15 de febrero de 2020 0

Que les eutanasien a ellos -pero tampoco-.

Ante la agenda de la eutanasia, acción y claro criterio 

Acabo de recibir el mensaje que recojo por extenso al final, sobre la eutanasia en España. Agradezco su envío a quienes están metidos en la buena Causa,  combatiendo con total firmeza el que se quiera  provocar directamente la muerte y defendiendo los cuidados paliativos para el enfermo y el que sufre. 

Esta es la tercera vez que los llamados “progresistas” y “modernos” presentan la eutanasia (muerte dulce, digna etc. etc.) en el Congreso, para que sea, al fin, ley del Reino, que fue institucionalmente católico hasta 1978 y después confesional del laicismo. Rápido han corrido todos los males. Ayer se inició la tramitación parlamentaria de esta ley anti-ley.  España sería uno de los cinco países del mundo que tendría la eutanasia en su nada brillante haber. 

La primera pregunta es qué necesidad hay de esta ley y de la misma eutanasia. Quizás la cuestión se reduzca a la  pretensión –miserable por lo que respecta al Estado- de entronizar al hombre como máximo poder, pero no para dar la vida -que ni pueden ni se plantean dar- sino para arrancarla con la muerte de los demás: ya sea porque el otro me lo pide, ya porque quiero convencerle de que me lo pida, ya porque los mayores son propiedad del Estado -como lo son los hijos en su educación según la ministra-, ya porque a tal Estado de bienestar le vamos sobrando, que somos muchos los tullidos y enfermos. 

La cuestión es ligeramente compleja de comentar por las mentiras que encierra, y temo que Vd. no siga hasta el final de este artículo. Sólo le pido algo de paciencia. Mi tesis es que si vivimos juntos es para ayudar al otro y no pasar de él, dejándole al arbitrio de sus ocurrencias por muy pensadas que parezcan estar; que la vida es muchísima mejor que la muerte; que la eutanasia llama a la eutanasia, como el suicidio al suicidio, el aborto al aborto…; y que además  la eutanasia voluntaria de hoy anuncia que mañana el Estado decidirá sobre la vida de todos los mayores que no puedan pagar la cura o mejora de sus enfermedades con lo que en su día cotizaron a la Seguridad Social mientras trabajaban. (Ah… ¿y los que no han sido “productivos”?) 

1. Las apariencias sobre la eutanasia.

Eutanasia no es utilizar medios para disminuir el dolor y tampoco omitir los medios extraordinarios para prolongar artificialmente la vida de un enfermo en proceso patológico irreversible. La eutanasia es otra cosa, y puede ser homicida, suicida o eugenésica, siendo un acto intrínsecamente perverso porque su objeto es la supresión de una vida humana. 

Ahora dicen: eutanasia para quien la solicite. Si Vd. lo solicita, matémosle sólo porque Vd. lo desea. ¿Qué dirán a ellos nuestros liberales? Seguramente se quedarán sin argumentos. 

El gran inconveniente es que nadie puede provocar directamente la muerte de un inocente: sea en el vientre materno o en la vejez o situación más dramática. 

Morir es algo muy natural en cuanto que está en el DNI de cada persona: todos tenemos nuestra fecha de caducidad, que nadie afortunadamente conoce. Hoy día, si los médicos hacen las cosas bien, 7 de cada 10 enfermos no van a sufrir por enfermedades si se se utilizan debidamente los cuidados paliativos. 

Seguramente, ante la enfermedad, los sanos -hoy parece que somos muy egoisticas-, tendremos que aprender virtudes hermosísimas como la comprensión, la paciencia y dulzura, la acogida, la protección y acompañamiento, la ternura, la cercanía y el amor. Pues aprendamos, ¿no? Hoy por otros, por nuestros padres y esposas y esposos, y mañana por nosotros.

Reconocemos que estas virtudes no son directamente económicas, que no son materialistas, ni consumistas, y que no buscan la eficiencia productiva… pero nos hacen personas, expresan nuestra dignidad personal, y nos abren a la dignidad y vida de hijos de Dios. Desde luego, nadie demuestra plenamente su dignidad sino en la superación del propio egoísmo , ese egoísmo -aunque fuese sano en cuanto salvaguarda de lo propio- propio del ajetreo de la producción, el consumo y la satisfacción de las necesidades planteadas por A. H. Maslow -a modo de ejemplo-. 

La eutanasia para quien la solicita va de la mano a otra reflexión, que significa la elasticidad de dicha solicitud. Dice hoy “Navarra confidencial” (12-II) que: “una primera discusión ya sería si a ese 0,01% de la población hay que ayudarle a morir o más bien a dejar de sufrir o incluso ayudarle a darle un sentido a su sufrimiento. No obstante, siendo ese un asunto clave, otro aspecto verdaderamente preocupante es la elasticidad de la demanda de eutanasia, ldemanda de muerte”.

2. Pero más allá de las apariencias, desvelemos las medias verdades de la propuesta de la ley de eutanasia.

¿Se creen Vds. que se mantendrá eso de que a nadie se le matará sin su permiso, y que la eutanasia sólo se aplicará cuando el cliente pida espontánea y libremente la muerte dulce? 

Pues va a ocurrir como en el caso de aborto: de ser despenalizado e ilegal se pasó a su legalización, de dejar hacer a las clínicas privadas se pasó a dejar hacer en las clínica públicas y hasta a la obligatoriedad en la Sanidad Pública, y de los tres supuestos se pasó a todos los casos. 

Hoy el término idolatrado no es el de libertad, sino el de igualdad. Quizás por eso de la envidia. ¿Y no es una desigualdad manifiesta aplicar la muerte dulce sólo a los ellos que lo deseen? Tengamos en cuenta que aquí está en juego el Gasto Público, la falta de personal sanitario, la falta de atención y dedicación por parte de los familiares, el coste de los cuidados paliativos… ¿Es que son iguales los valientes que piden su muerte frente a los “cobardes y antisociales” que se aferran a la vida? 

Dicen que se pedirá el consentimiento, pero para paliar la desigual reacción existe eso del lavado de cerebro, de obligar a comprometerse de jóvenes ante el futuro cuando lo que te pase de mayor lo ves muy lejos, el desvalimiento y debilidad física y psicológica de las personas mayores, y sobre todo que no pocos gastaremos más de lo que aportamos a la Seguridad Social. A mayor aumento de la edad de vida, mayor gasto en las edades más longevas…

La eutanasia traerá la desvalorización de la vida humana, encubrirá otros intereses económicos (de herencia etc.) y hasta verdaderos homicidios intencionados, la desvalorización de la profesión médica y la desconfianza en los cuidados terapéuticos, contraría el progreso de la Medicina, y además sabemos que los diagnósticos casi nunca tienen una certeza absoluta, siendo susceptibles de errores manifiestos. La eutanasia voluntaria de hoy anuncia que mañana el Estado -los comités se “sabios”- decida sobre la vida de todos los mayores que no pueden pagar la cura de sus enfermedades. 

Que mis mayores tenían toda la razón en lo que decían se prueba por enésima vez. Hace unos treinta años, mi amigo Miguel me decía que le dejasen un pistolón para activarlo en legítima defensa el día que fuesen a por él a eutanasiarlo. Veía próxima tanta miseria moral… Le decía -porque así lo creía yo- que era un exagerado. ¿Exagerado? Lean y miren. Afortunadamente para él con lo que se viene encima, mi amigo Miguel murió hace poco tiempo, rodeado del amor de toda su larga familia, del amor de sus muchos amigos, y goza con el Amor de los amores en el Cielo. A los democristianos les digo: era carlista, ¿saben?; y de Vds. -tan flojitos y cómplices como son- todos se acordarán pero para mal. No tardará mucho que todo el mundo se asombre de tanto horror como lo hay en nuestros días. Nos señalarán como culpables como nosotros señalamos a no pocos del pasado. 

La noticia de la eutanasia no nos debe extrañar cuando como sociedad y hasta como malos católicos, nos hemos tragado -incluso porque nada hacemos en contra- el aborto voluntario.  Si matamos -o matan- niños, mataremos -o matarán- ancianos. ¿Por qué no? Pero sin dolor. A ti y a mi. 

Lo triste es que ante quienes divulgan la barbaridad de la eutanasia voluntaria, y la media verdad con la que hablan de la eutanasia en general, muchos les creen para igualarse así a los que parecen muy “progresistas” y “modernos”…  -¡valiente engaño y tontuna de atar!-.

Sepamos que los políticos defensores de la eutanasia tienen la vida muy asegurada. Algunos son más viejos que matusalén y todavía viven. Tienen médicos particulares en el presente y sus comparsas, más jóvenes hoy, los tendrán en el futuro, y unos y otros tienen la vida material asegurada, incluso exhibiéndose de aquí allá como sabios -¡oh palabrería!- por todo el mundo… pero ya no nos engañan. 

No toleremos mal moral grave en nuestra sociedad, sobre todo por tantos avances como existen hoy día, que el mal se revuelve siempre como un león. Me dirá Vd. que siempre se toleraron casas de lenocinio, sí, pero con limitaciones y controles, no como hoy, que pululan por doquier y casi todas sus lindas habitadoras son verdaderas esclavas sexuales. Lo sabe la policía. Y aquí no pasa nada. Luego lloramos como magdalenas por las desgraciadas faluas tragadas por la mar. Trasunto del Infierno. 

3. Nada sin Dios.

¿Se acuerdan que lo decíamos en 1976? ¿Y que lo repetimos en 1978… hasta hoy? ¿Qué diría ahora el Sr. Suárez, enterrado en toda una catedral, aunque sea la de Ávila? ¿Qué dirá don Juan Carlos de Borbón que no tiene por qué depender de la Seguridad Social?  ¿Qué dirán los altos clérigos vestidos de morado y escarlata que por falta de Fe -todos tenemos mucha que pedir-, por cobardes ante el mundo, para no hacerse responsables del mal que podían provocar los sectarios contra el bien común, o por no querer seguir un camino propio español, les aplaudieron y sostuvieron? ¿Qué dirán los católicos super-piadosos (porque más no se puede ser, ¿sabe Vd.?) que votaron SI a esta Constitución atea, con la que nada bueno se puede defender, y todo lo malo se impone como un trágala? ¿Qué dirán los que han estado votando elección tras elección a la falsa derecha pagana? (Ya tienen callo, ya). Los que quisimos, supimos que aceptada la Constitución de 1978 iban a presentarse varios caminos y que todos ellos iban a concluir en leyes anticristianas e inhumanas. Y así ha sido. Pero nos quedamos cortos en la rapidez e intensidad. 

¡Pobre tercera edad que vota en gran medida a los que los matarán, primero queriendo ellos y luego, más tarde, sin querer! ¿Pero se dan cuenta? Pensiones a cuatro perras, inserso y distracción a bajo precio y para evitar la estacionalidad del turismo, bajones y quirófano, solución final. Ya es contradictorio, ya. 

¡Pobre pueblo engañado!. (Lo dejamos ahí, en engaño… porque también hay mucha herejía liberal consciente).  Los engañados no quisieron ser Pueblo de Dios incluso viviendo en política, y ahora les traen esto -su eutanasia– como masificación de los hombres sin Dios… y contra Dios.  Porque el que está conscientemente sin Dios, está contra Él. 

Llevamos así doscientos años, y esto culminará cuando a mí y a Vd. los propios hombres nos eutanasien en nombre de la paz y la fraternidad masónicas, comodines de todos los tiempos. No, no todos los hombres y mujeres podrán responder a la invitación y regalazo de lo que es el Cielo. Pidamos nosotros la gracia de responder bien a Quien lo ofrece. Lo de “todos al cielo, sí o sí”, es un cuento chino más, popularizado hasta por algunos clérigos, que cualquiera  se lo cree. 

Eso. De todas maneras… y si viene la ley de la eutanasia, el pistolón cerca de la cama hospitalaria. 

La voz del desvalido

Tomado de “El Irrintzi”

(Visited 48 times, 48 visits today)

Deja tu comentario

Ahora Información agradece su participación en la sección de comentarios del presente artículo, ya que así se fomentan el debate y la crítica analítica e intelectual.


No obstante, el equipo de Redacción se reserva el derecho de moderar los comentarios, sometiéndolos a una revisión previa a su autorización.


Aquellos comentarios que lesionen el honor de terceros o incluyan expresiones soeces, malsonantes y ofensivas no serán publicados.


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*