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4 de mayo de 2026 0

40º aniversario de la unión de los carlistas en 1986. Congreso de El Escorial. (Unas palabras muy discretas)

Buenas plumas harán la crónica de esta inolvidable Jornada y celebración.

Ahora añadimos el testimonio personal de uno de los intervinientes en los brindis y agradecimientos. Dijo así:

Gracias, muchas gracias por este inmerecido agradecimiento que nos hacéis a los 40 años del Congreso de unidad de los carlistas celebrado aquí, en El Escorial, allá por mayo de 1986.

Cuando agradecemos de verdad se nos van las flojeras, la “depre”, y ganamos fuerza psicológica y moral para seguir adelante. ¿Verdad…? Agradecer tiene un efecto multiplicador. Por todo esto hoy es día de agradecimiento.

Permitidme dar gracias en primer lugar a aita Teodoro de Ochagavía, requeté del Tercio de Lesaca, del Tercio de San Fermín y de Radio requeté de Campaña, que salió a la Cruzada sólo por Dios Jaungoikoa. Al abuelito Manuel martiriado al ser lanzado al mar en el faro menor de la bahía de Santander, el padre de maye María Luisa. Al tío Jaime Garralda de Ochagavía, cabo de requetés asesinado en San Sebastián en julio del 36. A mi padrino Benito Fernández Lerga, organizador con Utrilla del Tercio María de las Nieves. Y gracias también, desde el silencio de los cañones que callan allá en la lejanía del gran rey Carlos, al general Ramón Argonz Gárate, nombrado marqués de la fidelidad por Carlos VII. Cada uno tiene su historia menuda, que es todo para él y le sostiene. Sin ésta, casi no soy yo.

Pero no queda todo ahí. Hay mucho más y tan actuante como aquello. Gracias a don Ignacio de Orbe Tuero, barón de Montevilla porque enseñó Carlismo, a don Miguel Ángel Garisoain y Felipe Vives porque enseñaron política carlista, a Santiago Arellano porque enseñó a pensar en carlista, y al marino Carlos Etayo como hombre de acción. Ser y política, pensar y actuar.

Pues bien, como esto que os digo, es tan personal que sólo os interesa por vuestra bondad, lo hago necesariamente extensivo a todos los que conocí en el Congreso de El Escorial en 1986 y a todos vosotros que lo continuáis.

1986

Aquí nos situamos hoy, formando todos una unidad de servicio a Dios, España y la legitimidad.

A la jugada maestra de la Revolución, que fue apoderarse casi del Carlismo desde dentro poco antes de 1976, y luego provocar artificialmente un enfrentamiento fraticida por el que la Revolución y los aún despistados viven de rentas, le respondió, en sólo diez largos años, la jugada maestra de la tradición que es: unidos en el ideal de Dios-Patria-Fueros-Rey, 1986.

Fueron diez años (1976-1986) de un ansiado y difícil camino hacia la unidad. Camino empinado, costoso y arduo para unos padres de familia que a la vez trabajaban para mantener a los suyos. Al llegar a la cima, lo consideraron un “milagro”. Y lo fue. Tan es así, que nosotros hoy  lo celebramos y debemos ser dignos de él. (En el digital Ahora Información han salido algunos recuerdos sobre el congreso de El Escorial de 1986, porque es muy bueno saber qué se hizo y dijo ahí).

Gracias a la unidad de todos en 1986, el ejemplo que hemos recibido de los más próximos que os he citado, creció en extensión –las Españas juntas– y profundidad –el bien común- con un efecto multiplicador.

El Congreso de 1986 nos complicó pero multiplicó la vida, y nos dio medios para llegar hasta aquí. Y eso que hemos atravesado momentos pero que muy duros, que hay personas y amigos que se nos han muerto en vida, que algunos nos hacen saborear la soledad…

Nuestros mayores en 1986, estaban sometidos a la fragilidad humana, pero eran espiritualmente unos colosos. ¡Fueron muchos, se empeñaron en lo más difícil pero necesario para el Carlismo y España, cedieron posiciones propias por el bien de la Causa, pensaron en lo que unía sin menoscabo del ideal…! Ahora confío que aquellos mayores sean aspas de Luz ante el Santísimo y que nos encomendemos mucho más a ellos, pues sin duda ellos lo están deseando.

CELEBRAR CON ALEGRÍA

Hay que celebrar el milagro de ayer para que podamos estar a la altura de los retos de hoy. Mucho se ha caminado y muy bien  desde 1986 hasta 2026. “Unión, unión, unión, que la Revolución nos quiere divididos” –me dijeron siempre-. Unión cuando los ideales comunes.

Es hora de estar alegres y activos, sin más golpes de pecho que los necesarios, ante los cuarenta años –es un ciclo largo- del Congreso de unidad carlista. Hay que celebrarlo de corazón.

Hoy es un día de alegría por vernos juntos y diciendo que “¡queremos!” servir de veras; una alegría que ayuda a perseverar. Estando unidos nosotros, podremos acercarnos a los semejantes con eficacia en la nuevas trincheras de hoy.

LO BIEN HECHO, LAS MEJORAS NECESARIAS Y LOS RETOS.

¿Qué es lo mejor que ha hecho la Comunión?: aunar en el Ideario y la acción sobre un programa realista, dejando en segundo plano temas vidriosos y aún no necesarios.

¿Qué más?: presentarse varias veces a las elecciones. Así, nadie dirá que los carlistas han desaparecido, que nacieron para la guerra, que el Carlismo “huele a sangre y telarañas” (ministro Osorio por TV en 1976).

¿Algo más ha hecho?: la juventud de Cruz de Borgoña, que debe tener continuidad después.

¿Qué tenemos que mejorar?:

A veces nos falta la educación más básica: saludar, responder y agradecer de veras. Esto es comunicación y alegría. No es admisible el silencio por contestación.

Debemos pedir perdón cuando lo demanda la Justicia, con un corazón grande, y el sueño de ser mucho mejores de lo que somos. Este es el mejor médico espiritual. Y que tengan paciencia aquellos que han visto malos ejemplos…

Reconozcamos el esfuerzo ajeno, y demos un trato  exquisito. No cuidemos ni encumbremos más al de fuera que al de dentro, y no desconfiemos en el más próximo.

Pero también hay otros retos.

El reto de evitar los extremos ya viejos del “purismo” que enmascara la soberbia, la inseguridad o la falta de trabajo, y  un exagerado “practicismo” que confunde las oportunidades con el servir para ganar y usar el camino corto, que enmascara servirse de y forma egoísta.

El reto de no distraernos con  los cantos de sirena, que siempre habrá, y no dejarnos llevar por novedades. A veces nos fijamos más en el de fuera que en compañero de trinchera. Será porque estamos muy vistos, ¿verdad? ¿Y en qué queda eso de descubrir siempre al otro?

Tenemos el reto de curar las heridas –a veces graves- provocadas en el camino, siendo el perdón el mejor médico.

El reto de ser albañiles a pie de obra y no de despacho, porque las líneas de la arquitectura están en nuestra historia, en lo que se levantó en 1986 y se mantienen hoy. Hay que predicar con el ejemplo.

El reto de buscar y acoger los nuevos brazos, gente corriente lejos de rarismos, buena profesional y dispuesta.

Otro reto es evitar el correr solos en la carrera, y escaparnos del pelotón pues que no por ello se adelanta más sino que al final se “pincha”. Cuidado con la ley de ritmos decrecientes.

Un reto es saber trabajar en equipo, para ir a más y para que las obras perduren. Reto es hacer caso –obedecer- a los jefes.

Reto es adecuarse a los medios de comunicación de hoy –sin olvidar los de “antes”- al estilo podcast, aunque ya vendrán otros nuevos. De todas formas, verse vis a vis, convivir y mantener el papel, son un reto insustituible.

COLOFÓN

Y ahora viene lo más importante que quiero deciros. Hay que trabajar, estar dispuestos, no cogerse vacaciones, ni jubilarse. Que nadie esté solo. Ofrezcámonos.

Cuidemos la jerarquía de bienes. Así como la pirámide de Maslow ordena las necesidades humanas, hay otra pirámide que organiza los bienes. De otra manera hubiera sido imposible 1936 pero tambien 1986. Hay que saber perder para ganar, y servir para que otros vivan. Al menos para presentarnos ante el Buen Dios con algo en las manos. Que digan los demás lo que quieran.

No puede ser que el servicio a la Causa esté en un segundo o tercer plano, por lo que nunca tiene su momento ni constancia. No puede ser que en momentos como los de hoy, el trabajo por Dios y por España quede relegado, o bien que vivamos como personas  incompletas. Más que la bonita expresión del “¡Contamos contigo!”, prefiero el “todos juntos en unión… y cueste lo que cueste”.

Porque el bien, la verdad y la belleza cuestan ¿eh? ¡Y no van a costar el vivir de veras el Dios-Patria-Rey! Por eso, a transmitir organizados. Por eso, a apoyarse y cuidarse unos a otros. Por eso, el “todos juntos en unión… y el cueste lo que cueste”. Por eso, a servir. Pues eso, ¡aurrerá!

José Fermín Garralda. El Escorial, 9 de mayo de 2026

 

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