18 de julio de 2018 0

Las razones de 1936 y la continuidad del Carlismo, antes y tras el Alzamiento

1.Razones de 1936 con mandato de Alfonso Carlos I. 

Nos referiremos a los carlistas o requetés, pero salvo las concreciones a la monarquía y el espíritu foral, las razones son extensibles a casi toda la zona nacional. 

Lucharon porque no había más remedio. Les costaba mucho abandonar sus hogares, a sus familias y su trabajo, pero lo hicieron para evitar males horrendos y lograr bienes mayores.

Podían ganar y ganaron con la ayuda de Dios.

No odiaban sino que por amor y obligación salieron a defender sus familias, sus hogares, su pueblo y España entera. “Tirad, pero tirad sin odio“, decía el ángel del alcázar.

Mucho se podía escribir sobre ellos y mucho bueno se ha escrito. Por ejemplo, el libro Requetés de recopilación de testimonios y hermosas fotografías escrito por Pablo Larraz y Victor Sierra-Sesúmaga. Por eso no seremos pesados en estas líneas. Lo que sí duele -y mucho- es que se calle la verdad y se propaguen sistemáticamente mentiras sobre ellos, los voluntarios requetés y los sublevados en general. Todos ellos, requetés, falangistas, y soldados, eran el brazo de la España que no se resignaba a morir ni a ser perseguida y eliminada. 

Mucho se escribió también justificando el alzamiento. He ahí la obra de A. de Castro Albarrán o de Ignacio G. Menéndez-Reigada, entre otros muchos. 

La defensa de la religión católica fue el elemento fundamental de todos o casi todos los combatientes, sobre todo si eran voluntarios. Lo realizado durante y por los Gobiernos de la República, por la Constitución de 1931 y las leyes que la desarrollaron, era una pura persecución desde la llamada legalidad. Luego estaban los estallidos violentos de las masas debidamente azuzadas. Lo peor vendrá después. El comunista José Díaz proclamó que la Iglesia debía de ser destruida. Recordemos la sistemática persecución desde comienzos de la guerra, y el exterminio de todo lo católico y a cualquier persona por el mero hecho de ser católica. Recordemos que Stalin envió asesores soviéticos -de los que poco se ha hablado y mucho se ha ocultado-, lo que explica muchas cosas antes y durante la guerra. ¡Qué más da eliminar en masa a la clase burguesa! ¡Ahí la carnicería en Paracuellos del Jarama con Carrillo como uno de los resposables! Y tantas otras cosas que omitimos. Por eso fue una Cuzada, y así lo espresaron los Obispos españoles en su Carta Colectiva que es necesario leer y releer. ¿Es que hoy se lee algo? Sólo se hace caso al primer pinta de TV y al primer manifestante que dice barbaridades. 

Nor Jaungoikoa aña? ¡Quién como Dios! 

Junto a la religión católica, defendían la comunidad cívica de España frente al desorden radical, la división interna provocada por la lucha de clases y la aparición de autonomías separatistas, la impunidad de crimen, el camino inexorable hacia la revolución, y hacia el marxismo. Para no pocos, los líderes eran Lenin y Stalin -el amo de Rusia- y había que imitar a Moscú. 

 

También querían evitar la ruptura de España en pedazos, retrocediendo así a la división congénita de las tribus anteriores a la romanización. Querían una España libre de la influencia, seguidismo y presencia  de Moscú y Stalin. 

España, sí, más ¿qué España? En Navarra querían la España Foral, lo mismo los carlistas o requetés de toda España. Fueros para quienes los tenían y querían recuperarlos, y Fueros para todos. Gobierno propio sobre lo propio o lo que se tiene jurisdicción; burujabetza.

Lejos del estatismo, opuestos a los totalitarismos nacionalistas, enemigos de las revoluciones populares hegelianas de derechas, los carlistas eran monárquicos defensores de la dinastía legítima. Los jóvenes alfonsinos en armas -muchos procedentes de las JAP de Gil Robles que se alistaron donde pudieron- no abrían la boca, y  los republicanos sublevados -Mola, Cabanellas etc.- se plegaron a la bandera roja y gualda. 

Es deleznable que se haya mentido tanto y durante tanto tiempo sobre el pronunciamiento militar -que fracasó al fracasar en las ciudades más importantes- prolongado luego alzamiento de 1936, así como sobre la República. Los que se cargaron la República eran los revolucionarios que la utilizaban para hacer la Revolución -anarquistas, socialistas marxistas, comunistas, separatistas-. Los carlistas pactaron con el Ejército de Mola a través de Sanjurjo, poniendo varias condiciones para sumarse a la sublevación; ellos pensaban sublevarse solos pero al final pactaron con los mandos militares que adelantaron la sublevación tras el asesinato de Calvo Sotelo y con el objeto de prevenir el estallido revolucionario que estaba programado para poco después. Todos los sectores políticos, unos y otros, de derechas e izquierdas, y los que no eran una cosa ni otras, se estaban preparando. Las milicias revolucionarias desfilaban por Madrid y otras ciudades en formación y con el puño en alto. 

Hoy día, como ayer, los comunistas y marxistas en general, e incluso los separatistas que les apoyan y dejan hacer, se esconden tras el sillón de la República. Eso explica todo lo que está ocurriendo. Si fascistas, ellos lo son. Incluso hay mucho eusko-nazi. Si revolucionarios, ellos lo son. Son todo menos amantes de España, monárquica o bien republicana. 

Venga aquí uno de los muchos testimonios anónimos. He aquí un caso. Quien se llamaba Aita T. decía que él salió al frente desde Lesaca sólo por Dios Jaungoikoa. Salió en el Tercio de Lesaca, denominación que después se cambió por la de San Fermín, cambio al que él primero se opuso (así lo refleja también Aróstegui en su libro sobre los Combatientes requetés) y luego admitió como el que más. Él no podía fallar a San Fermín. Salió al frente bajo su exclusiva responsabilidad y no por disposición del clero y sus obispos, ni por mandato de aitás. Ya se habían sublevado los carlistas, y él no soportó que los nacionalistas vascos se fuesen con los comunistas. Su tío Demetrio, que era maestro republicano le dijo: “Vas a luchar contra tus hermanos”. Su familia era toda ella carlista, emparentada con el general Argonz -marques de la Fidelidad nombrado por Carlos VII justo tras 1876- y estudió interno en los Maristas de Pamplona donde había un hermano marista que era nacionalista. Después estudió sus carreras en las universidades de Zaragoza y Madrid, en un ambiente lejano y hostil. Su padre era “navarro pero que muy navarro”,  escritor en dialecto salacenco y promotor de la cultura vasca, de la que él era muy amante y a su vez algo idealista. Sabía, nada más salir al frente de guerra, que estaban seguros de la victoria. Fue herido en el brazo, a la altura del corazón, en el monte Arrate, siendo cabo, cuando un voluntario requeté que estaba a su lado se desplomó de repente víctima del impacto de una granada. Una vez les dijeron que eliminasen a un prisionero (éste era nacionalista) porque no podían llevarlo consigo ni dejarlo libre, y él no quiso (se negó). Se le hacía un nudo al gritar Viva España porque la España que él había visto era la del liberalismo y la República, pero aprendió a gritar al viento “Viva España” con los requetés. Ellos le mostraron el verdadero rostro de España, la España siempre será de sus amores. Éntró en la guerra como requeté y salió como carlista. Su primo Jaime Garralda e Iribarren, carlista -no llegó a ejercer de cabo de requetés- y ayudante de Víctor Pradera, fue asesinado a los 21 años de edad por la “canalla marxista” (“El Pensamiento Navarro”,11-X-1036) en San Sebastián el 23-VII-1936. No está mencionado en las lápidas -torpemente tapadas- del Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada, porque aquí tan sólo están los nombres de los navarros muertos en el frente. Según las hojas de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz murieron 4.699 navarros  por heridas en el frente, y en 1962 se entregaron 4.335 medallas conmemorativas de la Cruzada a sus familiares. 

Los que se alzaron en Armas, con mucha más razón y más “estilo” que los zapatistas, que los partisanos, y que los sublevados en Cataluña y Asturias contra el Gobierno legítimo de la República en 1934, querían una sociedad y una España vivible, muchísimo mejor que la de aquella leyes que les excluían y condenaban, una comunidad de hombres libres en vivo contraste con la ruina, la miseria, el dolor y la pérdida de libertades fundamentales que les esperaba de seguir todo como empezó en febrero de 1936. 

2.Conexión con la Tercera guerra carlista con mandato de Carlos VII. En la guerra de 1936 estuvieron codo con codo las tres generaciones: el muchacho, el padre y el abuelo, esto es, mutil, aitá y aitaborce. Para los carlistas los principios eran los mismos: Dios, Patria, Fueros y Rey tradicional -ni constitucional ni absoluto-. 

Los carlistas se preparaban para hacer frente al Desastre. Su raíz era la tradición española, y nada tenían que ver con los movimientos nacionalistas y totalitarios del siglo XX. Su espíritu procedía del de sus mayores y lo expresaban los pocos supervivientes de la guerra de 1872-1876. Los revolucionarios de “derechas” les menospreciaban y apodaban de “románticos”. No, no eran románticos sino que tenían padres a los que amar, continuar y prolongar, y no por historicismo sino porque sabían que, además de motivaciones de amor filial, sus padres tenían razón. La Tradición es más un “clasicismo” con alma. 

En el Archivo de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cuz vienen el nombre de doce de ellos así como sus circunstancias. Pasamos a enumerarlos.

Nombre / edad /natural de /provincia /residente / empleo /dónde sirvió / fecha de solicitud de ingreso en la HCVC / firma

  1. DÍAZ DEL RÍO Y LOYOLA, Gaspar, 84, Pamplona, Navarra, Puente la Reina, Carlista Real Cuerpo de Guardias a caballo 1872 y terminó 1876, Puente la Reina 13-IV-1942, Gaspar Díaz del Río
  2. ECHÁVARRI EGUILLOR, Pedro, 88, Bearin, Navarra, Estella, Las filas carlistas, Estella 5-IV-1942, Pedro Echávarri
  3. GORRICHO SAINZ, Román, 85, Lácar, Navarra, Estella, Teniente honorario, Estella 5-III-1941, Román Gorricho
  4. LÓPEZ Y LEZÁUN, Francisco, 84, Miranda de Arga, Navarra, Estella, Las filas carlistas donde era teniente, Estella 5-IV-2942, Fco. López
  5. LORENTE Y ULÍBARRI, Marcelino, 88, Estella, Navarra, Estella, La guerra carlista, Estella 5-IV-1942, Marcelino Lorente y Ulibarri
  6. REMIREZ, Manuel, 80 años, Lodosa, Navarra, casa de misericordia, excombatiente requeté y veterano carlista, sirvió en el Ier BON de Voluntarios navarros, Pamplona 2-IV-1942, P. O. Juan Urra, pbro.
  7. SARRIÉS EXPÓSITO, Natalio, 86, Maternidad-Pamplona, Navarra, Aoiz, Veterano, Don Carlos VII, Aoiz 4-IV-1942, Natalio Sarriés
  8. SEGORBE EXPÓSITO, Tomás, 86, Pamplona, Navarra, Estella, Carlista, Ier BON de Navarra 4ª Cía, Estella 6-IV-1942, Tomás Segorbe
  9. UNCITI Y VIDONDO, Críspulo, 79, Aoiz, Navarra, Aoiz, Requeté, La fábrica de hacer cartuchos de Urdax, Aoiz 5-IV-1942, Críspulo Unciti
  10. UNICITI Y VIDONDO, Félix, 83, Aoiz, Navarra, Aoiz, Requeté, 9º BON de Navarra, Aoiz 5-IV-1942, Félix Unciti
  11. VILLANUEVA CABODEVILLA, José, 86, Ercuaz, Navarra, Pamplona calle San Antón nº 31 (tienda), veterano, Pamplona 25-I-1943, José Villanueva
  12. ZUGASTI ANTÚNEZ, Marcos, 83, Abárzuza, Navarra, Puente la Reina, Carlista, 10º BON de Navarra, 1872 y terminó en 1876, Puente la Reina 10-IV-1942, Marcos Zuasti

Fuente: Archivo de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. 

Y nueve imágenes más similares a estas; estas tres con derechos de autor.

Ello no impide sino que ayuda a comprender el choque de los carlistas con la configuración del Régimen posterior, que no es el mismo que salió o pudo salir de la Victoria. Serrano Súñer -el “cuñadísimo”- duró uno breve tiempo, y el estatismo inicial fue cambiante. Más de un amigo me ha recordado: los carlistas ganásteis la guerra y perdisteis en la paz. Mal está lo segundo, pero ello les pone a salvo y les exime de la responsabilidad de los males heredados fruto de  graves errores políticos. 

Galería de fotos (tomadas de la red):

José Fermín Garralda

5
(Visited 159 times, 1 visits today)

Deja tu comentario