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13 de febrero de 2026 0

Golems

Aprendiendo a pensar

Golems. Aprendiendo a pensar 7 de 64.

(Por Manuel Gutiérrez Algaba– )

La democracia, el estado, la Inteligencia Artificial, Amazon, el estado de derecho, el dinero electrónico,… todos son golems. Son agentes que no atienden, si acaso, más que a la voz de su amo. Tengo ganas de escribir sobre las «plataformas» de pago, comunicación, comentando lo que opina Yannis Varoufakis en youtube sobre ellas. Tengo ganas de terminar ese artículo sobre Inteligencia Artificial, Michael Covington en linkedin; pero, bueno, valga esta «generalización» o «abstracción» de esos fenómenos para tratar el tema más general de los golems. El golem es una creación demoníaca presente en ciertas culturas, que es invocado para que ataque a otras personas, por ejemplo, el golem de Praga.

Una vez leí que el concepto «democracia» tenía algo así como 53 definiciones distintas, o adjetivaciones, desde las democracias populistas, hasta las orgánica, pasando por las censitarias, las ponderadas, las electrónicas, … Y es lo que ocurre con los barrizales «organicistas», que describen construcciones a partir de agregaciones de dogmas arbitrarios y reglas de derivación aún más caprichosas. ¿Acaso las asambleas espartanas y su división de poderes robusta no eran democracias ? ¿Acaso la democracia dirigida por Pericles y su clan no era una democracia ? ¿Acaso las elecciones de rey ( y de emperador) germánicas no eran democráticas? ¿Acaso no se vota y el pueblo o alguna aristocracia puede ejercer algún tipo de poder en las dictaduras más cerradas ? Y viceversa, ¿acaso no se vota en «democracias liberales» todo aquello y solo aquello que conviene a una selecta élite internacional ajena al país? Todas eran democracias «constituidas», con su órgano cultural y legislativo definido, y todas eran distintas, algunas incluso un engaño o un timo, como las «democracias liberales».

Lo peor es que muchos de estos «golems» han venido para quedarse, no hay vuelta atrás. El estado golem no va a desaparecer. El mismo concepto de «rey» es algo que no es natural ( Libro de Samuel 8), pero es imposible revertir porque tenemos los golems de unos atacando a los golems de otros, unos estados contra otros, unos reyes contra otros. De igual modo, Amazon y su infraestructura digital para vender no se va a deshacer, hay que oponer otro «golem» para vencerlo. Tenemos el cacareado «estado de derecho», el derecho «positivo» e infinito, ése que admira a Rosseau, quién sin embargo afirma que algo que se apoya en la fuerza no es derecho, ¡cómo si el «estado de derecho» no se apoyase en la coacción y la violencia!

Muchos no entienden del todo lo que significa ser «persona de orden», ¿de qué orden?¿ Del orden de ser un engranaje en un golem «ciego», pero controlado por algunos para fines muy oscuros ?

Lo peor es que muchos se sienten apabullados por tantos golems y no son capaces de reaccionar, más allá de rezar. Lo mismo que otros han construido golems para dominarnos, nosotros debemos construir equivalentes cristianos al golem, equivalentes no satánicos ni satanizadores, pero equivalentes, «golems» a nuestra imagen y semejanza. Se me viene a la mente la serie de dibujos animados «Mazinger Z», en la que un robot gigantesco ( golem bueno), era capaz de vencer a otros robots, menos humanos, más especializados, más agresivos, más fuertes, pero que la «humanidad», la «versatilidad», la bondad y la inteligencia de Mazinger Z y Koji Kabuto derrotaban.

No se trata de llorar amargamente a las orillas del rio que pasa por Babilonia, por nuestro infortunio, se trata de ver el mundo como unidades mayores de pensamiento, tanto para analizar como para sintetizar soluciones, sobre todo para sintetizar, para hacer. Se trata de construir la parte católica de la subsidiaridad, es decir, gente que se ayude y que «acorrale» al estado en su fuerza de imposición educativa, de salud, de mercado, construir con amor al prójimo nuestros campeones frente a los golems, nuestros partidos políticos, nuestras fuerzas de propaganda.

También se trata de aprender a pensar, de ver a un nivel más alto de abstracción, de no quedarnos en la anécdota del pase de muleta a la que embestimos en un «reel» ( secuencia) infinito de noticias. Se trata de ver que Cuba, Venezuela no son más que pasto de tres golems sucesivos : la masonería, el comunismo y el estado anglo. Se trata de ver que al final el objetivo era la integración, la esclavitud y rapiña de sus recursos, y, además, de manera aceptada y aceptable en cada paso más avanzado de esclavitud y de humillación. Se trata de «sintetizar» una solución más profunda que un «superficial» hispanismo, que no pasa de un «emotivismo» engalanado de clases de historia y libros simpáticos. Se trata de crear nuestros «golems» ( siempre en versión católica, humana), nuestros campeones de «pastoreo de élites», de generación y regeneración de élites, de nuestros campeones de organización social, de algo concreto, con brazos y piernas y que hace algo concreto, que manipula bienes, mercancías, personas, tal y como hacen los golems de los malos.

La herramienta de pensamiento «golem» es de la familia del pensamiento funcional. Aquí no se trata de ver tanto los «fundamentos» o la formulación legal u ontológica del golem. Muchas veces no tiene sentido. El golem «policía» surgió a principios del siglo XIX para evitar que el golem «ejercito» no fuese detectado como un golem de la élite. El golem «policía» y el golem «ejercito» son casi idénticos a nivel de fundamentos legales y ontológicos, hasta comparten cierta funcionalidad: el aplastamiento de la masa; pero el golem «policía» le añade una «funcionalidad» clave: «parecer un servicio a la comunidad». La policía te multa por tu bien, la policía te «protege» y te «sirve», pero no permite ni que tú te defiendas, ni mucho menos que tú organices tu defensa fuera o frente al otro golem el «estado», o que chistes frente al golem del «estado de derecho».

Gran parte de los problemas de no encontrar soluciones se basan en que estamos inmersos, cuando no somos partes integrantes de esos golems ( golem mercado liberal, golem profesional médico,… ) y somos «felices» en ese marco conceptual y mental, y lo reforzamos con nuestro comportamiento y al obtener algún magro beneficio de él. Somos parte del problema, aunque podemos purgar parcialmente ese colaboracionismo con el mal con un activismo intenso en «nuestro tiempo libre».

El peor golem quizá es el de las «falsas religiones», que van desde el coaching, hasta el ateísmo, pasando por los cientifismos, el ateísmo, los neopaganismos, los «alter-catolicismos», los intelectualismos y culturalismos de diverso pelaje.

Sea como fuere, los golems son una herramienta para pensar y manipular la realidad que está más arriba de la mera concatenación más o menos feliz de razonamientos, que como hemos visto nunca es demasiado fiable.

 

Un saludo en Cristo Rey.

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