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22 de abril de 2026 0

(3) Otras condiciones del éxito de la unidad de 1986. Sigue el propósito  continuado (1980-1985)

(Por José Fermín Garralda)-

Digamos de nuevo que lo extraordinario fue la unidad de los carlistas en 1986, debido a sus propias circunstancias, que les hicieron agitados, secularmente inconformistas, gustosos de ir contracorriente y algo recelosos, muchas veces  apegados a su criterio fruto de la permanente defensa de un ideal que desde luego va más allá el yoísmo.

Si por esto –decimos- la unidad costó muchos esfuerzos, también fue difícil porque –y ahora perdónenme- los carlistas a veces son indóciles, caen en la autoridad consentida –si es que la reconocen- y responden con el ¿me vas a decir tu a mi? A veces les cuesta aprender de los propios compañeros de trinchera por viejos que sean, quizás alguno puede ser personalmente conflictivo –cuidado con los sodalicios y los que se deben a otros planteamientos y jefes paralelos-, y pueden mostrar  inconscientemente algún resquicio de una vanidad familiar que a veces dificulta reconocer que hay nuevos que son mejores que ellos. Cierto acostumbramiento a los demás, y alguna dosis de vanidad y orgullo, hace peligrar la virtud de ser deferente, cortés y justo con los más próximos. A Dios gracias todo ello se superó por conciencia del deber e ilusión de ser y hacer más.

  1. Boletín “Acción Carlista” en Navarra en el año 1985.

Este fue un proyecto que salió a las mil maravillas.

Con ocasión de la fiesta de los mártires de la Tradición en 1985, el pamplonés don Miguel Garisoain Fernández, redactó un largo y denso texto crítico titulado “Alternativas Políticas al Socialismo: la derecha navarra”, analizando ésta última. Se publicó en  formato Hoja de Unión Carlista, cuya cabecera decía: “Reflexiones Políticas. Hoja Informativa del Carlismo Tradicionalista Navarro. Pamplona, marzo 1985”, cabecera que fue un intento fallido de crear un boletín propio.  Luego será publicado en el boletín “Acción Carlista” (nº 1, 1er Tr. 1985), que sí será propio.

Fue don Miguel quien ideó, confeccionó y sufragó el boletín “Acción Carlista”. En buena parte lo hizo por discrepar de los carlistas catalanes que no iban a tener una revista para impulsar única y directamente la unidad, aunque lógicamente la buscasen con ahínco como expresó don Juan Casañas en el Cerro de los Ángeles el 4-XI-1985.

Ante la desaparición del boletín “Unión Carlista” –suponemos que por dificultades económicas-, Don Miguel ideó y publicó con mucho esmero el Boletín “Acción Carlista”, en parte a sus expensas, en 1985. Se decidió a ello para suplir el vacío de un medio impreso, promover la unidad, y que todos los que iban a estar juntos en un futuro próximo tuviesen ya algo en común. El boletín era el principal vehículo de contacto masivo, rápido, uniforme, que fijaba el mensaje, y sustituía reuniones lentas y costosas.

Tengo en el recuerdo la confección de los cuatro primeros números de “Acción Carlista. Órgano informativo del Carlismo Tradicionalista navarro” en 1985. Fueron cuatro números en 1985 con disciplina trimestral, más una hoja suelta y fotocopiada relativa al referéndum para seguir o no en la OTAN: “¿Qué oculta la OTAN?” (1 Tr. 86).

El título “Acción Carlista” era muy significativo: como si el movimiento, las actuaciones y las actividades impulsadas por la voluntad, pudiesen vencer las dificultades del entendimiento, las manías, los dimes y diretes, y los personalismos. Por su origen, era comprensible que “Acción Carlista” tuviese más colaboradores navarros que de otros lugares y, quizás por eso, con aportaciones sin firmar. Recordemos las medidas de prudencia elementales porque tanto el terrorismo como los servicios de inteligencia del Estado estaban activos.

Mientras don Miguel lo diseñaba, me enseñaba el resultado para que opinase y sobre todo para que aprendiese. Eran 8 páginas muy bien impresas con tinta a color, con buen papel y márgenes, y bien grapadas. Su formato era similar al boletín anterior de “Unión Carlista”. Tenía menos letra que éste último, su formato era algo mayor, y estaba mucho mejor maquetado que él.

Recibimos cartas de enhorabuena y suscripción de personas significativas en el Carlismo como Alberto Ruiz de Galarreta (Madrid), Francisco Vives Suriá (Barcelona), Romualdo Bermejo (Alicante), José María Baeza Herrazti (de Ceuta, persona ésta muy generosa, que tras 1986 editará su propio boletín carlista y era miembro de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz), Luis Bueno (Alicante), Ubaldo Abad (Almería), Emerio Rodríguez (Baracaldo), Ceferino Miguez Barreiro (Caracas)… y también de Alejandro Palomino (Gijón),

A los diez años de la unidad de los carlistas en 1986, esto es, en 1996, el boletín “Acción Carlista”, que se habrá convertido en el Boletín Oficial de la CTC, hacía un repaso de su historia, y empezaba reconociendo:

“Para servir.

Para eso nació Acción Carlista.

Órgano Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista desde 1986, nació poco antes de la unidad, en 1985, de la mano de miembros de Unión Carlista. Quiso ser entonces, en plena movilización de esfuerzos y voluntades que buscaban la unidad de los carlistas, órgano de expresión del Carlismo Tradicionalista.

Aquellos cuatro primeros números fueron abiertos, esperanzados, entrando decididamente en los problemas del momento y las soluciones que el carlismo daba” (AC, nº 22, IV-1996).

Desde la gestión de la revista en 1985, comencé a conocer a personas que luego tanto apreciaría, y a mentores como Alberto Ruiz de Galarreta que escribió agradeciéndome a su vez un artículo mío sobre la unidad católica, indicando que era el tema principal de todos los tratados y por tratar. También nos escribió Del Burgo Tajadura en amable respuesta escrita a una colaboración,

Los títulos que los artículos definen bastante una concepción política: “Unidad del Carlismo en y para la acción”, “También para la política la verdad garantía del triunfo”, “En peligro la dignidad de nuestra historia”, “Alternativas al socialismo. Carlismo, tradición y progreso, la respuesta española a los posibilismos de la izquierda”, “Alternativas políticas al socialismo: la derecha navarra”, “Programa electoral consensuado. ¿Hasta cuándo?”, “Navarra signo de contradicción”, “Foralismo no, que Euskadi es una”, “Cartelera política”, “Política con sonrisa”, “Tragicomedia española en cuatro actos”, “El gran cacique”, “Auténtica Comunión”, “Parlamento sin leones”, “Un Congreso, ¿para qué?”.

A los cuatro primeros números (en realidad cinco), le siguieron otros dos de un formato mayor, más estilo periódico hasta en el papel, respetivamente anteriores y posteriores al Congreso de 1986.

Una vez lograda la unidad, empezaba la segunda época del boletín pues el dueño de su cabecera la donó a la Comunión. En ésta segunda época se editan 18 números entre 1987 a 1991. La tercera época empezó en diciembre de 1993 hasta anteayer, y tiene un carácter interno de organización e información (AC, nº 22, IV-1996).

  1. Los jóvenes se suman desde Pamplona y otras Regiones.

  Quienes impulsábamos en Pamplona la política de unión y el Congreso de unidad, lo hacíamos bajo el nombre de Carlismo Tradicionalista. Era un momento delicado donde no se debía herir susceptibilidades cuando sobre todo se debía ampliar la base. Por eso, también se utilizó otro término como el de Juventudes carlistas de Pamplona o Navarra. No se usaban siglas sino el nombre de carlistas. Se omitía conscientemente el término Unión Carlista, porque si bien sus afiliados y simpatizantes eran los que impulsaban todo -con don Miguel Garisoain como vértice e inspirador-, no convenía atribuir a una parte lo que se hacía, sino a un nuevo todo para aglutinar a todos desde abajo. Se trabajaba en el ámbito de los hechos, para desde ellos decir lo que se era y quería ser, sin apriorismos ni clichés. Como Juventudes Carlistas de Navarra, repartimos un escrito o panfleto a la salida del funeral del general Juan Atarés Peña, asesinado por ETA, celebrado en el monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada. La basílica del funeral estaba llena de fieles al atardecer de aquel triste 29-XII-1985.

Las circunstancias eran difíciles. Las familias tradicionalistas seguían en sus casas sufriendo las consecuencias de la traición de don Carlos Hugo. Los jóvenes éramos pocos. Los medios eran muy escasos. Aunque “El Pensamiento Navarro” se había sostenido hasta 1982, manteniendo una buena línea doctrinal y emotiva con la sabia dirección de don Juan Indave Nuin, su desaparición había hecho decaer los ánimos. En este momento Indave estaba apartado, y como periodista intentó colaborar -aunque sin éxito porque ponía sus condiciones técnicas- en la edición del quincenal “Siempre p’alante”, que se consideró heredero de la tercera página del diario carlista. La prensa aún nos hacía algún hueco, pagando o sin pagar el coste.

En el ámbito nacional, los jóvenes de Unión Carlista se reunieron como juventudes para su  organización y acción, concretamente en Pamplona, los días 7 y 8-I-1984, y en Zaragoza el 23-II-1985. Los jóvenes mostraban su  entusiasmo, y si los englobados en Unión Carlista sabían bien qué querían, recomenzar con todos los carlistas de España iba a ser la “repera”.  En estas circunstancias conocimos por Unión Carlista a Javier Barraycoa, Mir, Hernández, los Vives, Toda, Canals… Ram de Viu, todo indicaba que señalado por Casañas y Cusell para liderar a los jóvenes. Se realizaban campamentos al estilo scout. De una u otra manera, los mayores dejaban hacer, delegaban y confiaban mucho. Desde luego ese era el talante de don Miguel, a quien se podía recurrir en cualquier momento, y nos recibía siempre con una sonrisa y  confianza,  un chascarrillo y siempre para ayudar.

El afán por la unidad práctica y de acción, obligó a don Miguel a escribir abundantes cartas particulares, con su letra pequeña e inclinada pero siempre clara. Redactó textos para boletines sin su nombre, utilizó largamente el teléfono, contactó con unos y otros, y enderezó los muchos -y a veces graves- entuertos que se encontraban por el camino. Aún sin concretar, lo comentaba.

  1. Reuniones de 1984 y 1985

Hubo una reunión en Madrid el 7-VI-1981 (UC se quejaba que CT quería la absorción de todos en ella), y luego otra en Madrid o El Cerro de los Ángeles el 2-X-1984 (ponencia relativa a la “Aplicación hoy, según la doctrina tradicionalista, a los problemas actuales”).

Se celebraron unas Jornadas de estudio del Círculo Zumalacárregui en Talavera en 1984, que fueron realmente importantes, creándose una Comisión Gestora para la Unidad del Carlismo. Hubo reuniones en Zaragoza el 30-VI-1984 y el 14 y 15-IX-1985, y otra de jóvenes a mediados de 1985 también en Zaragoza. En dicha reunión de septiembre de 1985 se juntaron trece personas en Zaragoza, y acordaron celebrar un congreso. Fijaron la fecha para mayo del siguiente año, y crearon una Gestora de siete miembros para la unidad.

En 1984 y 1985 se celebraron actos conjuntos de UC y CT en Pamplona como Fiesta de la juventud Carlista, en Barcelona, Bocairente, Montcada, Quintillo, Montserrat, Isusquiza, en Morella El 28-X-1984 y luego el 26 y 27-X-1985, se realizó y repitió el acto de Morella. En 1984, el Acta de Morella estimulaba a lograr una organización unitaria del Carlismo. Era significativo un anuncio de prensa publicado en Navarra que decía: “El Carlismo no ha muerto. La Tradición española sigue vigente”.

Estos actos culminaron en el Acto de Afirmación Carlista en el Cerro de los Ángeles en 1984 sobre todo y el 1985. Ambos los organizó Comunión Tradicionalista y a ellos invitó a los restantes sectores. El 4-XI-1984 participó don Juan Casañas Balsells por Unión Carlista, cuyo importante discurso de varias páginas conservo íntegro. En un punto, que más de una vez me recordará don Miguel, Casañas decía:

“Y este es el reto que el Pueblo carlista lanza a quienes las circunstancias han colocado como dirigentes responsables de las diversas Organizaciones en las que por desgracia estamos todavía fragmentados. Y yo os aseguro que los responsables recogen el guante. Y aunque haya cuestiones, como las de la Suprema Autoridad, auténtico nudo gordiano (tachado: cuya solución parece ser más difícil que la cuadratura del círculo) con la buena disposición que anima a los dirigentes y las ansias de unidad que evidencia el Pueblo carlista, aquel nudo, si no puede deshacerse, se cortará, quitando así el último obstáculo en el camino hacia la total unidad”. (Parte de éste párrafo lo recoge, pero dando por bueno lo tachado, “Desperta Ferro” nº 13-14, VII-X-1989).

Tras ser acordado como decimos, en la reunión de Zaragoza de septiembre de 1985, la realización del Congreso de la unidad, desde Unión Carlista hubo diversas reuniones en toda España, por ejemplo en Valencia, Oviedo y Sevilla, a las que asistieron Carlos Ibáñez y Miguel Garisoain, añadiéndose Casañas a la de Sevilla.

Don Miguel confió mucho en los jóvenes de varias Regiones. Estos se reunían, y tenían sus pequeñas revistas como “Boina Roja” dirigida por Gilberto Motilla, “Y con el mazo dando…”, ésta, de pequeño formato, en febrero de 1985. En una ocasión don Miguel les franqueó el paso para revitalizar una reunión en Zaragoza organizada por sesudos señores con Autoridad y miembros de Unión Carlista llegados de Barcelona. Antes de 1986 –yo personalmente en Montserrat- los jóvenes conocieron al profesor dr. Francisco Asín Remínez de Esparza (Pachi), a cuya cercanía, actividad y jovialidad tanto debemos todos.

El 2-III-1986 el Carlismo Tradicionalista convocó a una charla informativa en el hotel Tres Reyes de Pamplona -con él se inauguraron los actos posteriores de CTC-, que impartió don Francisco Asín, miembro de la Gestora Nacional para la unidad del Carlismo. Asistieron 70 personas, algunas desconocidas. El tema era doble: Situación general del Carlismo – Proceso de unidad, y qué hacer ante el referéndum a la permanencia de la OTAN a realizar el 12-III-1986. Ante el referéndum, el PSOE decía Sí, y el PP decía no votar. Ante ello, ¿qué hacer? Pues bien, la Comisión Gestora en la que estaba don Miguel dispuso el voto nulo -todos hicimos caso- metiendo este mensaje en el sobre y la urna:

Respuesta al PSOE.

P orque encubre nuestros verdaderos problemas.

S aquea aún más nuestras economías.

O lvida el paro, la agricultura, el estado moral y social de ESPAÑA.

E stamos fuera del “JUEGO DE LA OTAN”

 

D etestamos que con él los españoles sean instrumentalizados por los partidos.

F alta en ellos espíritu de servicio al país y sobre interés por ellos mismos.

P lanteamos que el cualquier caso con Gibraltar y las Bases seguiremos estando en la OTAN.

R eiteramos que es aquí en España donde están nuestros principales problemas.

Un Navarro

El referéndum de la OTAN se hizo monográfico en un suplemento fotocopiado de “Acción Carlista” (1er Tr. 1986). En él denunciaba las escasísimas ventajas de la OTAN tras los acuerdos con los EE.UU. de 1953, el juego político que había sobre ella, y se animaba decir en la papeleta: “Que tu no bailas con la música el PSOE”.

La mayor presencia numérica de los jóvenes sobre los mayores, la necesidad que unos fuesen la “Generación de la unidad” para que otros puedan ser la “Generación de la victoria”, la constató Casañas en su citado discurso de 1985. Este eslogan se repitió varias veces en las circulares de Navarra. Luego comentaremos cuáles fueron otras victorias carlistas.

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