Seguir el blog (Follow.it)

5 de febrero de 2026 0

Javier Urcelay analiza su libro “Al encuentro de la muerte. ¿Viviremos después de morir?”

(Una entrevista de Javier Navascués)

Javier Urcelay Alonso (Madrid, 1954) es autor de diversos libros de investigación histórica, centrados fundamentalmente en la historia del Carlismo, y es fundador del Museo Carlista de Madrid, situado en San Lorenzo del Escorial. Ha publicado también varios libros y múltiples artículos e impartido conferencias sobre cuestiones de doctrina social cristiana.

¿Por qué ha decidido escribir un libro titulado Al encuentro con la muerte?

Vi una película titulada “¿Conoces a Joe Black?” cuyo tema era el encuentro del protagonista (Anthony Hopkins) con la muerte, encarnada en Joe Black (Brad Pitt) que le viene a buscar. La película me impresionó vivamente y me hizo preguntarme a mi mismo si no debía conocer mejor a la muerte, porque algún día también a mí me vendrá a buscar. Que moriremos es la única certeza que tenemos en la vida. Y conviene que no nos pille de sorpresa.

Por otra parte, he querido explorar algunas cuestiones sobre las experiencias cercanas a la muerte, hoy tan populares, y profundizar en algunos aspectos que me intrigan y otros que me indignan.

Aunque le deseo que viva muchos años, ¿tal vez puede ser una manera (inconsciente o consciente) de prepararse para su propia muerte?

Sin duda. En una ocasión, cuando cumplió los 70 años, oí decir al P. Santiago Martín, Fundador de los Franciscanos de María, que para él empezaba con su cumpleaños “el noviciado para la Vida Eterna”. Yo soy de su quinta, y me pareció un magnífico proyecto para hacerlo propio.

Aunque el tema de la muerte es universal, ningún hombre escapa. ¿Está dejando de ser la muerte un tema tabú?

Sí y no. Hablar de la muerte se considera un tema de mal gusto, algo de lo que hay que evitar hablar para no perturbar nuestra sensibilidad y nuestra tranquilidad, para no echarse encima la etiqueta de pesimista o agorero.

Por otra parte, el tema de “la vida después de la vida” está en cierto sentido de moda, y los libros o conferencias en YouTube sobre el tema atraen grandes audiencias. Pero incluso en estos casos, se prefiere escamotear en lo posible la palabra muerte.

¿Por qué desde el famoso libro del doctor Moody proliferan testimonios de experiencias cercanas a la muerte ECM?

El libro de Raymond Moddy, “Life after life”, se publicó en 1975 y fue un libro germinal, que supuso una verdadera conmoción en todo el mundo. Puso encima de la mesa un tema del que nadie había oído hablar nunca: que personas en muerte clínica relataban tras ser reanimados haber vivido una serie de experiencias de túneles de luz, encuentros con seres queridos, visión de su propio cuerpo desde fuera, sensación de profunda paz… que muchos consideraron que constituían la prueba de que seguimos viviendo después de morir.

Tanto desde el ámbito científico como desde el de la espiritualidad, el libro de Moody dio paso a un gran número de estudios de todo tipo, y a que se recogieran y comunicaron cientos o miles de casos más.

Hoy no hay ninguna duda de que las llamadas Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) son hechos reales, y no invenciones o ensoñaciones, y que presentan en todos los casos una serie de rasgos comunes que el propio Dr. Moody identificó. Esos elementos comunes, relatados por personas que no han tenido relación unas con otras, son precisamente una de las pruebas de su veracidad.

Nunca en la historia ha habido tantos medios para recopilar estos testimonios…¿Se podría decir que enganchan estos vídeos?

La preocupación por saber qué nos espera cuando muramos ha interpelado a los hombres de todas las épocas desde los orígenes de la humanidad. Hoy seguimos preguntándonoslo y seguimos sin tener respuesta, porque nadie ha vuelto desde el otro lado para contárnoslo.

¿Por qué hay que tener mucho cuidado cuando estos testimonios difunden ideas como la reencarnación o el panteísmo?

Es una cuestión que me parece de gran importancia. Las ECM han provocado todo tipo de teorías para explicarlas, que en el fondo han vuelto a plantear la perenne cuestión filosófica sobre qué es el hombre. Una primera posición está representada por el materialismo más cerrado, que considera que el hombre no es más que un animal evolucionado, “materia consciente”, y que hoy seduce a muchos que ven en ello la única posición “científica”. Otros consideran que el hombre no es reducible a la biología, y reconocen la existencia de un elemento de naturaleza espiritual o no material, que antes se llamaba “alma” y hoy prefiere llamarse “espíritu” o “conciencia”. Pero entre ellos muchos abandonan la tradicional explicación aristotélico- tomista de que el hombre es la unión sustancial de alma y cuerpo para considerar que el verdadero hombre es solo su espíritu, y que la muerte es la liberación de la conciencia del cuerpo que lo encerraba.

Esa conciencia estaría llamada tras la muerte a reintegrarse en una especie de conciencia universal o conciencia cósmica, compartida por todos los seres vivientes. Esta concepción “neoplatónica”, proveniente del racionalismo cartesiano y del idealismo alemán, se ha visto hoy reforzada por la influencia en Occidente del budismo y de las religiones y filosofías orientales, y conduce, efectivamente, al panteísmo. Esta filosofía es la base de lo que en las últimas décadas del siglo XX se llamó la espiritualidad New Age, que hoy está volviendo con tremenda fuerza, y es la que se esconde detrás de muchos libros y Youtubes sobre las ECM. El conocido libro del Dr. Sans Segarra sobre la Supraconciencia, del que van 17 ó 18 ediciones, es un claro exponente de esta espiritualidad panteísta, que muchos católicos no comprenden que es incompatible con la fe de la Iglesia.

¿Falta formación católica sobre lo que la Iglesia enseña sobre las postrimerías?

Hoy muchos curas parecen haber renunciado a la catequesis sobre los Novísimos -muerte, resurrección, juicio e infierno o cielo-, probablemente por falta de convicción personal, dudas de que vayan a ser aceptadas por sus feligreses o miedo a quedar como poco “modernos”. El resultado es que el pueblo fiel está cayendo en una progresiva y completa ignorancia de algunas de las verdades más importantes de nuestra fe. Ello no solo deja desarmados a los creyentes ante ideas ambientales de todo tipo -incluidas las más pintorescas- sino que constituye una verdadera mutilación del Evangelio.

¿Hasta qué punto es positivo que estén saliendo muchos libros y trabajos sobre la existencia de Dios?

Por una parte, es indicativo del progresivo abandono de la religión en los países europeos, que moviliza las energías de los creyentes en defensa de la racionalidad de su fe. Por otra parte, el hombre es religioso por naturaleza, y una vida sin transcendencia no puede satisfacer las ansias profundas que experimenta el hombre en su corazón, y que la Ciencia como sustitutivo no es capaz de colmar.

¿Esperaba que libros como Evidencias científicas sobre la existencia de Dios o Dios, la ciencia, las pruebas tuviesen tanto éxito?

Las ECM se han convertido, entre otras cosas, en fuente de un lucrativo negocio para las editoriales, y a menudo para los autores, que pasan fácilmente a ser reclamados y aclamados conferenciantes o “youtubers”. Hay mucho de curiosidad, por parte de los lectores, y de oportunismo por el de las editoriales y autores, todo rebozado con ciertas dosis de sensacionalismo.

¿Por qué los últimos avances en la ciencia convergen en la existencia de una inteligencia creadora?

Hace falta tener muchísima fe para ser ateo. Mucha más, desde luego, de la que tengo yo para creer en Dios. Cualquiera que entra en una cueva vacía y descubre en las paredes unas pinturas representando unos bisontes llenos de color y realismo, piensa que allí ha estado una criatura inteligente antes que él. Lo mismo ocurre si ando por una playa virgen y veo un magnífico castillo levantado en la arena. Aunque no vea a nadie alrededor, tengo la inmediata certeza de que por allí ha pasado algún hombre, de que el castillo no lo ha hecho el viento. La contemplación y estudio de la naturaleza y del universo, cuya belleza, precisión y armonía no dejan de maravillarnos, son pruebas más que suficientes de la existencia de una inteligencia creadora. Ninguna persona en su sano juicio pensaría, de forma natural, que todo ello se ha hecho solo. Hace falta mucha fe para creérselo. Yo no la tengo.

La Ciencia reconoce cada vez más esta verdad, que por otra parte le resulta incomoda porque es inaccesible al método científico. Pero no para la Filosofía, que es otra forma de acceder a la realidad. Santo Tomás hace siglos que demostró con sus Cinco Vías la existencia de Dios, y hoy conservan plenamente su vigencia. La verdadera Ciencia -no los tópicos baratos-, cede cada día ante la evidencia que se impone. Como dijo el famoso físico Werner Heisenberg, “El primer sorbo del vaso de las ciencias naturales te hará ateo, pero en el fondo del vaso Dios te está esperando”.

¿Alguna cosa más que añadir?

Si, que compren y lean mi libro, porque si creer que en la muerte acaba todo puede ser una opción razonable, es al menos igual de razonable pensar que después de la muerte seguiremos viviendo.

(Visited 24 times, 2 visits today)

Deja tu comentario

Ahora Información agradece su participación en la sección de comentarios del presente artículo, ya que así se fomentan el debate y la crítica analítica e intelectual.


No obstante, el equipo de Redacción se reserva el derecho de moderar los comentarios, sometiéndolos a una revisión previa a su autorización.


Aquellos comentarios que lesionen el honor de terceros o incluyan expresiones soeces, malsonantes y ofensivas no serán publicados.


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*