15 de abril de 2019 0

María Vallejo-Nágera: “Mi libro Paseando por el Cielo es para ir al Sagrario y buscar el consuelo y la fuerza que los palos de la vida les ha quitado”

María Vallejo-Nágera, madre de familia, licenciada en Pedagogía, tenía todo, pero le faltaba lo más importante, sentía una profunda orfandad de Dios, que era el gran ausente en su vida, hasta que como Padre amoroso salió a su encuentro en Medjugorje. Fue una experiencia breve, pero no efímera, pues el cronos se congeló y se detuvo abruptamente el universo material. Un kairos abrasador inundó su ser, el rocío de amor divino penetró hasta la última fibra de su corazón, una experiencia inefable e inenarrable, que ha tratado siempre de irradiar para la gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tras su conversión, con sed ardiente de la verdadera Sabiduría y hambre voraz de Justicia ha ido profundizando en el conocimiento de Dios, devorando la Teología y la Sagrada Escritura, que le apasiona. Actualmente compagina su labor como escritora con las clases de Biblia en la “Escuelita Virgen de Guadalupe”.

En esta ocasión nos habla de su último libro “Paseando por el Cielo”, texto providencial que le animaron a escribir. Dios le puso en bandeja de plata testimonios de oro. Un libro para saborear, para enamorarse de Jesús Sacramentado y que entre como un torrente en su vida. Acompáñenos por las sendas de este paseo celestial para descubrir y experimentar los secretos de amor del Dios escondido, en palabras San Francisco Marto.

Leyendo algunas de sus últimas entrevistas se percibe en usted un mayor deseo de recogimiento, de no ser tan asidua a la hora de dar testimonios, sino de permanecer escondida…

Así es. Realmente soy mucho más feliz viviendo una vida lo más privada posible, cuidando a mi familia, estudiando (ahora estoy realizando un post grado en Estudios Bíblicos en la Universidad Pontificia de Comillas), acercándome al Señor en lo privado, en lo pequeño, en lo íntimo… El mundo, a veces, da miedo. Hay mucha violencia ahí fuera, en las redes sociales, y mucha gente con odio infundado que la toma con personas que tienen (tenemos fe). Así que, sí, verdaderamente no me agrada el ser conocida o abordada por gentes que quizá hayan oído hablar de mi por mi trabajo literario. Prefiero mil veces vivir y disfrutar desde la sombra de mi vida.

En cierta manera da más paz vivir la fe de forma sencilla, un poco más alejada del foco, disfrutar de la fe cotidiana de la parroquia (sacramentos, oración….)

Efectivamente es lo que más me llena. La vida de parroquia, de oración tranquila… Estos últimos años disfruto más que nunca de la naturaleza y del campo, al que suelo huir cada fin de semana. Es paseando por el campo y rezando tranquila mi rosario cuando más paz me invade. Es necesario: vivimos en un mundo demasiado agitado y el alma pide a gritos descanso.

Y usted tiene un gran amor a la lectura de la Sagrada Escritura…

Fíjese, hace casi 11 años que vivía buscando una parroquia en la que me explicaran la Biblia. No la encontraba. Los párrocos estaban demasiado atareados, tenían mucho trabajo y me decían: “aquí no tenemos tiempo de dar clases de Biblia”. Yo ansiaba entenderla, ¡porque la abría y no la entendía nada! Entonces pedí a una amiga (en aquel momento había finalizado la carrera de Teología), que por favor me la explicara. Y ella comenzó a dar una clases de Biblia muy bonitas a nivel parroquial en una parroquia que le cedió una sala. Pero yo notaba que mi corazón necesitaba más y más… Ansiaba formarme mucho más a fondo. Entonces llegó la oportunidad de Harvard. Me aceptaron para un Fellowship de Liderzago Avanzado (A.L.I), y ahí que me fui un año. Mis asignaturas optativas fueron todas sobre la Biblia: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y Cristianismo Primitivo. Estudié mucho… Pero a mi vuelta , ¡quería más! Así que, aquí estoy, haciendo un post grado en Espiritualidad Bíblica en la Universidad de Comillas. Mi familia y mis amigos se ríen de mí: “¡vas a morir con una Biblia en la mano, estudiando y haciendo preguntas al sacerdote que te dé la unción a los 100 años!”. Entonces yo sonrío: porque eso es precisamente lo que quiero: estudiar la Biblia, embeberme con ella hasta mi último suspiro…

Ciertamente, aunque usted no lo busca, siempre está dispuesta a atender al que se lo pide…

Como le digo, me cuesta mucho atender a los medios. La prensa me da miedo: ¡es a veces muy violenta con los escritores de fe! Y ya, la verdad, no sé cuando cuentan noticias verdaderas y cuando son falsas. Pero a veces, siempre consultándolo con un sacerdote de mi más absoluta confianza, decido atender a un medio, o colaborar en un Centro Cultural, o un lugar en donde se me pide un granito de arena. Entonces, no sin esfuerzo y reticencia, accedo…

Sin embargo sigue escribiendo, que es una manera de irradiar aquello que el Señor le ha dado….

La escritura es mi pasión, mi calma, mi templanza… Escribir me fascina: es plasmar en papel todo aquello que se me mueve por dentro, que me quema y que quiero compartir con los demás, porque veo que al lector le puede ayudar. Recuerdo que en Harvard, cuando ya no tenía más fuerza para estudiar, me encerraba y escribía, escribía, escribía… Es como una terapia, un escape precioso de lo que llevo en el interior de mi alma. Realmente considero el saber escribir, el expresarse con las letras, como un don precioso. Tengo pocos dones, pero ya ve, son ya 14 libros publicados, y parece que al público lector le gusta mi trabajo. Seguiré lo que haga falta: hasta el día en el que compruebe que mi escritura no aporta nada, que no llega, que no ayuda a nadie. Entonces, dejaré la pluma en el tintero y disfrutaré con otras cosas.

¿Se podría decir que a medida que va creciendo en su fe, su literatura se vuelve cada vez más profunda, va más a lo esencial?

Yo creo que es a medida que me van saliendo más canas… ¡Jajaja! Los años traen templanza, paz. Uno mira hacia atrás y ve la vida pasando , ¡y descubre que ha volado rápido! Y se da cuenta de que no vale la pena llorar tanto por los golpes, los palos, las calumnias graves recibidas, los rechazos… Realmente uno se va dando cuenta de que no somos NADA, no somos nadie: ni los ignorantes, ni los más listos, ni los feos, ni los guapos, ni los ricos, ni los pobres… Realmente no somos nada: ¡léanse el libro de Qohelet de la Biblia! Ahí está todo lo que les quiero decir en esta pregunta. Es un libro del que me examino en pocos días en Comillas. Me han gustado muchísimo los Libros Sapienciales de la Biblia: ahí están las respuestas verdaderas a toda pregunta complicada de la vida.

Ya cumple su libro número 14…,¿“Paseando por el Cielo” es uno en los que siente más responsabilidad? 

Absolutamente: me tiemblan las rodillas. Me sentía indigna de escribir algo TAN SAGRADO como es la Eucaristía. Se me escapaba de los dedos, no quería… Entonces el sacerdote amigo que tanto me ayuda, me llamaba y me reñía: “chiquilla”, decía (es andaluz de pura cepa con acentazo de Cádiz): “haz el favor de obedecerme: debes escribir YA el libro sobre la Eucaristía. Mira que tienes un don y Dios te pedirá cuentas… Porque el mundo tiene sed de saber lo que es consagrar, lo que es que Cristo venga, día a día, a la tierra en un simple pedacito de pan.” Y yo: erre que erre, que no… Hasta que un día ya se hizo inevitable: sucedieron ciertas cosas sobrenaturales que, digamos, “me empujaron” a sentarme, ponerme a rezar, y escribirlo.

Un libro que a lo mejor no hubiese escrito si no se lo hubiesen pedido, ¿ve allí la voluntad de Dios?

Absolutamente. Vamos, que si hubiera sido por mí: nada de nada. Pero este sacerdote, que me ayuda espiritualmente desde hace ya 12 años, no cejaba.

La Eucaristía es muy grande, el mismo Dios vivo y realmente presente, algo que a nuestra naturaleza caída le cuesta caer en la cuenta…

¡¡Es el mayor misterio de la Historia humana!! Está todo ahí: ¡¡Está Cristo vivo!! Sé que es el mismo que andaba por Galilea, ¡no hay diferencia alguna! Suena a locura, ¡pero es una locura verdadera! Ahí está todo el cielo reunido… Pero el católico, aun parece que no se da cuenta.

Un libro muy necesario y providencial, pues el mismo Dios le fue poniendo en el camino a muchas de las personas que dieron el testimonio…

¡¡ASÍ ES!! YO NO BUSQUÉ A MIS PROTAGONISTAS… ¡¡ELLOS SE CRUZARON EN MI VIDA!! Mi camino está muy bendecido: conozco a gentes preciosas, llenas del amor de Dios, que han vivido experiencias impresionantes con Él y que desean compartirlas. Pero no saben cómo: la timidez, el pudor, el “qué dirán sus compañeros de trabajo”, la crítica… Entonces aparezco yo con mi pluma y logro convencerles de que me dejen plasmar sus experiencias , al menos guardando su anonimato… ¡Y milagrosamente acceden! Espero de corazón que sus relatos y experiencias ayuden a muchísimas personas, tanto como me han ayudado a mí a entender a Jesús Eucaristía.

¿Por qué merece la pena leerlo y hasta que punto puede hacer bien?

Eso lo dejo en manos de Dios. ¡El sabe más! Sabe mi intención, sabe que lo he escrito por pura obediencia, sabe que he puesto mi corazón entero en este escrito para que muchas personas corran hacia Él, y busquen en un Sagrario el consuelo y la fuerza que los palos de la vida les ha quitado. Esa es la única intención.

Además de la escritura, ¿está inmersa en algún otro apostolado?

Si, he montado una escuelita de Biblia (es muy pequeña aún). Se llama “Escuelita Virgen de Guadalupe”, y la he montado para que puedan acudir mis amigos, los que quieran: ahí les explico todos los cursos que hice en Harvard, que son una preciosidad, con la única intención de lograr que se lean la Biblia. Díga a sus lectores que si desean recibir información, nos escriban a: www.mariavallejonagera.com

¿Quiere añadir algo más para finalizar?

Sí, que espero de corazón que todos los lectores de “Paseando por el Cielo” comprendan un poco mejor el misterio de la presencia real de Jesús en una Sagrada Forma. Así mismo, me gustaría decir que la foto de la portada es sobrenatural: no la saqué yo, sino un amigo mío. La sacó un día orando en el campo, pensando en el Señor… Entonces sacó su cámara, enfocó a ese árbol y…salío lo que salió. Veo la sobrenaturalidad de Dios en todo esto…

Javier Navascués Pérez

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