Eurovisión se suma a la campaña de desprestigio del hombre y ensalza a la «divina» mujer
Como una asignatura transversal, Eurovisión se ha convertido en una herramienta más para imponer una ideología empeñada en enfrentar a medio mundo contra el otro medio, eso sí, envuelto en luces de colores y brillos para darle un «toque» de modernidad.
La extravagante Barzilai con su canción «Toy» cacarea su mensaje, un mantra, que todos debemos interiorizar: «No soy tu juguete, chico estúpido».
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