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Carolina Bescansa: “Si solo votaran los menores de 45 años…” (ANÁLISIS)

28 de septiembre de 2016 1 Actualidad /

Carolina Bescansa achaca el fracaso electoral de su partido en Galicia a la edad del electorado | FUENTE: Wikimedia
Carolina Bescansa achaca el fracaso electoral de su partido en Galicia a la edad del electorado | FUENTE: Wikimedia

Carolina Bescansa es la secretaria de Análisis Político de Podemos. Como tal, realiza una labor de reinterpretación de la situación institucional del país para que Podemos reaccione de la manera adecuada. Ayer, martes, el análisis de Carolina Bescansa ha dicho a todos los españoles que si todo el electorado fuese menor de 45 años Pablo Iglesias ya sería presidente del Gobierno.

Otra de las afirmaciones de Bescansa es que “el voto no es un juicio de valor, es un hecho”, a la vez que respeta a quienes votan a Podemos y a quienes no lo hacen. “Toda mi admiración a los que nadan contra corriente”, apostilló.

Algunos grupos políticos ya han mirado con preocupación algunas estimaciones del CIS que plantean la inexistencia de un cambio generacional para mantener sus estructuras. Otros grupos políticos como la Comunión Tradicionalista Carlista conoce las dificultades de la minoría y está dispuesta a seguir haciendo un trabajo cotidiano para influir en su ambiente, sin la pretensión de intentar manipular a la gente. “Que quien quiera ser carlista, que lo sea libremente”, diría presumiblemente cualquier líder carlista.

El voto no debería ser un hecho

Las declaraciones de la secretaria de Análisis Político de Podemos pueden servir para hacer algunas consideraciones de la situación actual. La primera es que los partidos políticos tienen un electorado definido por características sociológicas e ideológicas. Más allá de la evidencia de una afirmación de este tipo, que la sociología y no la política sean las que determinen los votos de los ciudadanos es un signo preocupante. En un orden político que se dirige hacia la construcción de una comunidad armónica y que se preocupa de la necesidad de todos los agentes sociales, el voto es una calificación de la gestión del presente y de la visión de futuro que tiene un gobernante o un cargo público. Los hechos son observables y manipulables, se pueden establecer causas de ellos y son la puerta de entrada de la ingeniería social. Que el “Análisis Político” de Podemos sea que “el voto es un hecho”, es precisamente considerar la democracia como una especie de vivero o huerta electoral para cultivar una cierta actitud ya dictada de antemano en un laboratorio. Este laboratorio puede ser un equipo de Marketing de un partido o un equipo de comunicación. Las empresas privadas intentan transformar el consumo en un hecho para extraer causas más o menos científicas acerca del fenómeno para vender más. Pero si las instituciones públicas se dedican a transformar el voto en un resultado en vez de en una respuesta que debe provocar un cambio, están transformando su función social a una función mercantilista y manipuladora.

Los partidos discriminan la libertad de todos

Si los partidos se centran solo en su público objetivo o en las personas a las que les llega el mensaje partidista, están rompiendo la sociedad. Bescansa considera que Pablo Iglesias no es presidente porque existe un sector de la población con una serie de características demográficas que no cumplen las condiciones para ser votantes de Podemos. Pero una visión como ésta nos lleva en primer lugar que parte de la población no es de interés como electorado y a ella no se le deben dirigir nuestras propuestas. En realidad, decir que los jóvenes son nuestros votantes es lo mismo que decir, no nos interesa España sino nuestro partido, no nos interesan los mayores de 45 años sino sólo los nuestros. Una visión partidista y electoralista de la realidad social motiva que España se rompa en mil grupúsculos ideológicos y nos dirige hacia la imposibilidad de realizar pactos y medidas que sean buenas para la inmensa mayoría.

La democracia habla de mayorías y de poderes diferentes que hayan apoyos en el voto. El carlismo repugna esta visión de las cosas porque considera que todos los ciudadanos, sean de la ideología que sean, tienen la responsabilidad y el deber de dialogar para construir una comunidad. Los carlistas tenemos un ideario diferente, justificado y razonable. Solo esperamos que la escena política sea una oportunidad para que el diálogo racional se imponga y podamos hablar entre todos, sin prejuicios, de lo que pensamos. Sin esta premisa, lo que reinan son los medios de comunicación de masas y la visión de la democracia como un patio de corralas.

Todos somos ciudadanos. Los carlistas miramos a la sociedad con nuestra perspectiva particular y la explicamos. Pretendemos que todos nos escuchen y no hacemos acepción de personas. Tampoco queremos establecer un único paquete de medidas. Establecemos unos mínimos en nuestro discurso y si no los aceptas todos, tú, con tu peculiar equipo político, puedes hacerte eco de algunas de nuestras ideas, que son interesantes. Nosotros también queremos aprender de lo que necesitan los ciudadanos, porque ninguno tiene el privilegio de ver toda la vida social y dar a todos los españoles lo que necesita para vivir. Escuchamos e “intentamos” solucionar los problemas. Eso es política. Política no es ganar las elecciones, sino trabajar para que los españoles tengan una vida más digna, más plena, más libre. Para nosotros eso pasa por la referencia a Dios, a leyes naturales, a la descentralización del poder, a los fueros políticos de los diferentes agentes sociales y a la monarquía templada y democrática. Pero eso no nos hace solo trabajar por nuestros intereses partidistas. Si eso fuera así, moriríamos de inanición y de fracaso.

Proponemos un sistema más inclusivo

Los votantes de los diferentes partidos por edades | Gráfico elaborado por El País
Los votantes de los diferentes partidos por edades | Gráfico elaborado por El País

Los carlistas en ese sentido estamos en contra del sistema de partidos. Creemos que la democracia liberal, que separa a los ciudadanos y no les deja pensar y ser libres, es un modo de destruir los lazos de unión entre personas diferentes. Aceptamos que estamos en una sociedad donde nuestras ideas no son mayoritarias. Denunciamos lo que creemos que son grandes errores sociales y morales como el aborto, la ideología de género. Tenemos razones para hacerlo. No obstante, no despreciamos a las personas mayores ni a las personas jóvenes que no nos siguen. Les seguimos hablando. Reconocemos que tenemos que seguir hablando y buscar argumentos que se adapten mejor a la conciencia de los españoles. Lo que no tiene sentido es seguir una estrategia como la de Bescansa. Podemos ahora dice “que no pasa nada porque no son nuestros votantes, que dentro de unos años, cuando se mueran los viejos, gobernaremos”. Eso es erigir el grupo de personas q

ue integra Podemos en un sector de la población que quiere tener más poder que el resto. Eso es instaurar el guerracivilismo. Eso es pensar que yo soy mejor que los demás.

Para nosotros, se presenta muy vívida aquella frase de los evangelios: “Si alguno desea ser el primero, deberá ser el último de todos y el servidor de todos” (Marcos 9, 35).

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Un comentario en “Carolina Bescansa: “Si solo votaran los menores de 45 años…” (ANÁLISIS)

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