9 de enero de 2020 1

VUELVE LA CENSURA.

De todas las sandeces, mentiras y demagogias vertidas en el el Congreso de los Diputados a razón de la tercera sesión de investidura a la que se presentaba el candidato, hubo una que pasó desapercibida, pero quizá denota el nuevo rumbo que ha tomado la política en nuestro país. Ante la inmadurez, egoísmo e hipocresía del resto de partidos “posibilistas”, PP y Ciudadanos, en anteriores ocasiones (demostrando que aquí siempre se juega la carta del partido antes que la del “Bien Común”), en esta ocasión, el “Ave Fénix” Sánchez se ha arrojado a los brazos de los totalitarios modernistas de Podemos, apoyados en terroristas e independentistas. Se avecina una legislatura, cuanto menos, caldeada.

No se trata aquí de volver a contar de nuevo lo que ya nos inunda desde todos los medios de comunicación tradicionales, así como desde las numerosas Redes Sociales al respecto.

 

 

Lo que quiero hacer notar es que, camuflada entre tanta verborrea política, el nuevo Presidente hizo un anuncio, como siempre, camuflado de otra cosa más inofensiva, pero preocupante en extremo. Y este anuncio no es otro que el de la vuelta a la instauración de la censura. El envoltorio, en esta ocasión, ha sido una propuesta para luchar contra las “Fake News” (noticias falsas), que inundan las redes sociales.

El resto de los actores  teatrales de la obra representada en el Congreso el mencionado día (oposición, en particular del PP) se reían de las afirmaciones de Sánchez, dando a entender que el número uno de las noticias falsas de España, ahora quiera luchar contra ellas. Razón no les falta en este argumento, pero de nuevo, da a entender que las “luces” de nuestros políticos son más bien, limitadas. No es cosas de risa que se cree un organismo público que se encargue de “revisar” qué noticias son verdaderas o cuáles son falsas.

Porque este es el primer paso. Revisar qué hay de verdad o falsedad en lo que se dice. Pero ¿quién juzga sobre la verdad o la mentira?. Obviamente no va a ser un juez imparcial, ya que esta medida, además de costosa económicamente, se dilata demasiado en el tiempo y sería operativa. No, no será un juez. Será un funcionario convenientemente aleccionado sobre las afecciones o desafecciones al nuevo Régimen. Y es asunto harto complicado, porque ciertamente que el día tiene 24 horas sólo admite esa verdad. Pero en la interpretación de los sucesos que van ocurriendo en el día a día o en el tino o desatino de los gobernantes, “nada es verdad o es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”.

Acto seguido, esta actuación censora, que vendrá regulada en una Ley y sus correspondientes reglamentos de desarrollo, se acompañará por unos artículos que desglosen el régimen sancionador, que inicialmente serán sanciones administrativas, estilo multas de tráfico y punto. Pero el tercer y último paso será incluir a los “desafectos al régimen” repetitivos o demasiado desafectos, en el Código Penal, bajo algún tipo punitivo, como la “incitación al odio”, o “promover valores antidemocráticos”, o alguna figura que sirva para seguir maquillando la censura.

 

De tanto obsesionarse con Franco, algo se les ha pegado.

 

En resumiendo. Que nos tenemos que ir preparando para volver a ser perseguidos por nuestra forma de pensar todos aquellos que no alabemos las glorias de nuestra casta dirigente. Y esto, que instaura Sánchez, será perpetuado por el que venga después, como ha pasado en otros tantos temas. Ya que no es cuestión de derechas o izquierdas, sino de ver la política para uso partidista y no para beneficio de la sociedad. Así que este tema no será pasajero.

Tal y como dice el Evangelio, “La verdad os hará libres”. Y que Dios nos coja confesados.

 

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Un comentario en “VUELVE LA CENSURA.

  1. Fermin de Musquilda

    Muchas gracias. Coincido con Vd.
    Añado también que se están editando libros que, tocando ciertos temas de la llamada “memoria histórica” y estando conformes con los planteamientos de los Gobiernos izquierdistas y separatistas, incluyen en sus páginas nombres de gente fallecida -muchos nombres, como si fuesen una “clase”- pero también nombres de vivos. Es el caso de un libro de un tal Mikelarena, que ataca a del Burgo Torres, a García-Serrano, o la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, y que afea nombres de gente viva.
    Esto último es como acusarles de lo siguiente: de desafectos a las tesis o significados del libro, de “ocultar” datos del presente, de ser parientes de los sublevados en 1936 ya difuntos, de formar una “clase” desmemoriada del pasado, y de discrepar de quienes quieren destruir monumentos….
    A Robespierre le echaron del poder porque cometió la imprudencia de decir nombres en público.

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