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8 de mayo de 2023 0

XXXIIª Jornadas para la Reconquista de la Unidad Católica de España.

(Por José Fermín Garralda) –

“El Relativismo en el siglo XXI” ha sido el título trabajado por tres conferenciantes, que los asistentes a las Jornadas han comentado con gran interés en “la voz de la sala” y hasta rezado en los momentos de oración común. Un tema éste de actualidad, no cabe duda.

Este digital “Ahora Información” abre sus páginas a estas XXXIIª Jornadas por razón de justicia y por necesidad, porque a pesar de llevar dichas Jornadas 32 años, y a pesar del carisma esencial que tienen por englobar a todos los españoles de bien -por ello no liberales y sí antiliberales-, dichas Jornadas anuales son desconocidas, ocultas por el fragor de la vida, por muchos de sus nuevos lectores. Superemos una vez más el hecho de que la información y el reconocimiento al trabajo ajeno no sean lo habitual en los sectores de la resistencia católica y tradicional. Hemos esperado unos días a su publicidad para no adelantarnos a la crónica habitual en “Siempre P’alante” que tan bien realiza Leta Frigola.

Las primeras Jornadas por la Unidad Católica de España se realizaron en Toledo en 1989, las segundas en El Escorial en 1991, y, en adelante, hasta los dos últimos años, en la misma Plaza del Pilar (locales de Acción Católica en la plaza de La Seo nº 1, las Nazarenas…). Por motivos de intendencia, los dos últimos años se han celebrado en La Puebla de Alfindén, junto a la ciudad e Zaragoza, a los pies del Pilar de Nuestra Señora. Las Jornadas las organizan los Seglares católicos españoles.

En las presentes Jornadas del 22 y 23 de abril de 2023, la primera conferencia  a cargo de D. José Mª Permuy, procedente de La Coruña, ha tratado sobre “El relativismo, cáncer de la política”. “El relativismo en la enseñanza de la Historia” ha correspondido a D. José F. Garralda,  doctor en Historia, investigador y profesor. Por último, “Relativismo y revolución sexualizada” se encargó a  D. Jaime Serrano de Quintana, procedente de Gerona, doctor en Derecho y profesor en la UNED.

Las conclusiones, un resumen de las ponencias, y la crónica de las Jornadas, se publicarán en “Siempre P’alante. Unidad Católica de España”. Los audios ya han circulado por la Red, y la ponencia del profesor Garralda está en su blog de historia titulado: historiadenavarraacuba.blogspot.com, a ampliar en un trabajo de mayor calado sobre lo mismo, que publicará en breve mediante un enlace en el mismo Blog.

Una de las tesis centrales de los tres grandes temas abordados, ha sido que el relativismo y el totalitarismo son dos caras de la misma moneda en todos los ámbitos prácticos. Se comienza en uno y se acaba en el otro, porque los vacíos son imposibles. En España hay un pecado origen que fue la expulsión de Dios de la Constitución de 1978, unida al sistemático apartamiento de la Iglesia católica por parte de la misma Constitución y todas las leyes y disposiciones del Estado. Alejamiento éste que ha sido para contrariar frontalmente muchas cuestiones mantenidas, y bien justificadas, por la Iglesia católica. Y así estamos ahora.  En la horrible crisis en la que hemos desembocado por obra y gracia de una partitocracia corrupta, y junto a ello por la sumisión al capitalismo transnacional que domina ciertas instituciones internacionales,  ¿quién va a ser el profeta que se necesita?

La democracia que en España empezó relativista en la teoría, en una Constitución vacía de lo fundamental, y, en la práctica, ha conducido al totalitarismo. Pues bien, es hora de reconocer que más vale unas verdades básicas, además en aquel tiempo admitidas por todos, y dejar libertad en lo demás, que vaciar todo, y luego convertir todo -hasta aspectos repugnantes, importantes o nimios- en verdades absolutas, controladas e impuestas por el Gobierno de turno.

La confesionalidad de los poderes civiles, es una confesión católica -y realmente liberadora-, o bien es una confesionalidad de otro tipo -del relativismo, quimeras y utopías-. Las apariencias de esta última, falsas y engañosamente simpáticas para muchos, chocan frontalmente con la realidad que ha producido. ¿No lo estamos viviendo con amargura? La confesionalidad del laicismo de la Constitución instaura el relativismo -que en realidad no es que cada cual haga lo que le parezca, con ser esto una barbaridad y un absurdo-, y finalmente ha conducido al totalitarismo actual. Hasta que no se reconozca esto, no hay solución.

No hay nada de qué extrañarse, salvo que la corrupción en España ha ido muy rápida por ser impulsada desde lobbys y el Estado partitocrático, liberal o socialista, en ambos caos subidos al tobogán de la corrupción.

Así como el año pasado se distribuyó el libro de varios autores, titulado XXX Jornadas por la Reconquista de la Unidad Católica de España (1989-2019). Un testimonio para la historia (100 pp.), editado por don Pablo Gasco de la Rocha (Madrid 2021), y dedicado a don José Ignacio Dallo Larequi, éste año se ha distribuido el libro de Alberto Ruiz de Galarreta, La unidad católica de España, Madrid, Buenas Letras, 2023, 90 pp. (10 euros) con la colaboración de doña María del Carmen Palomares.  Ambas ediciones están publicadas con un gran esmero. Este ultimo libro son artículos seleccionados de don Alberto, publicados en el quincenal “Siempre P’alante”, que comentaremos en otra ocasión.

Al final de las Jornadas, y como broche de oro, los asistentes realizan el juramento. El alma teológica del juramento es la encíclica “Quas Primas” de Pío XI (11-XII-1925), sobre el reinado social de Jesucristo. A ello se añade un cuerpo práctico. El juramento dice:

“+ En la presencia de la infinita majestad de Dios nuestro Señor; de la Santísima Virgen, Patrona de España; de Santiago Apóstol, también su Patrono; de todos los Santos Padres del III Concilio Toledano; y de todos los Santos y Mártires de las Españas, JURO defender la doctrina de la UNIDAD CATÓLICA DE ESPAÑA y trabajar con todas mis fuerzas para su Reconquista y restauración en nuestra patria”.

Personalmente, añadimos que nadie desconoce el pésimo estado actual sociológico de los españoles y sobre todo de otros residentes en la España de hoy. Tener esto en cuenta no anula el ideal de la Unidad Católica, propio de una España y españoles libres de sus demonios familiares e impuestos. Tampoco anula la práctica de la Unidad Católica, porque la tendencia restrictiva de las manifestaciones externas admite grados, ámbitos y fueros especiales. El día que en España se libere de dichos demonios impuestos y familiares, las posibilidades sociológicas serán muchísimo mayores a las actuales, que son absolutamente nulas.

Como siempre, el ambiente entre los asistentes ha sido estupendo, inmejorable, y los dos días de convivencia rejuvenecen los espíritus y preparan a los asistentes para planes futuros. Antes era importante el pasilleo en la casa de conferencias-así lo decía y vivía don Alberto Ruiz de Galarreta, presidente de las Jornadas durante muchísimos años-, y ahora lo mismo sigue siéndolo, en el delicioso paseo al aire libre desde la sede de las conferencias, rodeada de árboles, hasta el hotel. Todo muy próximo a la naturaleza, que nos ayuda a acercarnos a los demás y al mismo Dios.

El tiempo climático es siempre inmejorable, por ser Pascua y, además, época primaveral. Este año, después de la visita al Pilar y de la fotografía de grupo de los que han asistido hasta el final, la comida de despedida ha sido en un elegante restaurante de la Plaza de la Seo nº 2.

Las ausencias a las Jornadas se han debido, en cada caso, a estudios, a motivos familiares e incluso de salud y logística.

Todos recordamos especialmente al Rvdo. don José Ignacio Dallo, sin cuya entrega y desvelo sacerdotal, no hubieran sino posibles la organización, desarrollo y publicación de las 30 primeras Jornadas. Hasta que no se vive de cerca, nadie sabe el esfuerzo que eso supone.  Él está bien de salud -a D. g.-, sobre todo salud intelectual y espiritual. Desde su residencia de Pamplona estableció la conexión con la sala, hablando y transmitiendo su gozo a los asistentes, a través del celular de don Pablo Gasco de la Rocha.

Un recuerdo especial al dr. don Alberto Ruiz de Galarreta (+), tándem con don José Ignacio e inspirador e impulsor constante de las Jornadas y de los temas tratados en ellas desde aquel año conmemorativo de 1989.

Recordar a don José Ignacio Dallo y a don Alberto Ruiz de Galarreta es de justicia porque se observa que el agradecimiento no es lo más habitual en la sociedad, ni en los ámbitos tradicionales, ni en la misma Iglesia. Recordamos la defensa que don José Ignacio realizó  del sacramento de la confesión individual y con absolución individual, y la que don Alberto realizó de la unidad católica en el quincenal “Siempre p’alante”.

Agradezcamos también a los organizadores, a don Pablo Gasco de la Rocha (Madrid), director de “Siempre P’alante. Unidad Católica de España”, al P. Francisco Suárez, al P. José Miguel, a Jesús Ortiz como secretario de la Junta Nacional, y a don José María Beperet (Pamplona)… por sus cuidados y desvelos en el buen funcionamiento espiritual y material de las Jornadas. También agradecemos la buenísima acogida que nos han dispensado nuestros amigos de Zaragoza: don Fernando Rivero y familia, don Miguel también con su  familia, don Ramón Fernández y don Pedro Ruiz Castillo, entre otros, y nos acordamos especialmente del puntual don Luis, de Pamplona, que a diferencia del año pasado no ha podido acudir por motivos familiares.

J.F.G.

Galería de fotos (propiedad del autor):

(1) Un momento puntual en la ermita: oraciones de la mañana. (2) Libro en homenaje a don José Ignacio Dallo para la historia de las XXX Jornadas de la Unidad Católica de España, impulsadas por don Alberto Ruiz de Galarreta y dicho P. Dallo. (3) Quincenal “Siempre P’alante. Unidad Católica” (4, 5 y 6) Basílica de El Pilar

Dos bombas arrojadas por los “rojos” sobre El Pilar el 3-VIII-1936 y que milagrosamente no explotaron.

 

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