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22 de noviembre de 2023 0

Paredes analiza la biografía de Sor Patrocinio, su trabajo más importante y que será una referencia

(Una entrevista de Javier Navascués).-

Javier Paredes es catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá. Renovador del género biográfico, ha publicado varias biografías de destacados políticos y hombres de empresa de los siglos XIX y XX. Es autor de las biografías de Pascual Madoz, ministro de Hacienda de Isabel II, del militar y político de la Primera República de 1873 Serafín Olave o del empresario Félix Huarte. Es director de la Historia Contemporánea de España y de la Historia Contemporánea Universal de la editorial Ariel, utilizadas como manuales en muchas Universidades españolas desde hace años. Experto en Historia religiosa, ha sido director del Diccionario de Papas y Concilios de la editorial Ariel.

¿Por qué le interesó la figura de Sor Patrocinio hasta el punto de llevar más de 40 años estudiándola?

Para hacer mi tesis doctoral sobre Pascual Madoz, que fue ministro de Hacienda en 1855, tuve que estudiar a fondo el reinado de Isabel, y fue entonces cuando me di cuenta que las mentiras y calumnias, que se decían sin fundamento en la documentación no encajaban en el desarrollo histórico que yo conocía. Y cuando deshice la primera mentira me di cuenta que la realidad es mucho más interesante que la ficción. Por eso una de las máximas que ha guiado mi investigación y mi docencia es el respeto por la máxima de que “las cosas son lo que son”. Le pondré un ejemplo. Todavía hoy se puede encontrar en libros de Historia que Sor Patrocinio fue la que nombró a todos los ministros de un gobierno de 1849, conocido como el “ministerio relámpago”. A mí semejante afirmación me pareció históricamente inaceptable: una monja sin salir de la clausura con semejante poder para nombrar a todo un gabinete ministerial… Cuesta menos trabajo repetir semejante falsedad, que meterse en los archivos para descubrir la verdad. Y eso es lo que yo hice y por fin he podido decir en mi libro quién fue el responsable de ese cambio de Gobierno.

¿Qué supone para usted después de dedicar gran parte de su vida al estudio de Sor Patrocinio poder publicar una completísima biografía sobre ella?

Sin duda, de todos los libros que he escrito este es el más importante. En primer lugar, porque descubro un personaje histórico importantísimo, como fue Sor Patrocinio, que estaba oculto entre mentiras. Y en segundo lugar, porque rectifico muchas versiones que se han venido dando del reinado de Isabel II, que naturalmente someto a debate y crítica de mis colegas que se dedican al estudio del siglo XIX español.

¿Se podría considerar que este trabajo es el culmen de todo su estudio y en cierto modo, una obra definitiva?

Nunca hay en Historia una obra definitiva. La Historia definitiva se hará el día del Juicio Final, cuando se haga pública la verdad de todos durante todos los tiempos. Mientras tanto hay que trabajar por aproximarse lo más posible a ese conocimiento. Eso es lo que yo he hecho durante toda mi vida, trabajar con honradez intelectual para contar la verdad.

En cualquier caso será una referencia para cualquier estudio en adelante…

Lo que le puedo responder a esta pregunta es que después de lo que yo he escrito en esta biografía ya no se podrán decir algunas cosas de las que se han dicho de Sor Patrocinio. Le pongo otro ejemplo. Se ha llegado ha publicar la transcripción de un documento del Archivo General de los Franciscano de Roma en la que se dice textualmente que Sor Patrocinio con su confesor “tenía intimidad (hablo en sentido carnal)”. Esto lo ha publicado Pedro Riquelme, en un libro de gran formato del servicio de Publicaciones del Instituto Teológico de Murcia. Pues bien, yo fui a Roma, busqué en ese archivo y he publicado en mi libro la foto de ese documento, en el que se dice en efecto que el confesor y Sor Patrocinio tenían intimidad, pero en la transcripción Pedro Riquelme ha omitido una palabra que cambia todo el sentido, porque en el original del documento se dice “no hablo en sentido carnal”. Puede ver las dos fotos en mi libro, la de la transcripción de Pedro Riquelme y la del documento original.

Usted es considerado por muchos como el mejor conocedor del siglo XIX español. ¿En qué se basa para afirmar que Sor Patrocinio es uno de los personajes claves de este siglo?

En cuarenta años de consulta de archivos, que se reflejan en las 500 páginas de la Biografía que he publicado. En efecto, Sor Patrocinio no es ninguna figura de la Historia política de España, porque a pesar de ser como yo sostengo la mejor amiga de la reina Isabel II, Sor Patrocinio nunca se metió en política. Pero de la Historia religiosa del siglo XIX por supuesto que es una figura clave; entre otras cosas, fundó 19 conventos de clausura y los lleno de monjas, tuvo una aparición en 1831, la Virgen del Olvido Triunfo y Misericordias, cuyo culto aprobó el papa Gregorio XVI…, y esto solo es una parte de su vida. Yo estoy convencido que con el tiempo será reconocida como una de las grandes santas de la Iglesia.

¿Qué nos podría decir de su infancia y juventud y cómo se fue fraguando su vocación religiosa?

Le dará unos pocos datos. Nada más nacer su madre la abandona en medio del campo de San Clemente (Cuenca), exponiéndola a una muerte segura. Intenta asesinarla pocos años después con una comida envenenada, y gracias a la protección extraordinaria del Cielo se salva de la muerte. La madre maltrata psicológicamente a la niña y también lo hace físicamente, propinándole golpes a causa de las acusaciones falsas de su hermana Ramona, que se convierte en cómplice de su madre para torturar a la pequeña Dolores… Para que seguir. Se lo resumo en esta frase: “Lo tuvo en contra menos a Dios y a la Santísima Virgen”.

¿Qué importancia tuvo la Orden de la Inmaculada Concepción y el convento del caballero de Gracia?

Sor Patrocinio puso en vigor el espíritu de la descalcez, que con el tiempo se había perdido. Una de sus reformas fue la supresión del peculio, para que en sus conventos no hubiera ninguna posesión particular, que había enrarecido la vida conventual. Sin duda, que en esta decisión de Sor Patrocinio pesó y mucho su experiencia, como con toda crudeza le contó años después al arzobispo de Toledo, Juan Ignacio Moreno y Maisonave, que le cito textualmente: “yo había observado desde que tomé el santo hábito, que es motivo de inquietudes, disgustos, envidias y no pocos disgustos pues cuando unas religiosas pueden estar bien vestidas y alimentadas porque sus familiares y bienhechores las pueden asistir y otras no pueden comer más que patatas cocidas con sal y agua, como yo misma lo he visto, esto es una cosa tan terrible, tanto motivo de hablillas que no hay paz en la comunidad, no la hay en el coro para alabar a Dios, santa oración mental no se piense”.

¿Qué significó para ella tener pronto las llagas?

La vida de Sor Patrocinio fue una continua identificación con Jesucristo, y muy particularmente con su Pasión. Ella ponía de su parte penitencia y mortificación, y el Cielo añadía gracias extraordinarias, como la de la estigmatización.

¿Por qué fue tan duramente perseguida y qué trasfondo político había detrás de las falsas acusaciones?

A pesar de que Sor Patrocinio y su abadesa llevaron lo de las llagas con toda discreción, la noticia de que en el convento del Caballero de Gracia había una monja estigmatizada se supo en todo Madrid. Y esto unido a la aparición de la Virgen del Olvido en 1831, cuyo culto aprobó inmediatamente el papa Gregorio XVI, convirtió al convento de Sor Patrocinio en un centro de atracción espiritual. Coincidieron estos dos acontecimientos con los ataques antirreligiosos de la secta de la masonería, cuya manifestación más cruel fueron las matanzas de más de cien religiosos, durante los años de 1834 y 1835 en Madrid, Zaragoza, Reus y Barcelona. A estos crímenes se sumaron las leyes de exclaustración y desamortización, uno de cuyos fines era borrar de la sociedad española la presencia de la Iglesia en la sociedad. Por lo tanto, resultaba lógico que los enemigos de la Iglesia también quisieran arrancar de raíz el imponente brote religioso que había surgido en el convento del Caballero de Gracia, en plena capital de España. En consecuencia, Sor Patrocinio se convirtió en el centro de sus ataques, porque si conseguían convencer a la opinión pública de que lo de las llagas era mentira y la monja una embaucadora, todo se desharía como un azucarillo.

¿Cómo aceptó Sor Patrocinio ser exclaustrada de su convento y sufrir grandes exilios y destierros?

En tantos años de investigación, se cuentan por muchos miles los folios y páginas que he leído, bien redactados por Sor Patrocinio, o bien escritos por otros y referidos a ella. Pues bien, todavía no he encontrado una sola línea de queja o de protesta contra las continuas y graves contrariedades e injusticias que padeció. Todo lo contrario, su actitud siempre fue de perdón hacía los que la hicieron sufrir, y de aceptación gustosa de lo que le pasaba, rebajando su importancia por el sentido salvífico que descubría en el sufrimiento redentor. Y así lo entendía ella y se lo repetía a sus monjas en momentos de tribulación con esta frase suya: “Que esto pasa y la eternidad sin fin se acerca”.

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