29 de junio de 2020 0 / / /

De oca en oca y tiro porque me toca

Luís B. de PortoCavallo

Hemos pasado del día del Odio Revolucionario Feminista, invernal, al día de la Aberración Moral, estival, … y, en medio … la imposición del control social por COVID, sin casi darnos ni cuenta.

La revolución definitivamente ha perdido el Norte, llegando al extremo del “de-género” (nunca mejor dicho, por lo que el prefijo “de―“ tiene de disociación e inversión del significado).

Cada vez se hace más patente la ruptura y enfrentamiento que, en esa unión antinatural, había formado el feminismo radical con “eso” que llaman el “lobby” LGTB … XYZ, para ver quién consigue más privilegios exclusivos y más “parte del pastel”, en detrimento del resto de los mortales.

El “lobby” LGTB … XYZ, pretende que, oficialmente, se le concedan los privilegios feministas y el feminismo radical está cayendo en ese vicio (tan femenino) de tener aversión a quién le pueda hacer sombra.

Hay que tener en cuenta que el feminismo cuenta con recibir un “trato de favor” legal, especial y preferente, con ser favorecido con prebendas de toda clase de subvenciones y ayudas exclusivas, destinadas a crear asociaciones, crear empresas (aunque no produzcan nada), producir películas (aunque nadie vaya a verlas porque son más lentas que el cine intimista checo de los años 60), edición de libros folletos y libelos, beneficios a la hora de pedir créditos, ayudas para mujeres maltratadas, ayudas para la adquisición o alquiler de vivienda, recursos para las familias monoparentales, de libros de texto para centros de enseñanza, jornadas de “empoderamiento” para mujeres, cuotas en los consejos de administración de empresas, cuotas en puestos directivos, puestos en las listas electorales, etc., etc. etc.

La cantidad de recursos, destinados exclusivamente a los “chiringuitos” feministas con la escusa de las mujeres, es inmenso. Todos los ayuntamientos de España poseen una concejalía exclusiva para mujeres, en todos los desgobiernos autonómicos existen consejerías e institutos “de la mujer”, ministerios con presupuestos enormes destinados de manera exclusiva a las mujeres, … y para remate, toda legislación y normativa que se dicte en España, viene obligada a incluir eso que llaman “perspectiva de género”.

Y claro, el feminismo se opone a que cualquier mindungui macho, que afirme que se autopercibe como hembra, por muy afeminada que sea su apariencia, se presente y quiera que se comparta o les “quiten lo suyo”. Mientras menos sean los que optan al “reparto”, evidentemente, más les toca del muy lucrativo negocio de “la industria del género”.

Además, las mujeres mujeres (de ADN), aunque tengan apariencia de truck driver o de nadadora del Este, no están dispuestas a que un señor que se diga señora (aunque sin bigote ni barba), se presente a unas olimpiadas, a una plaza de bombera o de guarda forestal, de las que les están “reservadas con facilidades”.

Por otro lado, el “lobby” LGTB … XYZ, llora, como Boabdil, ―«Que quién no llora, no mama»―, alegando que las feministas los “discriminan”, que todos son iguales ante la Ley, que nadie puede ser discriminado por ninguna razón o circunstancia personal: sexo, raza, religión, opinión … ¿Nadie?
Bueno NO, … los hombres (por ADN y apariencia), adultos y hetero, SÍ, pueden y deben ser discriminados, por “machistas y fachas” ¡Hala a probar que no son culpables … de algo!

Viejas feministas, como Lidia Falcón O’Neill (militante del PSUC, en el año 1962, funda en Barcelona, la Asociación de Amigos de Naciones Unidas con el objetivo de que caiga bajo control del punto de vista marxista, convirtiéndose en la presidente de la Sección de Derechos de la Mujer y Tesorera; representante del ala dura marxista, rompe con el PSUC – PCE, por su estrategia de giro al eurocomunismo y en 1977 fundó la Organización Feminista Revolucionaria, germen del Partido Feminista de España, 1979, del que, desde entonces, ha sido su única presidente, hasta la fecha ¿No es un poco sospechoso? ¡Toma “chiringuito” tras “chiringuito” bien montaos!
INCREÍBLEMENTE, adopta, ahora, la argumentación del famoso autobús naranja de HO, en un artículo en Tribuna Actuall el pasado 17 de junio de 2020)  “El engrudo ideológico del género

El engrudo ideológico del género, por Lidia Falcón

«[…]sin que este disparate a que ha llevado la difusión de ese engrudo ideológico de la teoría del género tenga un próximo final,  lo que me tiene asombrada es que todos los partidos ―el primero que ha hecho una declaración pública mostrándose frontalmente en contra de la ley Trans ha sido el Partido Feminista de España― hayan aceptado los disparates que han introducido y difundido el lobby Trans tanto en el seno del Movimiento Feminista, como ―y es lo peor― en la legislación autonómica que se ha ido aprobando por mayorías absolutas e incluso consenso entre todas las formaciones políticas. Mediante las cuales el sexo biológico no existe y es la decisión de la persona la que determina ser mujer u hombre, y permite cambiar legalmente la partida de nacimiento y el documento de identidad para atribuirle un nuevo sexo, y por tanto un papel diferente en nuestra sociedad».
[…]
»¿Es que resulta tan insensato que las mujeres sean mujeres y los hombres hombres?
»Ni en el País de las Maravillas hubiera imaginado que pudiera darse semejante discusión. Que ésta no nos lleve, no al País de las Maravillas, sino al de una distopía».

Si estas evidencias de sentido común, las hubiera escrito otro, en lugar de una vieja marxista radical feminista, los medios de manipulación de masas habrían montado un soberano escándalo y la Fiscalía habría elevado, al juez de turno, una petición de orden de búsqueda y captura, por delito de odio.

Lo curioso del caso es que el “lobby” LGTB … XYZ, pretende exigir, como “derecho”, que todas las personas que quieran, pudan cambiar el sexo de su DNI, con sólo acudir al Registro Civil, sin necesidad de ningún tipo de informe psiquiátrico, operación quirúrgica o medicación.

Jurídicamente plantea una cuestión interesante. Cualquier hombre varón que vaya a ser discriminado por su sexo en un juzgado (lo que es cotidiano), con ir al Registro Civil y a la oficina expendedora del DNI, ¿podría acceder a todos los “derechos de los beneficios igualitarios”? Además, si esto del género es un “derecho” de opinión de sí mismo ¿Cuántas veces puede cambiar uno mismo de opinión de sí mismo?

¿Alguna otra “prueba del algodón” más del absurdo de la “igualdad” ante la Ley?

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