito internacional se ha sumado otro, nacional, relativo a los resultados que se están produciendo tras pasada una semana de ”vacunaciones” ( entrecomillo pues este tipo de vacunas ARN no son vacunas con un antígeno inactivado sino modificación genética y hormonal:

A día de hoy hay 761 muertos en diferentes residencias y centros de mayores y enfermos, tanto entre el personal sanitario como entre los pacientes y ancianos. El dato ha sido publicado por Agencias Internacionales como Russia Today, nacionales como Cadena SER y Digitales como El Correo de España y El Diestro. Y ahora este prestigioso Digital Católico referencia de la Tradición.

Centrándonos en el artículo de hoy en el asunto de la llamada Pandemia queremos recordar varios asuntos:

La OMS, en el 2019, cambió la definición a una más laxa en la que se minimizaban los requisitos de alta mortalidad e infectividad, manteniendo el criterio transfronterizo. Antes de esa fecha, el fenómeno actual no habría sido pandemia.

Es necesario tener muy presente que la OMS, dentro de la ONU, dejó de ser pública y está financiada por farmacéuticas multinacionales, tecnológicas y las principales potencias mundiales como China, EEUU, la UE e Israel estando tras ellas lobbistas como la familia Rothschild, su testaferro George Soros, Bill Gates con Microsoft y su Fundación, así como los Clinton por medio de su Fundación y los Rockefeller.

El elemento central para mantener la farsa de la Pandemia es la llamada prueba PCR. Su inventor, Kary Mullis, Premio Nobel de Bioquímica, estuvo cansado de decir que la PCR no era una prueba diagnóstica ni para detectar carga viral, que es para lo que se está usando, sino una prueba genética (detecta sólo 200 nucleótidos virales que pueden estar en muchos otros microorganismos e inclusos sustancias no patológicas) y de valores bioquímicos.

El concepto de ”asintomático” (inaudito en la Historia de la Medicina como confinar o aislar a sanos y enfermos) se explica por los muchos falsos positivos. Necesitan justificar las medidas políticas y acciones tomadas para este ”reseteo” y crean la idea de que los que no tienen síntomas también contagian cuando es precisamente lo contrario ya que transmiten anticuerpos y favorecen la conocida como inmunidad comunitaria o de rebaño.

Respecto a las cifras, ya de por sí falseadas por la falsedad de la prueba, son infladas dando como positivos a pacientes con otros síntomas genéricos, y tratados incluso online o telefónicamente.

A este hecho hay que sumar que durante el periodo de mayor mortandad, y aún hoy apenas se hacen,  no se hicieron autopsias, tal y como denunció el prestigioso Médico Forense Dr. Cabrera.

Otro aspecto a tener en cuenta, si se quiere hacer un análisis inteligente de la situación de guerra en la que estamos, es la enloquecida y despiadada carrera de las farmacéuticas por obtener beneficios mil millonarios con las vacunas y medicamentos patentados que salgan tras esta Campaña de Operaciones Psicológicas y Marketing Global.

El control social es otro de los objetivos políticos a través de las nuevas tecnologías digitales y la ingeniería social o propaganda de dominación.

Todo se enmarca en un nuevo paradigma económico-tecnológico que se está implementando gradualmente por la élite financiera a modo de los planes quinquenales en la URSS o del PCCh mientras provocan la demolición controlada de las economías nacionales y locales. Todo ello ante el inminente colapso de su sistema financiero especulativo mundial que debe ser reseteado para salvarlo y ellos.

Como conclusión, no olvidemos el papel crucial de los medios de comunicación de masas que, estando arruinados económica y moralmente han sido comprados ”por un plato de lentejas” de 26 millones de euros de dinero público a día de hoy, y se han prostituido para hacer de estafadores y verdaderos propagandistas de la falsedad para implantar el llamado Nuevo Orden Mundial, que es tan viejo como la Torre de Babel.

No dejemos de recordar el papel de estos medios contra aquellos gobernantes que piensan que las soberanías y tradiciones nacionales deben ser cuidadas y respetadas como Trump, Putin, Orban y algún otro.

 

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