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11 de abril de 2020 0

Nueva quiebra de la Constitución de 1978.

Están dejando morir a los ancianos contra la igualdad exigida en la Constitución del 78

por José Fermín Garralda

I. El hecho. Están dejándoles morir. “- No, no proteste, que el mal es el coronavirus, y la falta de medios sanitarios, pues nadie quiere hacer daño a los demás”

Están dejando morir a los ancianos en sus casas… porque la atención médica se desvía a otros “colectivos” de mayor esperanza de vida. La culpa es de “nadie”. ¡Es que no hay medios suficientes para todos!

Así ocurre en Holanda, Bélgica, Italia, varias C.A. españolas … según nos transmite la Red. Aislados, no podemos acceder a otra información. (…). No obstante, sabemos que al final se ha denunciado el tema en las Cortes. El diputado Abascal del grupo Vox lo ha hecho, según nos enteramos. Así pues, en estas diversidad de circunstancias, ¿qué se anuncia de cara al futuro? Eutanasia a la vista. Por expulsar a Dios de uno, otro o todos los sitios, la podredumbre ha llegado en forma de avalancha. No podía ser de otra manera, pues sin Cristo Jesús es imposible edificar la ciudad. 

II. La igualdad burlada. “Cuando le toque a Vd., ¿dirá lo mismo que dice ahora cuando señala a ese anciano?” 

¿Alguien de Vds. tiene padre y madre? Piense Vd. como si estuviesen entre nosotros. 

¿Le parecería bien a Vd. que llegando gravemente enfermo al médico, le dijese que hiciese cola para adelantar a quien llega después con el mismo mal y, en cuanto tal, en las mismas condiciones? 

“- ¿Por qué hacer más cola?” “-Pues, mire, porque Vd. ya ha vivido mucho, no aporta -aunque aportase- dinerillo de cara al futuro, y ese otro puede vivir más y con más calidad de vida“.

“¿– Pero… Vd. de nuevo?: pues nada, pónganse el último y salude a quien tenga menos edad, ya por su edad ya por su mayor esperanza personal de vida“.

Asistimos a la hipocresía del silencio y la complicidad en el  aislamiento relativo que tenemos. 

Esta desigualdad e injusticia da vergüenza. Remueve las entrañas. Para ello no hace falta tener problema personal alguno, ni siquiera de nervios. Piense que dentro de poco le toca a Vd. ¿Vale? Ya veremos, quienes hemos sido expulsado del mundo desde donde estemos, qué cara pone Vd. 

Y cuando le toque su turno, todos callarán. Estarán acostumbrados cuando practiquen a Vd.  lo que Vd. deja con su silencio que practiquen ahora con otros, con su cara de póker hipócrita, y hasta con su justificación en TV, en la Red y ciertas disposiciones oficiales. Sí, como con el aborto durante tantísimas décadas. Ya se dice que la sociedad que mata a sus hijos matará a los padres y luego les tocará a ellos mismos. Eso sí, todo dicho de forma menos descarnada, más edulcorada: “interrupción voluntaria del embarazo”, “muerte dulce” etc. ¡Bah! Dentro de poco, Vd. se verá en esa situación. Aunque sea inocente de todo lo anterior, que en esta vida siempre pagan justos por pecadores. 

Esto no es humano. 

No, esto no es sociedad y menos comunidad.

Esto no es lo acordado, lo pactado.

Esto no es cristiano. ¿Y callan los cristianos? ¿O es que no quieren enterarse?

Y tampoco es constitucional como dice la Constitución española de 1978, que tanto idolatran las derechas y es simpática a no pocos obispos, y que tanto han utilizado las izquierdas y separatistas para, manipulándola, decir lo que no dice y hacer lo que no permite. 

En efecto, ¿no tenemos todos los mismos derechos? ¿No han sido los mayores quienes más han aportado a la sociedad? ¿No hay que respetar el orden riguroso de entrada sin colarse, sin preferencias, sin dejar a los más débiles en la estacada? Esto lo decían con razón cuatro destacados españoles (uno de ellos el Sr. Leguina, ¿se acuerdan?) en un reciente manifiesto de bien. 

– Pues sí, cuando le toque a Vd., diga Vd. lo mismo que dice ahora“. 

III. Quiebra de la igualdad constitucional.

El abandono de los mayores a su suerte por adelantar a otros por falta de material médica,quiebra la Constitución de 1978.

En su preámbulo, la Constitución: garantiza un orden social justo, protege los derechos humanos, asegura a todos una digna calidad de vida. Sus valores superiores son “la libertad, la justicia la igualdad y el pluralismo político”(Art.1). 

El fundamento del orden político y de la paz social incluye: “la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes (…) el respeto (…) a los derechos de los demás” (Art. 10), “la libertad y la seguridad” (Art. 17). 

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” (Art. 14). “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral” (Art. 15). Todo, también las contribuciones al Estado se inspirarán “en los principios e igualdad” (Art. 31). “Se reconoce el derecho a la protección de la salud” (Art. 43), estableciéndose por ley la prestación y servicios necesarios, lógicamente no para perder el derecho a la salud. 

El Art. 9 habla de que los poderes públicos deben “promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas”.

Pues bien, contradictoriamente con los principios del Liberalismo ideológico, desde hace décadas la Libertad, Igualdad y Fraternidad en España, se transmutan en la libertad para abortar, ahora en libertad para quebrar la igualdad y abandonar a los enfermos de edad, y mañana en la libertad de ayudar y provocar la muerte dulce (la eutanasia), convirtiéndose lo que proclama la Constitución en una mentira y un cinismo nada fraterno. Libertad por tres veces citada que en este caso es puro libertinaje, contrario a la razón. Ante esta situación no caben medias tintas ni silencios diciendo que “es que es así”, “con estos bueyes hay que arar” y bobadas similares.

Quebrada la igualdad, esta Constitución de 1978, SIN DIOS -y seguro que por ello-, es un auténtico FRAUDE. 

IV. La eutanasia por abandono, experimenta y anuncia el mañana.

Este será el futuro en una sociedad egoísta que ella misma buscó envejecer y disfrutar de la vida: así llamaban a su “disfrute”, pero sólo se daban el gustirrinín sin tener un ápice de verdadera felicidad.

¿No serán dentro de poco los mayores la inmensa mayoría de la población? ¿Los eliminarán primero indirectamente (por omisión, que se nota menos) y, es casi seguro, después directamente? ¿Vamos a asistir al enorme holocausto sufrido por la generación que trajo el aborto legal?

El silencio y acostumbramiento es hoy lo habitual ante el dios Estado y la opinión pública manejada por los mismos.

Hemos practicado el silencio ante el aborto por ser decisión “democrática” (aunque decir esto de “democrática” sea una mentira como un castillo, pues queremos lo que nos digan los auto titulados “sabios”, los medios de comunicación manejados y los políticos auto encumbrados).

Practicamos hoy un modo de eutanasia con el silencio de todos porque se dice “que los médicos decidan”. Pero ocurre que ellos no se quiénes para decidir, actuar con desigualdades flagrantes etc.  

Nos hemos acostumbrado al aborto.

Nos acostumbraremos a la eutanasia, pues ya la están practicando.

Es el colmo alegar para ello motivos de “orden público”. 

Es el colmo añadir motivos humanitarios. 

¿Es que aquí no hay medios? ¿Pues qué han hecho hasta ahora? ¿Dónde está sus poderosas empresas?  Pues hagan que existan. 

Sin Dios todo lo malo es, está siendo ya, posible. Está delante nuestra y lo sufrimos. Tanto por el coronavirus como por nuestro Gobierno, nuestro castigo es saludable.Dios y la naturaleza pueden castigar: Dios, castiga si quiere comprometiendo su obra pero para que nos pongamos a salvo lo que es un bien mayor, y la naturaleza, expresada aquí en la elección democrática de los inútiles, castiga siempre. De todas maneras, si el mal y el Maligno sopla por donde puede y le dejamos, el Espíritu Santo sopla por donde quiere. Él es más fuerte que el mal.   

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