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Entrevista a Alejandro Macarrón Larumbe: Necesitamos un gran «rearme moral» pro-hijos y pro-familia

10 de julio de 2019 1 Acción

Un artículo de Josep María Francas, en Sin Postureo

JMF: ¿Renacimiento o suicidio demográfico?

Alejandro Macarrón Larumbe: Ése es el dilema. Es más o menos hamletiano. Renacimiento («ser») o suicidio («no ser») demográfico.

JMF: Y ahora,  ¿en qué estamos?

Alejandro Macarrón Larumbe: Claramente, en modo «suicidio». Cada nueva generación de españoles es un 35% a 40% menos numerosa que la anterior. De seguir así indefinidamente, teniendo tan pocos niños, desapareceríamos.

JMF: Y, si eso es tan evidente, ¿por qué piensas que desde el gobierno no se hace nada?

Alejandro Macarrón Larumbe: Porque es un tema muy incómodo socialmente, ya que más de la mitad de los españoles tiene ahora solo un hijo, o ningún hijo. Y como los efectos de esa escasez de niños no se notan en el día a día, ya que el deterioro demográfico es muy lento, y a ningún político le piden cuentas por esto, lo dejan pasar. También influye que la comunidad académica-intelectual pasa tanto del tema como los políticos. Y los medios últimamente hablan un poco más del asunto, pero aún demasiado poco.

JMF: ¿No puede haber detrás un intento de atacar a la ‘familia’?

Alejandro Macarrón Larumbe: Lo hay. Siempre hay extremistas en cualquier sociedad. Pero no triunfarían si la gran mayoría de la población se opusiera frontalmente a ello, y si hubiera muchas más voces influyentes pro-familia y pro-hijos. A nadie le obligan a no casarse, ni a divorciarse, ni a abortar, ni a no tener hijos…

JMF: Y,  ¿hay voces influyentes pro-familia y pro-hijos?

Alejandro Macarrón Larumbe: Las hay, pero demasiado pocas. Y así estamos como estamos.

JMF: Ya se que no es la razón más de fondo, pero con el problema de las pensiones, ¿nadie se plantea esto?

Alejandro Macarrón Larumbe: Los «sabios» que hace cuatro o cinco años elaboraron la  última reforma de las pensiones, al menos en lo que se publicó en prensa, no dijeron «ni mu» de natalidad. Y eso ha sido la tónica general hasta hace muy muy poco cuando se hablaba de pensiones.

JMF: ¿Hay políticas reales que fomenten la natalidad?

Alejandro Macarrón Larumbe: Hay políticas que han logrado éxitos parciales en otros países, pero en todos ellos han resultado ser insuficientes, y en casi todos ellos, además, en los últimos años se está produciendo una nueva caída de la fecundidad. En mi opinión, no han funcionado más que parcialmente, porque se han centrado casi exclusivamente en dar dinero o cosas equivalentes a las madres/familias. Y la causa principal de la baja natalidad no es el dinero,  es cuestión de valores. De hecho, históricamente, la natalidad ha caído al crecer con fuerza la prosperidad.

JMF: Con este panorama, ¿ qué hacemos?

Alejandro Macarrón Larumbe: Necesitamos un gran «rearme moral» pro-hijos y pro-familia, algo más fácil de desear y pedir que de lograr, claro. Hay que exponer a toda la sociedad, empezando por los niños en el colegio, pero no solo a ellos, nuestra cruda realidad demográfica, y lo bueno que es para casi todos los seres humanos tener familia propia con críos… Lo fundamental es ese rearme moral. Con él, lo otro vendrá por añadidura. Sin él, le seguirá dando pereza a demasiada gente embarcarse en este «adorable lío» de tener varios niños. Si solo valoramos el dinero y la comodidad personal, tener hijos no compensa.

 

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Un comentario en “Entrevista a Alejandro Macarrón Larumbe: Necesitamos un gran «rearme moral» pro-hijos y pro-familia

  1. Perdí dos embarazos y no pude tener más hijos. Solo Dios sabe lo que sufrido por no poder ser madre. Cuando veo a tantas mujeres negadas a la maternidad o viviéndola como una carga pesada de la que están desesperadas por salir pienso en el tesoro que tienen y que no saben valorar. Soy maestra, mis alumnos me abren sus corazoncitos y me cuentan lo que sufren a causa de sus padres. La mayoría se queja de que sus padres trabajan mucho y no juegan con ellos; de lo mucho que discuten sus padres y de los que sufren ellos con esas discusiones. _ A ellos no les importa lo que yo sufra, me decía un niño cuando le pedí que le hablara a sus padres del dolor que el siente cuando ellos pelean.

    _ Tú no conoces a mi madre, maestra, me dijo un chico, ella no va a cambiar. No serviría de nada que hablase con ella.

    Veo muchos padres infelices, estresados de tanto trabajo. Me desespera ver como se les pasa la vida, desaprovechan la oportunidad de disfrutar de sus hijos, de educarlos… hay muchos niños que se sienten solos dentro de sus propias familias.

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