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Nace el IMV, un nuevo chiringuito electoralista que nadie sabe cómo se va a pagar

11 de junio de 2020 0 Actualidad

(Ahorainformacion.es) – Con el argumento de que era necesario tomar medidas para ayudar a la población más empobrecida por la crisis, el Parlamento ha aprobado sin votos en contra la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital (IMV). La experiencia nos enseña que cuando un invento de los partidos se convierte en unas siglas prepárense para lo peor. El pan-y-circo, las paguitas y la lucha por crear un electorado cautivo son una constante de la política electoral. Para los políticos de partido no existe la economía a medio o largo plazo. Lo único que importa es saber cuándo serán las próximas elecciones y con cuántos estómagos agradecidos cuento.

Desde 1986, el PER (Plan de Empleo Rural), ahora denominado AEPSA (Acuerdo para el Empleo y la Protección Social Agrarios), ha sido uno de los lastres de la economía y la política en Andalucía y otras regiones españolas. Los agricultores denuncian con frecuencia que, en comarcas con un paro cercano al 25%, no se encuentran peones para las faenas agrícolas y tienen que venir trabajadores de Senegal o del otro lado del mundo. La picaresca, las peonadas fantasma, los trabajadores que se limitan a trabajar 20 días al año porque eso les garantiza seis meses de paga… todo ello es soportable para el sistema mientras sirva para los intereses electorales. Otra de las consecuencias perniciosas de este sistema es que los propietarios agrícolas se ven obligados a mecanizar cada vez más las tareas asumiendo un costo difícil y acelerando aún más el despoblamiento rural. Sumemos a todo esto otras paguitas, gestionadas por los gobiernos autonómicos llamadas Renta Mínima o Renta Garantizada.

Este tipo de subsidios, que es lo que podría haberse reforzado sin necesidad de crear el nuevo IMV, podrían tener algún sentido en los casos más graves. Lo que no es de recibo, ni favorece la dignidad del agraciado, es que el cobrar sin trabajar se institucionalice de por vida. ¿No sería más lógico que, para socorrer las situaciones familiares más difíciles la Administración diera trabajo en vez de paguitas? El IMV es un nuevo caramelo electoral y los políticos no discuten sobre su conveniencia o su financiación porque lo único que quieren saber es quién va a gestionarlo. En cambio, un TMV (Trabajo Mímimo Vital) sí que podría tener algún sentido. Dificultaría la picaresca y ayudaría al bien común.

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