3 de febrero de 2021 0

El levantamiento carlista en el Maestrazgo

Había pasado más de un mes desde que Manuel Mª González se levantara en Talavera de la Reina en defensa de la legitimidad. La llama del carlismo se iba extendiendo por todos los rincones de Las Españas, esa llama imparable también llegó al Reino de Valencia, en concreto a las tierras del viejo Maestrazgo de Montesa y de Morella y su Comarca.
Desde principios de octubre se preparaba el levantamiento: los antiguos voluntarios realistas se armaban y organizaban, reclutando hombres y esperando un jefe que les dirigiera. Pequeñas partidas empiezan a formarse, como las que se detectan en Càlig, Bel o Boixar. También en las comarcas vecinas del sur de Tarragona se producen movimientos encabezados por Antonio Vallés (padre del futuro Brigadier Francisco Vallés) y Vicente Chulví.

 

Se trazaron planes para conseguir que las plazas fuertes de Tortosa y Peñíscola se pronunciaran por D. Carlos, planes que acabaron en fracaso, por lo que los carlistas fijaron sus miras en Morella como punto de reunión y base de operaciones. Se otorgó el mando supremo a D. Rafael Ram de Viu y Pueyo, Barón de Hervés, que habiendo salido de Valencia se dirigió a Vinaròs para, desde allí, poder pasar a Morella. Se fijó la fecha para iniciar el levantamiento: el 12 de noviembre. Ese día todos los realistas y voluntarios debían reunirse con sus jefes en los lugares convenidos, aportando pertrechos, armas y caballerías, así como fondos y caudales que pudieran confiscarse a los liberales y rápidamente dirigirse a Morella. Se planeó un levantamiento general y simultáneo en las gobernaciones de Castellón, Morella y Peñíscola.

Pero las ansias por lanzarse a la lucha y apoderarse de las contribuciones liberales, hicieron que la rebelión se adelantara. Llegaron noticias a los carlistas de la presencia en Benicarló y Vinaròs del capitán José Paniagua con el objeto de cobrar en dichas poblaciones varias cartas de pago por importe de unos 80000 reales de vellón. Así, las noche del 10 de noviembre de 1833 se dieron cita en la venta de la Punta de la Serra, entre Peñíscola y Santa Magdalena de Polpís, en el antiguo camino real de Valencia, los principales carlistas de Vinaròs y Benicarló: el comandante del Batallón de Realistas de Vinaròs, Cosme Covarsí, con sus tres hijos, Gregorio, José y Manuel; los oficiales realistas de Benicarló, Bautista Castell, Vicente Oms, Vicente Llorach, Antonio Cruz y el maestro de latinidad, P. Vicente Salvador, a ellos también se unieron otros vecinos de éstas y otras poblaciones del Bajo Maestrazgo y de la Plana.

Desde la venta esperaron la llegada de la fuerza liberal, que se produjo la mañana del día 11 de noviembre. Viéndose sorprendidos, los liberales entregaron todos los caudales que llevaban consigo.

Los carlistas conminaron al capitán Paniagua a que se uniera a ellos, a lo que se negó terminantemente. Decidieron entonces darle muerte, siendo conducido a la masía de Vallterra, situada a la derecha de la venta y de la carretera, en las proximidades de la misma, en el barranco de Pulpís, fue fusilado el capitán Paniagua.

Daba así inicio el levantamiento carlista en el Maestrazgo, que pronto prendió en poblaciones como Alcalà de Xivert, Coves de Vinromá o Santa Magdalena de Polpís, de las que fueron saliendo voluntarios y pertrechos para la fuerza carlista. También en La Plana se producen movimientos carlistas, dirigidos por el comandante de Realistas de Villarreal, Joaquín Llorens, que levantó diversos pueblos como Lucena o Alcora. Todas estas fuerzas marcharon hacia Morella, para – en cuanto se proclamara a D. Carlos- establecer allí la base de operaciones.

Inmediatamente, el Barón de Hervés y su familia partieron a Morella para promover la proclamación de Carlos V. Allí se encontró con las vacilaciones del gobernador de la plaza, Carlos Victoria – partidario de esperar y encontrar un momento más propicio- y los fervientes deseos de lanzarse a la lucha cuanto antes de los carlistas más decididos.

José Mestre, tintorero, capitán de realistas y jefe de la junta llamada de la “alpargata”, formada por los más fervientes carlistas de la ciudad, se había entrevistado días antes con el jefe carlista aragonés, Manuel Carnicer, conminándole éste al pronto levantamiento de Morella, pues consideraba que se estaba perdiendo un tiempo precioso. Esta entrevista hizo que los carlistas se presentaran al gobernador instándole a que proclamara cuanto antes a Carlos V. El día 13 de noviembre, no pudiendo contenerse, los realistas más exaltados tomaron las armas y desde la puerta de San Mateo abrieron fuego contra la tropa que volvía de la persecución de la partida de Carnicer. Aquellos tiros precipitaron los acontecimientos. El Barón de Hervés, dirigiéndose a Carlos Victoria, dijo: “No hay remedio, señores, estamos comprometidos y es preciso llevar el compromiso adelante. A esta gente no se la sujeta; será adelantarnos, pero yo tengo confianza que al grito de Morella han de responder la mayor parte de los realistas.”

Entonces, el gobernador mandó ensillar el caballo y vistiendo el uniforme, salió hacia la plaza del Mercado, repleta de vecinos que esperaban acontecimientos, dando el grito de Viva Carlos V, Rey Legítimo de España, al que respondieron enfervorizadas cientos de voces.
El día 14 de noviembre se procedió al nombramiento de una junta carlista, denominada Junta Directiva Militar, que dirigiera los designios de la ciudad. Quedó constituida de la siguiente manera: Barón de Hervés, presidente; Carlos Victoria, vicepresidente; Juan Cardona, Jacinto González, Cristóbal Feliu, Bernardino Piquer y Manuel Mestre, como vocales.
En los días sucesivos Morella se convirtió en punto de confluencia de voluntarios carlistas procedentes tanto de la parte de Aragón y Cataluña, como de las tierras del norte de Valencia, como Ares, Alcalà de Xivert, Benassal, Castellfort, Villafranca, Peñíscola, San Mateo, Villarreal, Albocàsser, Coves de Vinromá, Benicarló, Vinaròs, etc., de tal modo que a la semana de la proclamación de Carlos V, se concentraron en Morella más de tres mil hombres armados, entre ellos un joven seminarista de Tortosa: Ramón Cabrera y Griñó.

En diciembre de 1833, se presentaron a las puertas de Morella las fuerzas liberales enviadas por el gobernador liberal de Tortosa, Bretón, y comandadas por el general Horé. Los carlistas trataron de hacerlas retroceder, fracasando en el intento, provocando la retirada de las fuerzas carlistas al interior de las murallas. La junta directiva viendo las pocas posibilidades de ofrecer una resistencia eficaz para defender la plaza frente a la abrumadora superioridad del enemigo, se encontró con la tesitura de abandonar la plaza o seguir defendiéndola. Finalmente se optó por la primera opción, a pesar de la opinión de algunos jefes como Antonio Vallés o Cosme Covarsí, que pretendían seguir resistiendo a la espera de refuerzos. La retirada se hizo efectiva la noche del 7 al 8 de diciembre. Quedaron en Morella tres Compañías al mando de Vallés, Covarsí y Marcoval, que salieron la noche del 9 al 10 de diciembre, en dirección a los montes de la Tinença de Benifassar. Se perdía así la plaza de Morella que no volvería a ser carlista hasta enero de 1838.
Algunos de los líderes carlistas de esa primera hora morirían poco después a manos de los liberales: Carlos Victoria fusilado en diciembre; el Barón de Hervés, fusilado en Teruel el 27 de diciembre de 1833 o Marcoval y Cosme Covarsí y su hijo Gregorio, fusilados en Chodos (Castellón) en febrero de 1834. Pero otros siguieron luchando y manteniendo en alto la bandera del carlismo a lo largo de aquellos duros años: Cabrera, El Serrador, Carnicer, El Groc…y tantos y tantos carlistas anónimos de las tierras del Maestrazgo y de la comarca de Morella. Otros muchos les sucederán a lo largo del siglo XIX.

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