9 de junio de 2018 0 /

Patriotismo cultural

¿Qué es eso?

Un conocido sacerdote bilbaíno, que nunca viste de clérigo, ha hecho unas declaraciones en la prensa, en las que se manifiesta patriota español, pero que su patriotismo es cultural. A la vez afirma que la palabra “Dios” sobra de la versión del Himno Nacional, cantada por Marta Sánchez.

Es algo que nos atrevemos a calificar como diabólico que un sacerdote se atreva a proclamar que la palabra “Dios” sobra en la versión de Marta Sánchez. En la misma aparece dicho término como un tópico normal en las conversaciones. “Gracias a Dios”, “por Dios”, “si Dios quiere”, son expresiones normales archirrepetidas. Reflejo de otras épocas de mayor Fe. Que a un sacerdote le parezca mal que la cantante se haya dejado llevar por la costumbre y haya dado gracias a Dios, nos parece absurdo. Y más arriba hemos empleado una calificación más contundente.

Es asombroso el celo de ese sacerdote en eliminar la palabra Dios. No podemos evitar el asimilarlo al afán de los que hoy aplican la ley de memoria histórica en borrar todo lo que recuerde la derrota que sus antecesores políticos merecieron recibir.

Mil veces hemos dado gracias a Dios por haber nacido españoles. Todo lo que somos y tenemos se lo debemos a Dios. Y gran parte de ello nos lo ha dado a través de nuestra condición de españoles. No lo mencionamos aquí porque el lector se hará cargo de ello sin necesidad de que lo digamos.

Somos patriotas. Patriotas de un patriotismo que no necesita ningún calificativo. Para nosotros sobra eso de “constitucional”, que se viene diciendo. Y con más razón lo de “cultural”.

Para los carlistas, el patriotismo es una forma de la virtud de la Caridad. Pues Caridad es renunciar a uno mismo y entregarse a los demás. Porque los demás son los “prójimos”, los que nos rodean. En nuestro caso concreto, los demás españoles. Ya lo escribió Chesterton: “si no amas a tu barbero, a quien conoces, ¿cómo vas a amar a los japoneses a quienes no conoces?”

Somos españoles. Hijos y nietos de otros españoles actores de las empresas más grandes y nobles de la humanidad. Un amigo alemán, que había trabajado un par de décadas en España, casi lloraba cuando terminó su misión y le correspondía regresar a su País. “Sois la mejor gente del mundo. En España son buenos hasta los curas”. Reproducimos su frase tal como la dijo. Ignoramos el motivo que tenía para la segunda parte.

Y ese es el motivo de nuestro orgullo. Por eso proclamamos gustosos nuestro amor a España. Por eso damos gracias a Dios por haber nacido españoles. Y es que, nuestro patriotismo se nos presenta como un mandato de Dios. No necesita ningún calificativo.

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