13 de agosto de 2018 0 / / / /

España Educa en Libertad, resistencia a la Educación para la Ciudadanía (parte I)

España Educa en Libertad (ESEL) se constituyó legalmente como federación el 29 de octubre de 2009 a partir de algunas de las asociaciones y plataformas, fundamentalmente de padres pero también de profesores, que habían ido surgiendo de

sde el año 2007 con motivo de la implantación de Educación para la Ciudadanía (EpC). Desde su inicio ha formado parte también de la federación el abogado de varias de estas plataformas de padres objetores, que  elaboró la mayor parte de los recursos que llegaron al Tribunal Supremo y al de Estrasburgo.

Tras dos años colaborando estrechamente decidieron darle forma legal como federación con vocación de permanencia más allá del conflicto puntual que supuso la implantación de EpC y llevar a cabo una acción comprometida para defender la libertad de educación y el derecho irrenunciable de los padres a la educación de sus hijos. Marisa Pérez Toribio, presidente de la Federación España Educa en Libertad, explica los fines de la asociación que preside.

¿Cuáles son los principales objetivos con los que nace la asociación?

Tal y como consta en nuestro estatutos, los principales objetivos de la federación son: promocionar la libertad de educación en todo el territorio nacional, preservar y defender los derechos y deberes de los padres y de sus hijos menores en el ámbito de la educación y colaborar con las Administraciones Públicas en las iniciativas que contribuyan a la mejora de la educación en el respeto a los derechos fundamentales.

Nuestros esfuerzos se han centrado principalmente, desde su creación, en la defensa activa del papel de los padres como primeros y principales educadores de sus hijos.

¿Hay libertad educativa en España?

En este momento, y desde hace unos años, en la práctica no hay libertad educativa. La Constitución  y los tratados internacionales suscritos por España garantizan la libertad de enseñanza, la libertad de creación de centros docentes y el derecho de los padres a elegir la formación religiosa, moral, pedagógica y/o filosófica que quieren para sus hijos. A los poderes públicos les corresponde garantizar estos derechos y libertades pero, en cambio, lo que están haciendo es pretender que haya un modelo único educativo según su concepción ideológica. En este sentido, van dando cada vez más pasos para imponer este modelo único que defienden y que se concretan en una serie de imposiciones.

¿Cuáles serían las Principales imposiciones que se dan en el ámbito educativo?

La principal imposición, la más grave, es pretender suplantar a los padres en su papel educador. Si lo consiguen, tendrán garantizado todo lo demás y esto es, por tanto, lo que debemos impedir.  No es casual que la ministra, en su reciente comparecencia ante la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, hiciera una afirmación muy calculada: que el derecho a la educación no recae sobre las familias. La hizo casi al final de su intervención, pero es lo que justifica todas las medidas que se puedan adoptar: si las familias no tienen derecho a decidir la formación que quieren para sus hijos es al Estado al que le corresponde establecer el modelo educativo único en función de su ideología, que es lo que llevan años intentando imponer.

Las nuevas leyes autonómicas que se han ido aprobando en materia de derechos de las denominadas “personas LGTBI”, y la que está en trámite de ámbito nacional, contienen importantes capítulos educativos que son un paso más en esta línea.

Como consecuencia de esta forma de concebir la educación pasando por encima de los padres, estas son las principales imposiciones que se dan en el ámbito educativo en estos momentos:

– Se moldea la conciencia de los menores inculcándoles unas doctrinas éticas y filosóficas y una ideología concreta, como ocurre con la ideología de género y su visión del hombre y de la sexualidad. Actualmente no hay ninguna asignatura obligatoria para transmitir dichos contenidos, pero se hace de forma transversal y a través de talleres y diversas actividades en los centros educativos impartidos, entre otros, por colectivos LGTBI a los que se permite la entrada en las aulas sin conocimiento ni autorización expresa de los padres.  También a  través de asignaturas piloto,  como la que está en marcha  en Castilla-La Mancha, y se empezará a hacer, si no lo impedimos, con  la nueva asignatura obligatoria en la línea de  Educación para la Ciudanía, anunciada por la ministra de educación, que sin duda será aún más ideológica que la primera, vistas las leyes que se han ido aprobando y que contienen importantes capítulos educativos que obligan a los centros a difundir la ideología de determinados colectivos y a los menores a hacer suyos los postulados de dicha ideología.

– Como consecuencia de las leyes antes mencionadas, se está haciendo llegar a los centros educativos protocolos de actuación que vulneran la neutralidad ideológica y ponen en cuestión la patria potestad de los padres.

– Se trata de imponer la idea de que la educación debe ser pública y laica y se tolera la red concertada como subsidiaria de la pública sólo para cubrir necesidades de escolarización, dando a entender que si la red pública puede llegar a cubrir todas las necesidades de escolarización la red concertada tendría que desaparecer. La ministra ha calificado incluso de “eufemismo” la demanda social de miles de familias que eligen libremente los centros con ideario sostenidos con fondos públicos para educar a sus hijos. De esta forma, si no hay suficientes plazas concertadas para cubrir esta demanda social, las familias menos favorecidas económicamente y que no puedan pagarse un colegio privado se verán  sin la posibilidad de elegir el modelo educativo que quieran para sus hijos.

–  Se trata de impedir el derecho de los padres a que sus hijos reciban la educación religiosa que libremente elijan para ellos. Hace poco la ministra ha anunciado que la religión, como asignatura optativa, va a dejar de tener efectos académicos, lo que es una discriminación respecto al resto de asignaturas.

–  Hay padres que no pueden elegir el castellano como lengua vehicular para escolarizar a sus hijos.

–  Hay comunidades en las que se manipulan los contenidos curriculares de algunas asignaturas y se ponen al servicio de los gobiernos para transmitir  a los alumnos su visión ideológica de la sociedad y de la historia.

Una entrevista de Javier Navascués

 

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