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Hacia una Navidad laica en Madrid, Valencia y Barcelona

4 de enero de 2017 0 Actualidad / / /

La Navidad indudablemente se ha transformado en una fiesta que poco tiene que ver con el significado católico y espiritual que está detrás históricamente. Ahora hay árboles adornados, luces, regalos, tiendas abiertas, cenas por todo lo alto, borracheras en nochevieja… Socialmente se ha olvidado que el 25 de diciembre es el día en el que se conmemora que Jesucristo ha nacido para traer la Salvación a todas las personas. Esto es así porque el nivel de cristianos verdaderamente ligados con sus creencias es ínfimo y porque el resto de religiones -incluida la del laicismo- han adoptado las fiestas por tolerancia a lo que ya es una tradición en medio de nuestras familias. La Navidad coincide con la celebración de la Janucá Hebrea que conmemora la victoria bíblica de Israel sobre los invasores griegos siglos antes del nacimiento de Cristo. Para los musulmanes se celebra el nacimiento de Mahoma. Todas ellas mantienen su cercanía con su sentido religioso. La única que ha perdido la batalla de la identidad es la Navidad cristiana. “De ser una fiestas exclusivas de los cristianos se ha pasado a ser un tiempo de vacaciones, de fiestas a las que se pueden sumar desde el respeto otras confesiones”, reflexiona el profesor Esteban Pérez, director de la Cátedra de las Tres Religiones de la Universitat de València, en declaraciones al periódico El Mundo. No obstante, de lo que no se habla es como en nombre de la tolerancia, se impone un credo laicista o el credo de otras religiones para minusvalorar la visión cristiana.

Desde Valencia, Madrid y Barcelona se ha impuesto un nuevo modelo de entender la Navidad. Desde la desaparición de los belenes tradicionales hasta la progresiva transformación de la cabalgata de reyes, se está sobre-edulcorando la Navidad con significados difusos que cumplan dos objetivos: la disolución religiosa y el incremento del nivel de consumo.

Madrid y el festival por la diversidad navideña en el mundo

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid por Ahora Madrid, inauguró el pasado jueves 15 de diciembre la segunda edición de la Navideña Feria Internacional de las Culturas. Reunió 65 casetas de países de todo el mundo y 250 actividades hasta el día 23 de diciembre. Para el Ayuntamiento ha sido el producto navideño estrella para dar a conocer “la diversidad invernal de la Navidad”. La Navidad, para el Consistorio madrileño, no está ligado a un acontecimiento personal en el que una persona nace o realiza un acontecimiento. Se prefiere la modalidad naturalista propia de la prehistoria: ligar las celebraciones a las estaciones y a los sucesos climatológicos. No en vano, desde el Ayuntamiento se declaró que la feria navideña “pretende conectar a personas, estilos y formas diferentes de entender las fiestas de invierno”. En la inauguración, la alcaldesa aseguró que “la Navidad es una fiesta, que siendo indiscutiblemente de origen cristiano, ha tenido el fruto más apreciado que puede tener cualquier fiesta, saltar los límites de una determinada manera de concebir la vida y convertirse en algo absolutamente universal”. Algo universalmente diluido en una marca blanca irreconocible para los católicos.

Por otra parte, en Madrid, la retirada del Belén de la Puerta de Alcalá, que continúa este año como medida del Consistorio, no es solo patrimonio de Ahora Madrid. Recordemos que cuando Alberto Ruiz Gallardón fue alcalde de Madrid retiró en 2007 también el belén de la Puerta de Alcalá y se produjo una reacción popular al respecto. El Partido Popular no ha hecho una defensa valiente de los símbolos cristianos de la Navidad. Muy reveladoras son las declaraciones de la asociación ultralaicista Europa Laica que considera que “España va a acabar siendo un país laico”, ya que igual que “la derecha acabó asumiendo el divorcio”, formaciones como el Partido Popular ya no se plantean prohibir el aborto o el matrimonio homosexual.

Valencia extenderá la Navidad para dar cabida a las tres reinas brujas

El año pasado 2016, la cabalgata laica y republicana de las Magas suscitó una enorme polémica en Valencia. El Consistorio valenciano, dirigido por Compromís, organizó una celebración laica del solsticio de invierno y estableció que Melchor, Gaspar y Baltasar debían ser sustituidos por Libertad, Igualdad y Fraternidad. Los tres reyes magos tuvieron que marcharse de la ciudad levantina y dar paso a tres reinas brujas cuya aparición anterior había sido en la Valencia de la República (1937), con ánimo de distraer a los niños de los horrores de la guerra por medio de una ideología a medida del régimen.

Algunos han celebrado un triunfo del PP este año 2017 al conseguir que la Cabalgata laica haya sido trasladada al 15 de enero. No obstante, ha sido la Societat Coral El Micalet, organizadora del evento, la que ha declarado que “no queremos que esta cabalgata, como cualquier actividad dedicada a los más pequeños, a las niñas y niños que construirán nuestro futuro, se pueda ver enturbiada por (…) violencia”. Lo cierto es que esta vuelta atrás del Ayuntamiento ha sido fruto de la respuesta activa de la sociedad frente a la intromisión ideológica de Compromís en unas fiestas que pertenece a las familias. Joan Ribó, alcalde de Valencia, intento relacionar el rechazo ciudadano a una actitud machista y de censura por parte de los católicos. No obstante, que la cabalgata se celebre el 15 de enero y no el 5 de enero no deja de ser una victoria incompleta o una derrota encubierta. Que el PP haya luchado por el retraso y no por su completa eliminación responde precisamente a las ideas que defienden: la manifestaciones anticristianas e ideológicas de la Navidad también tienen su sitio en la vida pública.

Barcelona y sus nueve esferas de cristal navideñas

Las nueve esferas pretenden sustituir el nacimiento por propuestas alternativas de Navidad

El año pasado, Ada Colau instó a los ciudadanos a celebrar el solsticio de invierno. Y de hecho, en Barcelona este año se han instalado nueve esferas de cristal grandes, a modo de bolas de nieve, en la plaza de Sant Jaume, como un modo de desplazar la presencia del tradicional nacimiento. La decoración ha consistido en presentar dentro de las esferas diferentes escenarios navideños tales como un cordero con esquís, una cena de navidad junto a un árbol de Navidad decorado con cucharas, un belén con las figuras tradicionales (pero metidas en cajas de cartón), un pareja bailando en honor a la danza, los tres Reyes Magos representados por Joan Miró, Pau Cassals y J.F. Foix… El conjunto, que está lejos de parecerse a un belén tradicional, ha sido colocado para conmemorar la muerte del poeta Foix y catalanizar las fiestas. La táctica utilizada por la edil de la ciudad condal es parecida a la de Manuela Carmena: presentar diferentes modelos navideños y darles la misma entidad y representatividad pública.

Como contrapunto a esta imposición de un credo laico por parte de las autoridades, la asociación E-cristians ha realizado una campaña de carteles en Barcelona con el lema de “Jesús neix. Felicitem el Nadal” (Jesús nace. Felicitemos la Navidad). 

 

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