29 de octubre de 2017 0

Mirar y querer a Cataluña, moverse, y nuestras preocupaciones por España

1. ¿A quienes miran los españoles?

Los españoles debieran de mirarse a sí mismos, a sus padres y a sus abuelos.

En realidad, lo que hacen los españoles por efecto del propio sistema político y los vicios sociopolíticos actuales, es mirar a los políticos de la partitocracia para ver qué dicen de nuestro pueblo. ¿Por qué? Pues porque son ellos quienes ocupan el candelero político, tienen todos los medios de comunicación a su servicio, subvencionan sus propios partidos con el erario público (eso o “dictadura”, han dicho siempre…¡ serán caraduras…!) y , sobre todo, porque hacen teatro,  guiñol, y ofrecen con mil promesas aunque luego no las cumplan. Y nada de esto está bien, sobre todo cuando muchos españoles se sienten traicionados por los políticos que han votado.

Los españoles también miran a la partitocracia de Europa y lo que digan voces de los más diversos países del mundo. Con el tal Puigdemont estamos siendo la comidilla de todos. Ante esto, coincidirá Vd. conmigo en que no está bien que, para mantener lo que España es para los españoles, “la comunidad mundial llame a los españoles a resolver pacíficamente el conflicto”, según titula un periódico alemán. ¿Es que una gran país como España no va a querer la resolución del conflicto que sufre? Advirtamos la conveniencia de que ver si se trata realmente de dicha comunidad internacional -no es la ONU por cierto- o bien de la comunidad imaginada por el periodista del periódico en cuestión. El mencionado término “resolver”, ¿significa pagar algo a los golpistas, a quienes han quebrado frontalmente el llamado Estado de Derecho, a los que han humillado a todos los españoles, a los que les están perjudicando directamente…? Cuando esa partitocracia europea quiere algo de España,  ¿es para respetar y fortalecer nuestra Patria o bien  para evitar una crisis económica internacional, la inestabilidad en la UE, y el no poder ir de vacaciones cómodamente al Mediterráneo?

Los españoles ya no miran a la jerarquía eclesiástica católica -es comprensible- en materias sociales y políticas, debido al mutuo alejamiento entre la Iglesia católica y el Estado español durante 40 años, en función de los acuerdos establecidos al margen del pueblo en la llamada Transición o Ruptura.  No le miran, pero es cierto que cuando los obispos españoles hablan, influyen mucho en los españoles y sus instituciones. Cuando no existía dicho alejamiento, y entre la Iglesia y el Estado había una prudente unión y armonía, eso no significaba que la jerarquía católica se entrometiese en cuestiones temporales.

¿Qué luces y sombras ofrece la gestión de la jerarquía católica en el ámbito público-político?

Empecemos por las luces, pues en momentos críticos, la Iglesia y especialmente mons. Cañizares han dicho que la unidad de España es un gran bien moral y superior, lo que desgraciadamente y en el conjunto se queda en una afirmación retórica y poco más. Y es una pena.

Lo propio de nuestros queridos obispos es orientar a los fieles en todo lo que afecta a la vida religiosa, en loa temas temporales vistos “sub specie aeternitatis”, en la moral natural universal, y en los grandes bienes morales que el Estado puede olvidar por defecto -y en los que la Iglesia hace un gran servicio recordándoselos- … y no la política temporalista que nada tenga que ver con la vida moral y la salvación de las almas. Hay muchas cosas opinables para los cristianos. En materias como las leyes justas e injustas, nuestros obispos sí han hablado -y a veces muy bien- aunque en no pocas ocasiones de forma muy insuficiente, malminorista y tardía.

Por otra parte, hay sombras, pues en las elecciones políticas con temas que afectan a la fe y la moral, los obispos optaron siempre por el voto “en conciencia”, y así estamos de mal cuando la formación es superficial y nada se nos exige a nivel de conclusiones. También estamos mal cuando algún obispo o cardenales significados hacen afirmaciones o mueven botafumeiros en beneficio de las instituciones políticas actuales, y los dirigentes políticos identificados con el Liberalismo y son liberales perdidos. No digamos nada cuando el clero nacional/separatista en Cataluña nos aturde con sus extralimitaciones y traiciones de lesa patria.

Añádase otra sombra, pues la jerarquía católica en España ha influido mucho e indirectamente  en nuestra marcha política en materias aparentemente temporales como son la democracia liberal con todos sus errores teórico-prácticos, haciendo que en realidad los católicos queden cautivos al voto pepero y a las llamadas posiciones malminoristas -que siempre son males mayores-, e impidiendo que surjan movimientos políticos de corte católico que nadan tengan que ver con la “inspiración” cristiana de esa criatura imposible y engañosa que fué la democracia cristiana.

Mal está que la jerarquía haya colaborado indirecta y a veces directamente en el mantenimiento del sistema político liberal-socialista, que es precisamente unas de las pésimas asignaturas pendientes que tenemos. Y ahora el arzobispo dr. Osoro se inclina al diálogo y a establecer puentes en el conflicto del GOLPE DE ESTADO etc. en Cataluña. La pregunta sigue en pie: ¿significa esto pagar o ceder algo a los golpistas y a quienes han quebrado frontalmente el llamado estado de Derecho, han humillado a los españoles, han enrarecido el ambiente, han manipulado a los catalanes, y han querido romper siglos de historia y de convivencia? Aunque no seamos catalanes en Cataluña, como españoles tenemos más que derechos en Cataluña. Sin Cataluña, que es parte de la nación española, nuestra vida como españoles quedaría muy, pero que muy vulnerada, como una herida sangrante.

2. Parece que aquellos a quienes miramos y otros que no miramos, se interesan mucho por nosotros los españoles.

Esto no debe alejarnos de la pregunta fundamental: ¿qué quieren los españoles de sí mismos?

Los españoles han dicho básicamente y con rotundidad -aunque estén mediatizados por el sistema que actúa en su contra- que quieren que España siga siendo una Nación, una en la variedad, y que haya un Gobierno común a todos, además de los gobiernos Regionales. Quieren que España siga siendo tal porque lo es. España como realidad no nace de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba, de la vida cotidiana de la gente común y sin ambientes enrarecidos y manipulados.  Y decimos que España es una Nación porque siempre lo ha sido -vertebrada en la religión católica y la lealtad a un rey-, porque es mucho y muy fundamental lo que nos une, y porque todos estamos en todos y todo. Lo decimos desde nuestra vida cotidiana, en nuestro respirar diario y en los grandes acontecimientos, lo remarcamos en las elecciones regionales y nacionales, y en tantísimas otras ocasiones no enrarecidas, sí espontáneas y fluidas. Incluso los independentistas en Cataluña -que tienen mucho de temperamento hispano…- no llegan a ser ni mucho menos la mitad de los que viven allá. Así de poco representativo es el sistema político actual. Por lo mismo, la prfesidente separatista Uxue Barkos en Navarra reconoce que es una presidente abertzale en una comunidad que no lo es. Misterios del tramposo “cuatripartito”.

Hoy día, lo que menos importa a las élites en España y fuera de España, es qué quieren los españoles.

3. ¿Quienes mueven a los españoles?

Los españoles debieran moverse por sí mismos y tener a modo de un motor propio.

Sí, los españoles tienen su personalidad -hay muchísima gente buena sin por ello caer en el falso “buenismo”- pero en política es como si no la tuvieran, porque delegan demasiado y a ojos cerrados en la partitocracia y en los políticos, en los clientelismos y oligarquías que aquella ha generado. Por un lado, los políticos han tenido la maña propia del sistema liberal -individualista y oligárquico- haciéndose imprescindibles por ley, prohibiendo otro tipo de representación, recibiendo un cheque en blanco, y suprimiendo el mandato imperativo y juicio de residencia.  A su vez, los españoles se han sentido totalmente defraudados por los políticos que les han tocado, no saben qué hacer y cómo restaurar la vida social, el control de la política y la verdadera representación. Han tirado la toalla o están a punto de tirarla. Su natural es noble y sanote, pero la partitocracia se ha hecho falsamente imprescindible y sus simplicidades, mentiras y medias verdades campan a sus anchas. No pocos políticos bienintencionados han sido captados por ella y luego han quedado anulados.

Por ambos motivos las organizaciones libres y no subvencionadas son muy importantes.

Las minorías mueven, informan, orientan y organizan a las mayorías sociales. Como ocurrió en el Dos de mayo de 1808 y en las sublevaciones ocurridas en muchos lugares frente a los franceses de Napoleón durante dicho mes. Hoy las minorías son importantes como siempre, aunque antes  eran menos necesarias por existir una sociedad organizada y con derechos propios reconocidos.

En Democracia se dijo que sólo -o casi sólo- existían las mayorías. Pero en Democracia se ha visto que las minorías ganan cada vez más actividad y  protagonismo, debido a la su lucha por el poder, debido a la actual agitación, densidad y rapidez de la política, debido al afán de poder, de control y de búsqueda por perpetuarse a cargo de la partitocracia, debido al individualismo y destrucción de las instituciones sociales etc.  En Democracia la mayoría suele ser manipulada por minorías aventajadas en la asignatura del dominio social.

4. Aspectos preocupantes.

¿Las manifestaciones millonarias en Madrid de hace años y últimamente en Barcelona, organizan al pueblo? Digamos que no necesariamente, porque una cosa es salir a la calle invitados por el whatsApp, y otra es el para qué, y el cómo aprovechar los recursos y los éxitos callejeros de las  manifestaciones millonarias. Esto nos preocupa mucho, porque tales manifestaciones pueden ser utilizadas por minorías partitocráticas como ocurrió con la sana reacción popular que hubo con motivo del asesinato de Miguel Ángel Blanco, eliminado previo aviso y con chantaje público al Estado -mejor a los españoles- realizado por el terrorismo etarra.

También nos preocupa que los partidos nacional-separatistas hayan hecho el 1-O en cataluña algo que no dijeron que iban a hacer, como es declarar la independencia. Errores de este tipo así también son frecuentes en la partitocracia presente en el Congreso de los diputados y el Senado.

En tercer lugar, nos preocupa que el Gobierno del Sr. Rajoy sólo se haya referido o recurrido a la legalidad y no también al mandato de sus votantes de servir directa y no indirectamente (por los efectos) a España. ¿Es que un Gobierno no puede alegar como justificación de sus decisiones a España y los españoles? Esto sería lo normal en democracia, y no tan sólo quedarse en la letra de la Constitución. Si éste es el hándicap, ya se les ocurrirá modificar la Constitución. Los Sres. Rajoy y Sánchez ya han pactado de espaldas al pueblo una voluntad de modificación constitucional. Y la cambiarán al estilo o con procedimientos elitistas y no democrático populares.

Nos preocupa que haya una prensa internacional que empiece a insistir en el arreglo de una cuestión interna de los españoles. Cuando el tema pasa a ser de opinión internacional, la libertad de los españoles se coarta y paulatinamente se pone en entredicho. Por algo el golpista Sr. Puigdemont se quiere refugiar el Bélgica.

Al fin, nos preocupa la insistencia de algunos miembros significativos de la Jerarquía católica (el dr. Osoro…) en la fraternidad, el amor, la paz, los puentes, el diálogo… como si el golpe de Estado hubiese de tratarse con paños calientes… o no fuese tal.

En conclusión

Si hubiera sido al revés, que los de “derechas” hubieran hecho algo parecido, ¡qué no se diría, madre mía! Y luego, después de una intervención rápida -no como la lentitud exquisita del sr. Rajoy que además dice al rebelde los pasos que va a dar-, se daría una vuelta más de tuerca para que lo ocurrido no se repitiese.

¿Seguro que puede haber elecciones libres y justas dentro de 55 días? ¿Se puede eliminar en esos días el aparato organizativo y social del golpe de Estado? ¿Las elecciones serán tomadas como un pronunciamiento civil, como ocurrió durante la II República? Podrían darse unos resultados similares y llegará más de lo mismo. En tal caso, ¿se cederá otra vez ante los golpistas, después de ceder ante ellos una y otra vez, dejándoles presentarse a las elecciones, librándoles de la cárcel, manteniendo su control la educación y l cultura…? La aplicación del Art. 155 va a ser un timo porque la Constitución no concreta y todo indica que el Gobierno no tiene ánimo para realizar las concreciones debidas. Temo que se den alas a unos rebeldes de tan mala causa. Desde luego, si el problema se prolonga, los países de fuera de España irán cambiando de opinión.

El sistema es tan mentiroso que corrompe la política -aunque haya políticos bienintencionados y de calidad- lo que la hace no representativa. Estar en manos de una minoría como la CUP -en Navarra EH Bildu amiga de los terroristas-, que se aprovecha las corruptelas y enormes fisuras del sistema, da pavor. Estar en manos de demagogos como Podemos etc. que prosperan con el favor de los medios de comunicación que tanto les han favorecido, pone en entredicho nuestro presente y futuro inmediato. Estar en manos de los demás partidos… nos hace sentirnos muy inseguros. No son de fiar. Estas en manos de la gran mentira del sistema malminorista hace temblar el sentido común.

Lo que está ocurriendo en Cataluña ES UN ENSAYO revolucionario. Si fracasan los independentistas, estos gestionarán la derrota para transformarla en victoria… en toda España. El marxismo no ha muerto y sigue manipulando la palabra, la imagen, términos como libertad, autonomía individual (no dicen de la persona), soberanía de coordinadoras o plataformas muchas veces ficticias que se puedan oponer a la legalidad existente. El marxismo sigue infiltrando su señuelo cuasi religioso, que en realidad ofrece una Causa -una mala Causa- a aquellas almas materialistas que tiene el escape idealista a su materialismo. Pero para mal. 

Todo lo que está ocurriendo debe servir para que los españoles identifiquen a todos los que son responsables, directa y gravemente, de lo ocurrido en Madrid y Barcelona, y para que se alejen de ellos definitivamente. No, tales responsables no son de fiar. También deben mantener la unión, que hace la fuerza, para NO TRANSIGIR, NI CEDER, ante los que pidan concordia pero cediendo, paz pero cediendo, misericordia pero cediendo y  fraternidad pero cediendo… hacia los golpistas -básicamente élites que enturbian al resto- y al golpismo del que todos somos testigos. Los golpistas y tal golpismo no puede pedir NADA, y NADA hay que darles a ellos o a la situación creada. 

 

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