21 de julio de 2017 0

Fue una Cruzada (y II)

POCO A POCO se va entendiendo fácilmente que en 1936 hubiese una Cruzada, porque vamos por el mismo camino. Hoy la persecución religiosa en España, a pesar del silencio de la Conferencia Episcopal española, es una realidad in crescendo: la religión se margina y escarnece,  se ataca al obispo que predica si algo de lo que dice no gusta, se violan lugares de culto, se veja y hace violencia a las personas. Lo peor es el sacrilegio, blasfemia y profanación públicas por ser Él Quien Es. Quieren los bienes a la Iglesia (una nueva desamortización), derribar conventos (el de las Damas Apostólicas en Madrid), y amenazan como talibanes con derribar grandes templos como el Valle de Los Caídos u otros similares ya vergonzosamente desacralizados, como es en monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada (Pamplona). Esto se acelera de una forma increíble. El Congreso de los Diputados pide -a propuesta del radicalismo ultraizquierdista de Esquerra Republicana y por un voto- al Gobierno de Rajoy que presente una ley de libertad religiosa.  Esto no augura nada bueno. En la católica España se persigue a los católicos. El quid es que hoy la persecución se esconde en palabras como democracia, lo mismo que ayer -y también hoy- se escondió detrás del trono según desveló Balmes hacia 1840. ¿Qué hacen la Justicia, la Constitución de los 40 años, el Gobierno del PP, los partidos “demócratas”, don Felipe de Borbón…?

En estos momentos, el odio a la religión católica y la injusticia de no defender al incesantemente ofendido -Dios y los hombres- producen guerracivilismo. Parece que algunos lo buscan y calculan para evitar un estallido similar al de 1936. Lo que ocurre es que hoy no quedan ni catacumbas donde esconderse.

Transcribo con su grafía tres documentos de la Cruzada de 1936, conservados en el archivo histórico de la Hermandad de caballeros Voluntarios de la Cruz.

Primero. La mujer navarra participó en la Cruzada como esposa, madre e hija, como enfermera, margarita, miembro de la Acción Católica…, y, a pesar de sus grandes virtudes, tuvo que luchar en la retaguardia por mantenerlas. A las mujeres de la Acción Católica. “+ Mujeres Españolas / Españoles la Patria está en peligro. Acudid a defenderla. Este fué el manifiesto-alocución del Alcalde de Móstoles en la guerra de la INDEPENDENCIA. / Ello, mas una norma, “por Dios y por España” ha sido el porqué; la contraseña de esta Cruzada. / Al llamamiento respondió el Pueblo Español con sus Soldados, cuerdo de caballeros de antaño, testimonio de que se esperaba el momento d(e) entroncar el esplendor de una Nueva Era con la tradición Hispanica. Resp(on)dió con alma y vida, dando su sangre para que fuera tinta de la Historia, y escenas guerreras para hacerlas láminas en el Libro de juzgará la gesta (de) España y su vida para que esté en la conciencia de nuevas generaciones y (su) ser y su todo para holocausto a Dios, Supremo Juez en un día que ha de ll(egar)./  Los Soldados tienen ante la Historia limpia hoja de servicios, (tran)quilidad en su examen de conciencia, y ante Dios placidez de quien ha obrado bien./ Nosotras las mujeres que tenemos?  Muchas tanto como los hombres. Se dan (cu)enta de que hay guerra en España. La viven. O porque lloran la muerte de al(gún) ser querido o recuerdan la vida de los que pasan calamidades en la trinche(ra)./ Todas enlutadas interior o exteriormente -aunque en medio de la triste(za) sean estos momentos de alegría, pues resurge la Patria- llevan una vida aus(tera) de sacrificio y trabajo. / Pero hay un sector de hermanas nuestras que no se dan cuenta de que es (gue)rra lo que sostenemos. No queremos pensar que apercibiendose de ello hagan (por) olvidarlo o vivir “su vida a costa de muchas muertes”. / Sonroja oir de labios de los muchachos -de los mismos que luchan e(n el) campo de batalla- quejas y lamentos por el espectáculo de la retaguardia. / Y teniendo en cuenta los pocos hombres que hay en ella, de quien depend(e el) “espectáculo”?. De bastantes mujeres, asi lo confiesan ellos. / De esas que solo piensan en pinturas y modas y lucen y se exhiben. De e(sas) que indirectamente recogen lo que se trata de hechar (sic.).  Porque la impureza es (la) clave de los demás males./ A todas esas la ACCION CATOLICA pregunta. Quien ha de revivir a España? (La) contestación es fácil: Los Españoles. / Pues dentro de ese concepto también entrais vosotras y por tanto os alca(nza) la obligación de luchar por España./ Dios manda ser castos. España exige sacrificio” (s.f., 3 cuartillas ciclostil).

Segundo. Luchar por Dios hizo que el espíritu cristiano de los voluntarios suavizase  durezas y penas, según indica la respuesta de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz a la solicitud del alcalde de Pamplona en materia de indultos.“(Escudo) Diputación Foral y Provincial de Navarra./ Dirección de agricultura y ganadería /Ingeniero Jefe/ Pamplona- 13-8-945/ Sr. D. Narciso Ripa/ Pamplona/ Mi querido amigo: Estas cuatro lineas las motiva una consulta que quiero hacerle. Si llegado el caso, los tribunales legales impusieran pena irreparable á alguno ó á algunos conciudadanos nuestros del campo contrario, y yó como alcalde de la ciudad solicitara el indulto, ¿podria contar en mi proceder con el asenso de esa inclita orden de caballeros de la Cruz de la que V. ejerce el Priorato? / Para mi, aunque lo presumo, el conocerlo, de antemano, seria de gran satisfaccion y de gran tranquilidad en el cumplimiento de los deberes de mi cargo, al coincidir con el voto de la que estimo opinion más calificada y serena en ese asunto./ Mi saludo y gracias anticipadas. Su buen amigo/ Daniel Nagore”.

La respuesta siguiente fue afirmativa: “Pamplona, 22 de Octubre de 1945/ Ilmo. Sr. D. Daniel Nagore/ Alcalde de la Ciudad/ Distinguido Señor mio:/ Nuestro común amigo D. Narciso Ripa, nos dió traslado de la carta que de Vd. recibió como Prior de esta Hermandad. La razón de que dicho Sr. y amigo, por disposición reglamentaria, cesase en su cargo, que tan acertadamente desempeñara, hace que hoy sea yo quien, al sustituirle, tenga el gusto de contestar a su consulta, la cual por el solo hecho de formularla a los Voluntarios, encierra un honor al que respondemos madurando bien nuestra opinión y previa consulta al Capitulo Supremo./ Pregunta Vd. si dado el caso de que como Alcalde de la Ciudad solicitara el indulto de alguno o algunos conciudadanos nuestros del campo contrario, podria contar en su proceder con el asenso de esta Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, cuya opinión considera más calificada y serena en este asunto./ Sabido es que constituye la razón de nuestra existencia, mantener el espíritu de la Cruzada, aquél religioso-patriótico que nos llevó al frente a dar por esos sublimes Ideales incluso la vida. Salimos a eso; a luchar y morir por amor, no por odio, y nuestro espiritu tenia toda la amplitud del cristiano que sabe combatir cara a cara, pero sabe tambien perdonar./ Si Dios perdonó a los que le crucificaban, nosotros, Voluntarios de la Cruz, no hemos de perdonar a los que tanto daño han hecho a Dios y España?. Salvada la justicia en la condena del delito, misericordia para el que lo cometió y que la conmutación de la pena capital sea ocasión de su arrepentimiento y de la vuelta al amor a Dios y a su Patria./ Llevados de este espiritu los miembros del Capítulo Supremo, en su nombre, tengo el honor de comunicarle, que puede contar con el asenso de esta Hermandad en su proceder cristiano de solicitar el indulto de cualquier conciudadano, caso de que por motivos politico-sociales fuere condenado a pena irreparable./ Al hacerle llegar nuestra opinión sobre el caso consultado, me es grato ofrecerle el testimonio de mi consideración más distinguida/. E.S.M.”.

Tercero. Uno de los objetivos de la HCVC era: “Consolar a los padres y madres de los Mártires. Qué triste sería que ellos viesen olvidado su sacrificio, hechos piedra los corazones de las gentes. Ellos dieron sus hijos por Dios, pero tienen derecho a esperar de los hombres palabras de consuelo. Quién mejor que los hermanos de armas de sus hijos se lo van a dar? Ellos que oyeron las palabras de tantos que morían, y vosotros también que sabeis de sufrimiento por haber vivido en espiritu la incertidumbre de la guerra. (…) Es necesario que el voluntario acabada la guerra en la que luchó por Dios y España, pero salvó de paso vida y haciendas vea en la paz se le corresponde. “No sólo de pan vive el hombre” pero tampoco “solo de espíritu”, aunque este ayude a sobrellevar las adversidades (…) (6 cuartillas s.f. -1944-). Hay multitud de cartas privadas que reflejan que salieron a la Cruzada. Sí, hay multitud de cartas privadas que reflejan que salieron a una Cruzada.

Como testimonio personal diré que aita Teodoro, de familia carlista, pariente del general Ramón Argonz y muy requete-amigo de la cultura y lengua vasca, decía que salió requeté al Tercio de Lesaca -convertido luego en San Fermín y Lácar- sólo por Dios Jaungoikoa, y que no pudo soportar que los nacionalistas vascos se aliasen con los comunistas. En él, el motivo religioso fue el determinante. Estudió desde muy niño en Pamplona, interno con los Hnos. Maristas, y realizó sus dos carreras en Zaragoza y Madrid, sin duda en un ambiente hostil. Y añadía que aprendió muy bien a gritar “Viva España” con los requetés en el frente, porque estos conocían y vivían qué y cómo era España, una en la pluralidad y no uniforme ni centralista como decía el Liberalismo, y porque tenían un corazón pero que muy grande. Su tío Tiburcio Garralda, párroco de Orcoyen -pueblo próximo a Pamplona- escribió por extenso todo un catecismo en vascuence salacenco, que se conserva perfectamente. También Tiburcio, como el resto de la familia con una excepción, era carlista.

José Fermín Garralda

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