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26 de abril de 2026 0

Quizá eres carlista y no lo sabes

Carlismo ( 4 de 64 )

(Por Manuel Gutiérrez Algaba)–

Eres carlista y no lo sabes

Eres carlista y no lo sabes así terminan muchos vídeos de Javier Garisoaín y de Luis Efrain Cabrera. Pues puede que sí.
¿ Cómo de lejos están las distintas opciones «políticas» del carlismo? Veamos.

Extrema izquierda.

Anarquista: No estado, justicia «social», hermandad y respeto, fervor anarquista.
Carlista: Estado mínimo, justicia católica, fervor católico.
Puntos de afinidad: ambos quieren menos estado, el catolicismo es una especie de justicia «social».
En vez de hablarle como un apestado, hablarle de lo cerca que estamos en respeto y justicia. Recordarle que lo imporante es NO SER TIBIO.

Comunista: Estado totalitario, justicia proletaria, hermandad (universal), fervor.
Carlista: Justicia católica. Hermandad universarl católica. Recordarle que lo importante es NO SER TIBIO.
En vez de INCIDIR en lo que separa estado y Dios, abrir la herida de lo que nos une. Incluso recordarle que más de un católico y carlista tampoco está muy lejos del ateismo… (sacareís una sonrisa y direís una verdad como un templo ) .

Socialdemocrata: Estado «democrático» <<«de derecho»>>, «derechos for everyone», fervor «porqueyolovalguista».
Carlista: Derechos forales.
Este caso es probablemente el caso MAS DURO, o uno de los más duros. En parte porque el socialdemocrata es ombliguero hasta el paroxismo. Es un canto al yo, yo y yo. Casi solo se puede tirar por más «porqueyolovalguismo», más beneficios y prebendas, y no muy lejos, porque el socialdemocrata está muy contento de haberse conocido y tampoco se va a levantar mucho del sofá para ir más allá, algo que también comparten con algún que otro católico y carlista, pero con esa afinidad de sofá tampoco vamos muy lejos…. O sí, quizá la comodidad de un «encuentro cultural», de un rato de «asueto» histórico-festivo, de «porqueyolovalguismo» de adoración al vacío del espacio,…. podría valer.
En cualquier caso, recordarle la lista de «derechos guays» que puede «darle» el carlismo ( porque el porqueyolovalguista lo vale todo):
derecho a acampar en el campo,
derecho a pescar sin licencia,
derecho a decir lo que quiera,
derecho a cazar,
derecho ….
( y si, el «porqueyolovalguista » «democratoide» es, al tiempo, un pequeño gran dictador: que no cacen los cazadores, que no pesquen los pescadores, que no acampen los campistas, que no respiren los que tienen nariz si lo dice el telediario, que se inyecten con veneno si lo dice el dios de las batas blancas,…) Como digo el socialdemocrata es de lo más duro, su falta de valores y de espinazo moral y su querencia por ser esclavo y que otros lo sean es díficil de superar hasta para el más pintado. Siempre quedarán las conferencias históricas tranquilitas y, quizá, algo de hispanidad pero en la que mole el indigenismo u otros porqueyolovalguismos morales.

Socialdemocrata de derechas <<«patriota»>> : Este primo del anterior, pero con algún tinte «seudopatriotico». También «porqueyolovalguista» hasta las trancas. Los valores y el prójimo son «secundarios», «terciarios» o «cuaternarios», como los mamuts. A este hombre, mujer o alguno de los 53 sexos o géneros de la ONU, pues hay que apelarle por el sentido práctico, tipo la «pseudo derecha» no solo es «pseudo» sino «falsa». «Nadie da duros a cuatro pesetas «. Este hombre ( o lo que sea) es un «ganador», así que el «carlismo» sólo le interesará en tanto en cuanto parezca «ganador» ( y no, ganador no es una conferencia de algún personaje del siglo XIX). La socialdemocracia es así, «ganadora» y «arrimada al sol que más calienta», sólo cuando el sol del carlismo caliente un poco por los apriscos de las minorías «idealistas» ( anarquistas, comunistas, revolucionarios varíos…) comenzará a agrupar grupas con nosotros.

Nacional socialistas, nacional revolucionarios, fascistas, etc. Aunque este perfil es, a veces, confundido con el «socialdemocrata de derechas» se parecen como un huevo a una espumadera ( las castañas tienen bastante parecido con los huevos ). Es cierto que más de un «patriota socialdemocrata» es denominado, incluso, se autodenomina, «facha» y cosas similares, pero, no. El perfil «moral» suele parecerse más al anarquista, al católico, …. De hecho, y aunque moleste decirlo y leerlo, no es para nada infrecuente encontrar piadosos católicos entre fascistas, nacional revolucionarios y similares. Es más, aunque esto es tema para alguna conferencia que nunca nadie querrá escuchar, muchos fascismos y nacional revolucionismos surgieron de católicos que no encontraron su cauce. Pueden encontrar un lugar, en el carlismo, donde defender la base de sus convicciones, que realmente es lo importante, mucho más que las «anecdotas» históricas.

En cualquier caso, y en nuestra labor de CONVERTIR a toda la sociedad al catolicismo-carlismo, este grupo es menos duro que el socialdemocrata de izquierdas o de derechas. Se le puede hablar en el lenguaje de los valores, del sacrificio y otros principios cristianos. Se puede reconducir su «variabialidad» política a una «querencia cultural», algo que la «cultura de la conferencia y el libro especializado» ya ha conseguido tanto en «ellos», como, casi, en nosotros, los carlistas. Por supuesto, siempre habrá «diferencias» y «desencuentros», pero la caridad nos impele a trabajar por su conversión.

Si hasta ahora hemos visto, grupos con personalidad política «fuerte», vamos a tratar ahora a la «masa apolítica». Se trata del ciudadano medio, que tampoco es socialdemocrata, aunque tiene una vaga idea de ser «de izquierdas» o «de derechas», según cobre subsidios o pague muchos impuestos, básicamente. Es más, yo he conocido a algún empresario «de derechas» que tras una quiebra muta en un «ocupa» de «izquierdas». Todo fluye según el bosillo, todo en el sentido político-práctico. Al ciudadano medio lo que le asusta es «destacar», quedarse fuera del redil, que lo señalen. Si hace falta irá a que lo «vacunen de muerte» con tal de no dar el cante. Será capaz de ponerse un trapo en la boca a 40 grados para no desentonar. Lo he visto y lo hemos visto. Así que a este «ganado» no se le puede ir con «purismos», ni con cosas fuertemente identitarias de grupo, mucho menos con historias y anecdotas del pasado. A este grupo se le debe aproximar hablando como a la «oveja» que se le ha acabado la yerba o no encuentra el bebedero y tiene sed. Es absurdo hablarle de subsidiariedad, de legitimidad, de foralismo, hay que hablarle de «encontrar trabajo», de «conseguir que no se vaya la luz porque hay demasiados pisos marihuaneros en la barriada», hablarle de consumo de productos de huerta de cercanía más baratos, hay que practicar la caridad cristiana a tope, con humildad, con SUS NECESIDADES, no las nuestras, con sus SUEÑOS, no los nuestros. Una vez que ellos vayan viendo que somos «ovejas fiables y de confianza» y que parecemos un «rebaño prometedor» y «menos problemático» que otros rebaños más grandes, pero que fallan, entonces se nos acercarán y seguirán. Si somos capaces de triunfar en esta algebra de rebaño, entonces, habremos ganado, y sólo entonces.

Y hablando de ovejas, hablemos de las ovejas que han dejado de serlo. Hablemos de las pequeñas masas de «disidentes»: antivacunas, chemtrails, anti retiradas irregulares de niños, anti usura bancaria, anti desahucios vulnerables… Esos grupos «protopolíticos» que con su caridad se han aproximado tanto al carlismo, sólo necesitan algo de acompañamiento para ir descubriendo lo que les falta, para constatar que el catolicismo no es algo vacío y que la sociedad se puede estructurar realmente. Para ellos el carlismo es la única solución final real, porque solo cambiando el sistema político se puede terminar con la fuente de los problemas. Para nosotros son casi católicos, o católicos funcionales en su vertiente con el prójimo, en cualquier caso, evangelizables. También podemos incluir aquí grupos de «despiertos» políticos como los «abstencionistas», «trevijanistas» y otras tribus, personas con cierta formación política y a quienes un poco de formación moral puede terminar de servirles para encajar todas las piezas, porque la Revolución Francesa ya hemos visto a que conduce en 2025: a la falta de las libertades más básicas.

El cambio siempre parte DEL OTRO, el cambio jamás PARTE de nuestra IMPOSICIÓN, de nuestra «superior sabiduría o buena intención». Sólo cuando nos vacíamos de nosotros mismos, puede entrar Cristo, sólo cuando nos negamos y esa negación es aceptar al prójimo y acompañarlo, es posible INSTAURAR REALMENTE EL REINO SOCIAL DE CRISTO.

Alguien dirá que vaya un artículo desagradable, ¡¿ qué es eso de mezclarse con anarquistas, socialdemocratas o falangistas o gente de la masa?! La cuestión es que si queremos un «cambio», el cambio es el cambio de esas personas, porque esas personas son las que hay, no hay otras. También es desagradable que muchas de esas personas tengan nuestros mismos vicios, carlistas, que nosotros, o que se parezcan, pues sí. También es desagradable o penoso tener que arremangarse, pensar y tratar de ponernos en el lugar de otros y vaciarnos. Antiguamente, a un vaquero acostumbrado a estar hasta la rodilla de boñiga, de segar y cargar carros con yerba y de ordeñar a las 5 de las mañanas, referirle estos «trabajos» de «comunicación», de sicología, les habría parecido una pequeñez, una minucia, una chiquillería por no mencionar otra palabra más dura y correcta. El problema es la «liberalización» de nuestros usos, costumbres y forma de pensar y de sacrificarnos. El problema somos nosotros.

«Quizá eres carlista y no lo sabes», … o peor, los carlistas tampoco lo sabemos.

El Reinado Social de Cristo es posible. Ciertamente, será total y real cuando venga Cristo, pero nosotros podemos ir preparando el terreno, ¿ o tenemos algo mejor que hacer ?

Un saludo en Cristo Rey.

 

 

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