4 de mayo de 2018 1

Por qué y cómo viene el comunismo

EL COMUNISMO QUE VIENE

SIEMPRE oí a desacados políticos, escuché a los pensadores y leí a los Papas que el Liberalismo traería el Comunismo. A la estrecha vinculación que existe entre ambas ideologías, se añade el hecho de que si ayer el Comunismo siguió al Liberalismo,  de nuevo lo hace hoy.

Ya es una evidencia que el liberalismo (1789) y el marxismo (1848) -esto es, el socialismo “científico” y comunismo- coinciden esencial y parcialmente en su ideología y el fruto y modo de su praxis

El auge de los dos partidos turnantes en España (UCD/PP y PSOE) parecía desmentir ayer este pronóstico, pero es un hecho que ambos se hunden hoy, ya por sí mismos ya por iniciativa de sus directores externos. En efecto, el PSOE -radicalizado sólo en el ámbito de lo inmoral- y el PP -que en esto no le va a la zaga mientras estruja al contribuyente para superar la ruina socialista-, hacen aguas por todas partes. Sus rivales políticos, Ciudadanos y Podemos respectivamente, nacidos desde el artificio -sus amos sabrán por qué- suponen una bomba de oxígeno a sus ideologías, radicalizándolas.

Hemos caminado durante décadas hacia la degradación, y ahora la degradación “se masca”. Cuando escribo “degradación”, leo al jurista Manuel Pulido que utiliza el término “degeneración”, en un sensato artículo donde dice que sustituir el juicio técnico del juez por el juicio popular en el caso de los violadores en los pasados Sanfermines, “no es buen sistema para administrar justicia. De ahí, al linchamiento, no hay más que un paso” (Diario de Navarra, 4-V-2018). Es un dato real. Pero, en realidad, ¿qué buscan los agitadores de la calle contra la sentencia judicial de este caso, que admite recursos?: buscan el descrédito de las instituciones para sustituirlas por otras que expresen la utopía jacobina de Robespierre, la de Marat y la de “los iguales”.

En efecto, el Liberalismo -el todo vale porque Dios y Su presencia y Mensaje sobran o, lo que es lo mismo, son “optativos” en la vida privada- ha conducido a la degradación de las costumbres, la degeneración de las inteligencias a beneficio de la explosión de las emociones, a la múltiple degradación de lo que acontece en la calle, del ambiente social, de las instituciones y hasta de los “casus purgamentus”. Tanto es así que el caso Cifuentes de la C.A. de Madrid nos mueve a la pena o la risa: un máster inexistente y unas cremitas sustraídas… derriban a la que se lo merecía por otros conceptos (atacar la patria potestad de los padres a educar a sus hijos) manteniéndose impunes los casos de los Eres de Andalucía y a las “mordidas” de los Pujol.

El Liberalismo ha robado el alma a las personas, a los cuerpos sociales, a las instituciones, y a España.  Por eso precisamente el hombre necesita “recuperar” su alma y las sociedades necesitan una buena Causa, un ideal. Pero, ¿cuál será ese?, ¿cómo se hará?

Las utopías anarquista y comunista quieren llenar el vacío creado, ofrecen satisfacer el desencanto (la falta de placer), y estimulan a superar la depresión anímica individual y social, agudizada parcial y artificialmente a su vez por ellos. ¿Qué tal la solución del anarco-comunismo? ¿Qué tal este entretenimiento que hace mucho daño y empeora más las cosas? Primero, todos juntos contra el Liberalismo que les dio origen y luego les da mil motivos, aunque después se descuarticen entre sí. Primero todos contra uno y luego todos entre sí.

Así, dicen que el alma se reactivará, pero llena de rabia por lo que llaman “justicia” -motivos no faltan-; ejercerá la violencia en la calle, en los ambientes enrarecidos, y en el lugar de trabajo; reavivará la revancha contra el pasado…, todo ello para mediante una lucha enervada alcanzar una utopía imposible y contradictoria, un paraíso de la supuesta  satisfacción de agravios (el “no a la impunidad”) aunque con ello se salgan de la realidad y se arruine materialmente a todos los españoles al estilo Cuba y Venezuela. Ahí está la dictadura de “clase” formada por individuos masificados y el “proletariado”, la calle movilizada por los de siempre, con una “derechona” callada, sin alma, desorientada por sus políticos, y confiada tan sólo en las instituciones que ya hacen agua.

En esta situación el marxismo tiene más de un atractivo: conduce  los males hasta sus últimas consecuencias lógicas, lo que es muy propio del temperamento español; salta a la realidad centrándose en los problemas; ofrece la culminación del estatismo liberal; también ofrece todas las licencias de una moral pervertida; proclama sustraer la propiedad (casas desocupadas y a la Iglesia sus bienes), y ofrece a las personas una “mística” materialista, una “religión” atea como objetivo y finalidad espiritual de sus vidas.

El marxismo no ha desaparecido, sino que está más fuerte que nunca en España. No lo está como una ideología formal, sino en el desarrollo de los hechos. Si las ideologías no son seguidas por los jóvenes de hoy, estos pueden hacerse comunistas si aceptan el análisis marxista de la realidad. Un análisis que se realizará sobre casos concretos -que gracias al Liberalismo no faltan-, recogiendo en su formulación y desarrollo la ideología marxista. Dados los casos, echando a andar, sume Vd. la costumbre de realizar análisis similares sobre los diversos temas generados por el Liberalismo, y nuestro personaje llegará a actuar y pensar como un perfecto marxista, aunque no formule una teoría que resulta inútil ante el actual escepticismo generalizado. Si este escepticismo pone en entredicho la verdad y la posibilidad de alcanzarla, ocurre que para el marxismo la única verdad es la praxis, eso así, que exprese el análisis sencillo, un tanto burdo, emotivo y activo de la realidad.

Los marxistas de hoy que peinan canas, están jubilados y gozan de buena salud, visten “dejados” y gastan mucho hasta en viajes envidiables, pertenecen a la generación de 1968. Su ejemplo y dinamismo de hoy, hará que otros, inicialmente escépticos sobre cualquier ideología, se sumen a su activismo y cosmovisión implícita.

Los temas utilizados hoy para dividir y crear enemistades son: la homosexualidad, el falso feminismo y la ideología de género, los emigrantes favorecidos o no, la legalidad del Estado como realidad sagrada aunque sólo cuando coincide con sus parámetros, el nacional/separatismo antiespañol, la preferencia de la solución golpista del nacionalismo en Cataluña contra la Constitución “burguesa” y “clerical” establecida en 1978 y sobr todo contra España, el rechazo indignado -y con mucha razón- contra la corrupción y las violaciones de mujeres, el rechazo contra las corridas de toros y a las instituciones públicas,  especialmente a la judicatura y la monarquía constitucional, a ésta más por el simulacro de monarquía que supone. Ahora se oye el No a la impunidad, avanzan los juicios populares sobre violaciones declarando previamente a las instituciones como corrompidas, se dan palizas a la Guardia Civil como en Alsasua, y se ponen sobre la mesa a los represaliados de una guerra de hace 80 años. En esto, los republicanos van de buenos y la ETA aprovecha para lavar su ropa. Mientras tanto, el mayor buque de guerra español pone rumbo a la misión de Irak (prensa 2-V-2018).

En efecto, el Liberalismo corrompe al hombre por apartarlo de Dios y la religión católica, disuelve la familia y el matrimonio, anula y hunde las instituciones, aísla y masifica las personas, y nos acerca al comunismo. Éste último tiene algo que el Liberalismo no tiene, como es una “mística”, un “ideal” inalcanzable y que por ello exige una perpetua lucha, y un estoicismo por el sacrificio que exige. Y esto atrae aunque sea una ideología y praxis “intrínsecamente perversa”.

Pues bien, si el marxismo se suma a la corrupción y luego denuncia sus frutos, es porque yendo a la par que el Liberalismo cuando éste tiene el poder, sabe que la indecencia originada por éste último les dará el mando, si bien, decidida y hábilmente aprovecha la ocasión con estrategias adecuadas. La agitación de la calle es su instrumento y medio, aunque los profesionales de la revolución se cobijen bajo el paraguas del dinero de Soros, el control de los medios de comunicación, la complicidad de los liberales, y el apoyo de instituciones internacionales corruptoras.

Es el comunismo que viene, desgreñado, indignado y en lucha. El liberalismo, es el verdadero responsable. Y las personas, familias y sociedades honradas tienen las de perder.

José Fermín Garralda

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Un comentario en “Por qué y cómo viene el comunismo

  1. mdeg0011

    Don José Fermín Garralda Arizcum, se equivoca en algunos detalles de este artículo.Aunque no sé cómo es definido el Liberalismo, luego buscaré el significado, pero al que yo llamo ” mejor periodista de España “, Federico Jiménez Losantos se define como liberal y de cultura católica, pero no necesita creer en Dios y estoy seguro que sabe más de comunismo que este artículista. No sé este señor ha leído a los Papas casados y con hijos, Papas no casados pero que vivían con mujeres y tenían hijos con ellas o a las Papas que dirigían la Inquisición suavizado.
    Este señor no parece saber que hay individuos que no necesitan pertenecer a ninguna tribu, ni a la de los católicos, ni a la de los comunistas, ni a la de los liberales porque nuestra referencia es Jesucristo y Santa Teresa de Calcuta y no los Papas, ni obispos, ni curas catalanes independentistas. Yo no me considero católicos y no estoy degenerado y tengo valores de mucho valor sin necesitar a ninguna tribu y creo que ya nací anticomunista.

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