23 de septiembre de 2020 0

Felipe Saura: “Si criamos a nuestros hijos en el miedo, mañana serán inseguros y sumisos al mal”

Una entrevista de Javier Navascués

Felipe Saura es católico, abogado y padre de familia numerosa que, junto con otras personas, se embarcó en la Asociación por el Futuro de Nuestros Hijos para luchar contra las distintas ideologías que componen la agenda globalista destructora de la persona, de la familia y de las naciones. Pretende, junto con todas aquellas personas de bien que se quieran unir a la Asociación, librar las luchas que el Señor le permita librar para que nuestros hijos dispongan de un ejemplo que, a lo mejor, les pueda ayudar en el futuro. Las batallas que no libremos ahora serán guerras para nuestros hijos el día de mañana.

¿Cuál es el origen y finalidad de la Asociación por el Futuro de Nuestros Hijos?

Nuestra Asociación surgió de un grupo de personas conscientes de la existencia de una agenda globalista, que tiene como objetivo la destrucción de la cristiandad y, muy especialmente, de España, y nos decidimos a actuar preocupados no ya sólo por nosotros mismos sino también y principalmente por el futuro de nuestros hijos.

La finalidad, por tanto, de la Asociación es, por un lado, luchar ideológica y jurídicamente contra las distintas ideologías globalistas del mal que componen la agenda referida, para evitar que nuestros hijos sean reos de ella y, por otro lado, ayudar o colaborar con todos aquellos que amen a su Nación y se preocupen por su futuro.

Además de todos los frentes en los que luchan han empezado a denunciar la restricción de libertades de la pandemia, empezando por el confinamiento generalizado de la sociedad y posteriormente de personas en base a los test PCR.

Sí, desde el principio mismo de la declaración del estado de alarma en marzo de 2020 nuestra Asociación se ha opuesto a las gravísimas restricciones de libertades y vulneraciones de nuestra Constitución que se estaban realizando bajo el amparo del miedo al virus transmitido por los grandes medios.

En tal sentido, éramos conscientes de que la agenda de las medidas que se estaban ejecutando por el virus formaba parte de esa otra agenda globalisma más amplia y, por lo tanto, compartían su mismo fin. De esta forma, la ideología del miedo al virus se ha unido en dicha agenda a la ideología de género, al multiculturalismo y al cambio climático. En ese aspecto ha tenido mucha influencia el liderazgo y la labor desarrollada por un miembro de nuestra Asociación, Patricio Carrasco, en el canal de información de Youtube llamado El Expreso de Media Noche, donde esta Asociación ha podido humildemente colaborar en desarrollar una labor de concienciación a su audiencia.

Como Asociación nos hemos opuesto al confinamiento generalizado e indiscriminado de la población sana porque consideramos que es una medida antisanitaria que ha llevado a una grandísima parte de la sociedad a la miseria, a la desesperación y a la enfermedad psíquica y física. Nuestro ordenamiento jurídico nos privaba de la posibilidad de impugnar dicho confinamiento por tratarse de una medida adoptada por una norma estatal con rango de ley.

Sin embargo la Asociación sí se ha opuesto y ha interpuesto un recurso de protección de derechos fundamentales contra las vulneraciones del derecho de reunión por la limitación del número máximo de personas que pueden agruparse y también contra las vulneraciones del derecho fundamental a la libertad y seguridad porque se está confinando a miles de personas y a poblaciones sobre la base de los resultados arrojados por unos test PCR que no son aptos para realizar diagnósticos médicos y que dan un alto porcentaje de falsos positivos. Además se está vulnerando este último derecho fundamental mediante órdenes verbales de confinamiento o de realización de PCR y mediante llamadas telefónicas, sin seguir el obligado procedimiento administrativo ni dejar constancia escrita. El recurso referido sí ha podido presentarse contra las recientes normas autonómicas, y la Asociación de momento lo ha presentado en Murcia, aunque está intentando buscar ayuda para poder presentarlo también contra las normativas similares de otras Comunidades Autónomas.

De cuyas secuelas no se habla y han sido importantes, sobre todo en los niños.

Nuestra Asociación valora las secuelas desde una doble perspectiva. Por un lado, desde una perspectiva personal es evidente que los niños junto con los ancianos son las principales víctimas de la agenda del virus. Además de pararse el normal desarrollo educativo y social de los niños, se les está transmitiendo un miedo que, además de provocarles traumas, va a reducir la confianza en sí mismos y en este mundo, convirtiéndolos en seres temerosos en lugar de niños y jóvenes atrevidos que arriesguen para aprender y evolucionar. Si criamos a nuestros hijos con miedo, no podemos esperar que el día de mañana sean valientes a la hora de afrontar su vida, es decir, sus propias circunstancias y vivencias personales. Eso con toda seguridad les convertirá en sumisos al poder, algo que a buen seguro habrán tenido en cuenta los que marcan la agenda del virus.

Por otro lado, desde una perspectiva social, consideramos también evidente que las consecuencias de lo que está sucediendo ahora mismo las van a sufrir varias generaciones de españoles. En este aspecto, se está produciendo un auténtico genocidio que no es aparente o evidente porque no hay un enemigo externo que se visualice como tal, pero que sí es real puesto que las medidas que se están adoptando forman parte de una agenda y tienen como consecuencia no sólo el fallecimiento de muchos ancianos sino que disminuya todavía más la natalidad por las circunstancias creadas y por el aumento de las rupturas familiares.

Igualmente es abusivo que ahora limiten el ocio y restrinjan las reuniones.

El ejercicio del derecho de reunión, es decir, el derecho a relacionarnos y juntarnos con nuestros semejantes, ya sean familiares, amigos, vecinos, conocidos, etc., es básico en toda sociedad que se pretenda llamar no ya democrática sino humana.

Por supuesto que es muy restrictivo y vulnera el derecho de reunión limitar, por ejemplo, a 10 el número de personas que pueden agruparse tanto en lugares públicos como privados. Pero también lo es suspender las actividades de ocio porque ello implica, de facto, restringir dicho derecho al tratarse de lugares donde habitualmente se ejerce el mismo por parte de una parte importante de la sociedad. Es como si, por ejemplo, no se prohibiera jugar al fútbol, pero se clausurasen todos los campos de fútbol.

En ese sentido, además de haberse demostrado en la práctica que dichas medidas restrictivas no son efectivas para controlar o contener el virus, se trata de medidas que provocan más división social porque ponen el foco de las responsabilidades de los llamados rebrotes no en los responsables o gestores políticos sino en otras personas, aumentando con ello la división y el enfrentamiento social.

También el tema de las mascarillas es abusivo, siendo un peligro para la salud.

Sí, eso es lo que decían todos los estudios sobre el uso de mascarillas antes de que la agenda del virus marcase las dinámicas políticas y sociales de muchas naciones en el mundo. La propia Organización Mundial de la Salud, con todas sus graves deficiencias, recomienda su uso sólo para personal sanitario, enfermos y muy allegados.

Consideramos que las mascarillas cumplen una tripe función dentro de la agenda del virus, sirven para empeorar la salud de la población, para aumentar la división social al poner el foco de los problemas en nuestros compatriotas por cumplir o no debidamente la correspondiente norma, y para mantener el estado de miedo y de control policial generalizado de la población sana y de bien.

Les preocupa mucho el tema de las vacunas que puede dejar secuelas irreversibles en la generación de sus hijos.

A la Asociación le preocupa cualquier medida que esté incluida dentro de la agenda globalista anteriormente referida y, obviamente, la vacuna forma parte de ella. No hay más que ver quienes son los precursores de la misma, Bill y Melinda Gates, quienes son firmes defensores de una importante reducción de la población mundial y quienes han impulsado anteriormente vacunas que han provocado daños en miles de personas en países pobres como, por ejemplo, parálisis, esterilidad, etc.

Imaginémonos que, por ejemplo, en nuestro país se vacunase de forma generalizada y obligatoria a todos los niños por el virus y dicha vacuna en el futuro les provocase a los vacunados esterilidad o enfermedades auto inmunes o graves. De una tacada se habría truncado para siempre el futuro de esa nación.

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