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22 de enero de 2022 0

El enigma del pintor carlista

(Por Javier Urcelay) –

El Museo del Prado posee un famoso cuadro, titulado “El pintor carlista y su familia”, obra de Valeriano Domínguez Bécquer. Se trata de uno de las grandes cuadros de la pintura romántica española y, sin duda, de la de temática carlista. El artista lo realizó en 1859, cuando el famoso pintor -hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer- pintaba en su Sevilla natal, antes de trasladarse a vivir a Madrid.

En la escena representada, aparece a la izquierda la esposa tecleando descuidadamente el piano, mientras que a la derecha las dos hijas rodean al padre que, en uniforme de campaña de coronel de E.M, pinta y muestra una escena bélica en la que se aprecia una figura a caballo. A su lado, la caja de pinturas y, a sus pies, sobre unos libros, la boina azul que lo identifica con los batallones carlistas del Ejército del Norte.

Aunque el cuadro se ha reproducido con profusión, nunca ha podido conocerse con certeza quién es el pintor retratado. Un enigma sobre el que se han realizado muchas conjeturas y especulaciones.

“El pintor carlista y su familia”, de Valeriano Domínguez Bécquer. Museo del Prado.

Inicialmente se pensó que el retratado fuera Joaquín Domínguez Bécquer, tío y maestro de Valeriano, pero esta suposición se ha descartado por carecer de todo fundamento.

Otros autores, repasando la lista de pintores carlistas en activo en aquellas fechas, han especulado que pudiera tratarse de Luís López Piquer, el segundo de los hijos del gran Vicente López, pero tampoco esta posibilidad es sostenible.

 

En opinión de A. Gutiérrez, no cabe duda que el tema carlista interesaba a Bécquer, ya que años antes, en 1856, había pintado uno de los cuadros más emblemáticos del romanticismo, Un conspirador carlista.

“El conspirador carlista”, de Valeriano Domínguez Bécquer

Según el historiador Melchor Ferrer, Valeriano Domínguez Bécquer (1834-1870) estuvo muy relacionado con los carlistas, “cuyo ambiente respiraba con simpatía, y desconocemos si, como es probable, sintiera la causa carlista”[1].

No hay motivo documentado para afirmar que el pintor sevillano fuera carlista, pero lo que sí está claro es que los dos hermanos Bécquer -Valeriano y el poeta Gustavo Adolfo- eran profundamente católicos y muy tradicionalistas en ese aspecto.[2]

En nuestra opinión, y con ello lanzamos una nueva conjetura que habrá que confirmar a través de una investigación en mayor profundidad, el pintor retratado en el famoso lienzo puede ser el carlista Juan Montenegro Morentes.

Nuestra hipótesis se apoya en bastantes elementos -abierta militancia carlista, pertenencia al Ejército del Norte, graduación militar, relación familiar con Sevilla…-, aunque tropieza con la dificultad de que el cuadro de Domínguez Bécquer fuera pintado en 1859, cuando Montenegro tenía ya cerca de 68 años, una edad aparentemente algo superior a la que parece tener el pintor representado en el cuadro de Valeriano Bécquer. Esta objeción no es, sin embargo, definitiva, ya que conocemos que existió un dibujo preparatorio del cuadro realizado por Domínguez Bécquer con algunas variantes, conservado antiguamente en uno de los álbumes de la colección de Francisco Íñiguez Almech, hoy en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, y cuya fecha pudo ser anterior al cuadro que comentamos.[3]

La posibilidad de que el retratado por Valeriano Domínguez Bécquer sea Juan Montenegro Morentes parece, por tanto, plausible, y con mayor base que la de que se tratara de alguno de los otros pintores carlistas o relacionados con el carlismo activos en la época: el mencionado Luís López Piquer, Juan Ángel Sáez, Antonio Tomasich, José María Rodríguez Losada, Manuel Ojeda, Antonio María Lecuona o León Abadías

 

Juan Montenegro Marentes nació en Alicante el 26 de noviembre de 1791. Siguiendo los pasos de su padre, ingresó en el Colegio de Cadetes de Artillería y durante la Guerra de la Independencia alcanzó el grado de comandante.

Durante el Trienio Constitucional, luchó con los realistas y ascendió a teniente coronel. Fue licenciado del ejército y tuvo que emigrar a Francia en 1822 hasta abril de 1823, en que fue restituido y nombrado profesor de la Escuela de Cadetes.

En paralelo a su carrera militar, fue académico de honor de la de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y poco después académico de mérito de la Sección de Pintura.

Al plantearse el conflicto sucesorio a la muerte del rey Fernando VII, los hermanos Montenegro no quisieron aceptar el nuevo régimen liberal. Joaquín Montenegro llegaría a jefe de la Artillería carlista. Juan se incorporó al Ejército del Norte de Don Carlos y ascendiendo a coronel, distinguiéndose en el sitio de Bilbao, lo que le valió la Cruz laureada de San Fernando[1].

En 1839 ascendió a mariscal de campo y ocupó el puesto de la Secretaría de Estado y del Despacho de la Guerra de Don Carlos entre febrero y septiembre de ese año.

Tras la derrota y final de la guerra pasó a Francia, y se negó a acogerse a la amnistía ofrecida por Espartero[2], actuando después como consejero de Don Carlos y encargado especialmente de la instrucción de su hijo mayor, Don Carlos Luis[3].

Tras producirse la abdicación de Carlos V en su hijo, se fugó de Bourges y acompañó a Londres al Conde de Montemolín -el Carlos VI de la dinastía carlista-, como gentilhombre y secretario, permaneciendo en el exilio hasta 1848.[4]

Respecto a su producción artística en Inglaterra, en 1848 realizó un retrato en miniatura de la condesa de Montemolín, María Carolina de Borbón Dos-Sicilias, que no hemos visto nunca reproducido[5].

Juan de Montenegro formó parte del Consejo Real de Carlos VI y en unión del resto de sus miembros firmó la carta de 30 de mayo de 1849 instando al conde de Montemolín a que pusiera fin a su relación con la señorita Adeline de Horsey que comprometía su calidad de Pretendiente al Trono.

Hipotético retrato de Juan Montenegro, pintado por Valeriano Domínguez Bécquer

Un día después de la marcha de Montemolín de Londres, Juan de Montenegro emprendió camino a Paris y, aprovechando la amnistía de aquel año, se acogió a indulto regresando a España, donde fue revalidado en el empleo de brigadier y como académico supernumerario de la Real Academia de Bellas Artes [6].

Conocemos muy poca información biográfica sobre las dos décadas que transcurrieron entre el regreso de Juan de Montenegro a España y su fallecimiento. Además de pintar, escribió algunos artículos como especialista sobre temas de astronomía que fueron publicados en los periódicos carlistas La Esperanza[7] y El Pensamiento Español.[8]

Falleció en Madrid el 24 de marzo de 1869. En las Actas de la Academia se recuerda al artista con motivo de su muerte con estas palabras: “Era el Sr. Montenegro un distinguido aficionado que practicaba con especial primor el dibujo, la miniatura y la acuarela”.[9]

La figura de Juan de Montenegro merece el recuerdo de los carlistas. Valeriano Domínguez Bécquer puede haber contribuido a inmortalizar su figura si se confirmara que es la del valeroso brigadier carlista la que retrató en su famoso cuadro.

 

Más información: El enigma del pintor carlista (museocarlistademadrid.com)

 

 

 

 

 

[1] Barón de Artagán: Carlistas de antaño. Barcelona: La Biblioteca de La Bandera Regional, 1910.

[2] El Corresponsal (Madrid9, 6/2/1841, p. 4

[3] El Católico (Madrid), 24/5/1842. P.7

[4] Roldán, Enrique: Estado Mayor General carlista es las tres guerras del siglo XIX. Madrid: Editorial Actas, 1998.

[5] Ezquerra del Bayo, Joaquín: Exposición de la miniatura retrato en España. Catálogo General. Sociedad Española de Amigos del Arte. Madrid, mayo-junio 1916.

[6] Urcelay, Javier: El Diario de Marianne Richards. Aportes, Año XV, nº 42, 1/2000.

[7] La Esperanza (Madrid9, 13/10/1859 p.4 y 2/12/1859 p. 4

[8] El Pensamiento Español 5/7/1861, p.4

[9] Cfr. José Andrés Tabarnia en joseandrestabarnia.tumblr.com

[10] Para mayor información puede consultarse el libro de Javier Urcelay: “Veinte pintores filocarlistas y un Apéndice”. Museo Carlista de Madrid. 2021

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