25 de octubre de 2017 0

Que los clérigos no se metan

El cardenal arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, afirma que la Iglesia está “para unir, crear puentes, no poner fronteras y hacer ver a los hombres que todos son hermanos” (La Vanguardia, 23-X-2017). Con ello alude a Cataluña.

El contenido de esta oración compuesta llena de infinitivos, entendida en general, resulta evidente para todos. Menos para los separatistas, claro. Pues habrá que hablarles despacio a ellos y sobre todo a ellos solitos. Sin embargo, la oración se refiere a las dos partes en lid a puentear: los separatistas por un lado y los amigos de la unidad de España por otro.

Ante esto tenemos varias observaciones y una gran inquietud.

a) Cierto es que en la Iglesia -como poder espiritual- abarca a todos los fieles, y que estos fieles deben estar unidos como hermanos en la Fe católica con independencia de su procedencia (chinos, bantúes, fineses, suecos, aragoneses o catalanes), que sabemos hay católicos en todos los países.

Ojalá en el mundo civil o temporal -el Estado, dicen- también fuese así.

b) Desde luego, los hermanos en la Fe no deben distanciarse y menos enemistarse por cualquier conflicto en el mundo temporal, por ejemplo -dicho con sorna- cuando unos realizan un soberano golpe de Estado y se saltan a la torera las leyes justas o los reglamentos que en su día todos firmaron y de los que se aprovecharon. Nadie vive solo.

Ciertamente, todos estamos sufriendo, pero sobre todo los que acusamos el golpe de Estado separatista, y los que experimentamos el insulto a nuestra dignidad de ciudadanos españoles….

c) Quiero decir que a los catalanes separatistas no les es moral dar el mencionado golpe de Estado ni insultar la dignidad de todos los españoles. ¿O sí? ¿Por qué no hablar de moral católica?

Digamos también que la Iglesia debería condenar el golpe de Estado separatista. ¿O no? ¿Qué dice la moral católica?

d) La Iglesia está para unir en la Fe, no para atender cuestiones de política temporal. Cuando decimos la Fe nos referimos -se entiende- al ámbito de la salvación de las almas.  Si la Iglesia no pone fronteras territoriales o institucionales, es porque su misión es la salvación de las almas. ¿O no?¿Habrá que recordar el viejo refrán de zapatero a tus zapatos?

e) Me aturdiría sospechar que el dr. Osoro quiere crear puentes como buenos hermanos entre los golpistas en acción y el Estado de Derecho, entre la ira separatista y los españoles. Un imposible. Alguien se tendrá que “convertir”. ¿Dice eso, dice su oración felizmente coloquial, que cae en lo genérico y en la evidencia que nada resuelve salvo para frenar la mano del agresor que no la del Estado que se auto protege, lo dice para quedar más o menos equidistante y como buen hermano de todos, entre los golpistas por un lado y los amigos del Derecho o de la realidad española por otro? Pues miren, si eso es así, va a ser que “no”.  ¿Lo dice porque ante algo tan grave en la sociedad, la Iglesia no puede guardar silencio -que es lo suyo y sería lo más prudente-, porque de lo contrario pierde todo su prestigio social en la actual devacle? Pues, miren, recordemos que la Iglesia debe hablar de la salvación eterna y de las cuestiones temporales tan sólo “sub specie aeternitatis”.

¿Lo dice el dr. Osoro para impulsar indirectamente una NEGOCIACIÓN práctica, de hecho, entre los sublevados y el propio Derecho? Pues esto es lo que no debe de hacer porque: a) no es de la competencia clerical, b) sería dar carta de ciudadanía a los golpistas -¿habrá que pedirle que no minusvalore el gran error del golpe de Estado de los Puigdemont, como si fuese una simple riña?-, y c) sería utilizar a la Iglesia -no es la primera vez en el caso de otros- en un pésimo clericalismo. Si la Iglesia quiere hacer un favor a todos es que no eche leña al fuego.

¿O dice lo arriba mencionado pero sin decirlo? ¿O habla de lo genérico para no hablar de lo particular y real, saltándose el caso presente, lo que es inviable?

f) Abramos otra cuestión, ¿es indiferente la unidad territorial y comunitaria de España -las Españas-? Más todavía: ¿No es la unidad de España un gran bien moral que se debe preservar?

Solemos ser y queremos ser pero que muy respetuosos con nuestros obispos, aunque sean los de otra Diócesis. Pero las declaraciones del dr. Osoro se nos antojan que pueden tener una lectura muy política, demasiado política y temporalista, como si la Iglesia se metiera en las disputas políticas, como si el inmoral Golpe de Estado de los separatistas de los Puigdemont fuese algo secundario, como si los secesionistas casi pudiesen tomarse la justicia por su mano e incluso avasallar a los catalanes que aman a España -que son más de los que producen bulla-, como si se debiera ocultar el Derecho con sonrisitas y carantoñas, como si hubiese que tomar la postura de que todos son “buenos” -incluidos los Puigdemont- para así justificar una práctica ayer injustificable y hoy malminorista -desde luego hipócrita, utilitaria y que nada arregla-…. hasta el siguiente pacto.

Hable el clero de la salvación de las almas que es su misión fundamental, respete la separación Iglesia-Estado si son amigos de la Constitución de 1978 -nosotros no lo somos-, y si se mete a tocar el tema catalán hágalo con un sentido moral, declarando en tal caso que no es legítimo el golpe de Estado separatista etc.

No,  no quiero enseñar a a quienes no debiera; lo que quiero decir es que desde hace décadas estamos cansados de tanta política en manos de la jerarquía de la Iglesia. Eso sí, una política con muchas sutilezas. Porque política temporal, y de la mala, es la generalidad de “crear puentes y hacer ver a los hombres que todos son hermanos”, en estos momentos tan delicados y desorientados, ya cuando está a punto de declararse la insumisión colectiva, ya cuando se va a aplicar el Art. 155. ¿Se refiere a las dos partes o a los separatistas golpistas? No sólo importa el hecho -¿quién si no los separatistas han querido éste lío?- sino también el Derecho -¿no hay un golpe de Estado?-. Pero sobre todo les pido que no den la sensación que animan o sugieren, ni mucho ni poco, el  impulsar una NEGOCIACIÓN entre los sublevados y el Derecho.  Espero que no se quiera apoyar al Gobierno cuando hipócritamente y bajo manga éste pacte con los separatistas a pesar del teatro que está desarrollando el Sr. Rajoy.

Aquí pasa algo muy gordo e inmoral… pero por parte de los separatistas, aunque el liberalismo de la soberanía nacional de 1978 (tal como la entiende el Liberalismo) sea  el culpable de la actual idolatría que se tiene hacia la Ley. Me refiero a la Ley sea cual fuere, pero siempre de origen agnóstico o ateo práctico, y que al final todos la han roto y rompen alegando los más diversos motivos. Y la sociedad “a tragar”. Sin duda el liberalismo también es culpable del virus de la soberanía de la nación o las nacionalidades (sea cual fueren, repito).

Cuando se ha apoyado la Constitución de 1978 que ha traído los actuales males, no vengan ahora a querer arreglar los males que aquella ha producido…. ni apoyando de nuevo dicha Constitución, ni saltándosela, ni animando a un cambio constitucional… además a peor en sentido disgregador por aceptar al golpista como “interlocutor”. Es decir, no quieran unirnos de nuevo a todos en una nueva Constitución, ahora federal con varias naciones cuasi-estados o bien confederal, que es a lo que se llegará mediante negociación, tras una apariencia de resistencia gubernamental al golpismo, y tras agitar los buenos españoles para que, una vez reafirmados en su españolía, acepten lo que antes nunca hubieran aceptado. 

 

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