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28 de septiembre de 2021 0 /

Ernesto Ladrón de Guevara: “La Hispanidad va más allá de una comunidad política. Es un orden civilizador”

(Una entrevista de Javier Navascués) –

Ernesto Ladrón de Guevara, colaborador de El Correo de España, es escritor. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y diplomado en Magisterio en Pedagogía Terapéutica. Fue procurador de las Juntas Generales de Álava y destacado miembro del Foro de Ermua.

Nos habla del nuevo proyecto que ha iniciado, llamado Unidad Hispanista. Valora la razón de ser del mismo como Secretario de la mencionada asociación, que preside Javier Barraycoa.

¿Cómo nace Unidad Hispanista y con qué objetivos?

Unidad Hispanista surge de un grupo de compañeros de la Asociación Hablamos Español que luchamos día tras día para lograr que se respeten los derechos individuales en materia de lengua en las comunidades autónomas, y denunciamos la perversión del sistema educativo que lo ha dejado de ser para convertirse en un aparato de propaganda ideológica.

Preocupados por el ataque sistemático a la lengua española para crear plataformas de desconexión de partes de nuestra querida patria, con el brutal adoctrinamiento y deformación de la historia en las aulas, decidimos pasar a algo más profundo que es analizar los porqué. ¿Por qué se manipula la historia de una manera tan grosera? ¿Por qué se adoctrina a los niños de forma tan inmisericorde y sin ningún reparo ni cuestionamiento moral? ¿Por qué la gente es tan ignorante respecto a nuestro pasado glorioso? En definitiva, por qué hay una ingeniería social para la modificación cognitiva de las masas y para guiarlas como rebaño hacia una descomposición que solo nos produce profundas grietas y muchas desgracias de cara a las generaciones futuras. Y llegamos a la conclusión de que si la fractura territorial es el principal problema para los españoles y su futuro, la solución será volver a reunir las piezas del puzle roto y recomponerlo.

Y en esta reflexión nos encontramos con Patricio Lons y su “Comunidad Hispanista” y con Marcelo Gullo y su visión geopolítica de la reconstrucción de la Hispanidad y del rescate del pensamiento del gran Ramiro de Maeztu, asesinado por las hordas rojas en octubre del 36, al poco de iniciarse la Guerra Civil; simplemente por sus ideas hispanistas, brillantísimas. Estos ingredientes nos hicieron reflexionar sobre la necesidad de hacer algo al respecto y así nace Unidad Hispanista. En ese momento buscamos a alguien que pudiera representarnos con la dignidad y el carisma que merece la idea que perseguimos y le pedimos al presidente de Somatemps, Javier Barraycoa que aceptara la presidencia. Debemos agradecerle que la aceptara y nos sentimos muy honrados de que nos represente.

Leyendo el manifiesto fundacional se aprecia que es un movimiento que se opone al pensamiento único mundialista y a la ingeniería social y agenda globalista que se impone desde el Foro Davos y desde el Foro Sao Paulo y otros lugares…

Es así. Efectivamente el pensamiento del Foro Davos y sus derivaciones, el Foro Sao Paulo y otras expresiones filocomunistas nos lleva a la eliminación de facto de la autodeterminación de las personas y de su dignidad, a la capacidad de los individuos a definir su futuro personal y su lugar en el mundo. A la desaparición de las soberanías nacionales. La Hispanidad y su núcleo fundador, España, quedarán abducidas en un Nuevo Orden en los que la civilización occidental tal como lo entendemos, de origen cristiano, como no puede ser de otra manera, quedará neutralizada y su antropología cultural eliminada. Hace tiempo que llevamos en ese proceso y no hay más que observar la deriva de España hacia un nihilismo y un relativismo preparador para ese nuevo espacio de esclavitud y la anulación de nuestra dignidad como personas.

Nosotros estamos en el punto contrapuesto a todo eso. Queremos recuperar los valores civilizatorios y humanizadores de la Hispanidad, lo que supuso en el avance de la evolución humana y lo que nos proporciona no solamente a nosotros, los hispanos sino al mundo como orden realmente generador, como acostumbraba a calificarlo el filósofo Gustavo Bueno que se declaraba un ateo cristiano, queriendo significar que aún no creyendo en Dios no veía otra alternativa para la humanización de las sociedades que el orden cristiano.

No hay más que ver la degradación que sufrieron los países que pertenecieron al ámbito unitario católico desde que se separaron de la madre patria y cayeron en las garras del entramado neomarxista. Se han convertido en regímenes controlados por el narcoterrorismo, con unas estructuras económicas inviables y que son pasto de los buitres financieros internacionales que se hacen con la propiedad de los patrimonios. Hoy en España vamos en esa dirección y hay que corregir el rumbo. Esto no es conspiración sino una triste realidad y una dictadura a nivel global a la que hay que hacer frente, efectivamente.

¿Por qué pretenden combatir esta peligrosa deriva mediante los grandes ideales de la Hispanidad?

No hay otra salida que esos ideales. La Hispanidad, como dicen el profesor Marcelo Gullo y el profesor Patricio Lons, fue la experiencia de la historia de la humanidad más gloriosa y fértil en la evolución de las sociedades. Cuando los españoles tras la bandera de Borgoña que representa la Cruz de San Andrés, llegaron a América con el mandato de Isabel la Católica reflejado en su testamento, recibido y cumplido por su esposo el rey Fernando, llevaron una misión evangelizadora que tenía como eje el respeto a la dignidad y a la identidad de los amerindios, su protección y tratamiento como iguales a los conquistadores. Recibieron la consigna de hibridarse con aquellas personas que vivían en el neolítico y practicaban el canibalismo y llevarlos a un desarrollo que fue un salto de varios siglos en pocos años en aquellas poblaciones. Con los españoles se acabaron los sacrificios humanos a miles que practicaban los incas y los aztecas, sometiendo a esclavitud y masacre a otras tribus que vivían en un verdadero genocidio.

En el siglo XVI se dio otro gran salto en la civilización con la Escuela de Salamanca y el dominico Francisco de Vitoria y otros, superando el criterio del derecho de conquista por el cual los que dominaran otros territorios disponían de los bienes y personas, por otro principio generador de civilización que era trasladar a esos territorios liberados las instituciones, universidades, hospitales, el ordenamiento urbano de las ciudades, y modos de vida de la metrópoli. De eso salieron beneficiados los aborígenes americanos, formado un mestizaje sin parangón y un espacio mundial generador que ha sido alabado por grandes hispanófilos anglos como James Braun Scott, Charles F. Lummins, Humboldt y otros del ámbito protestante. Era incuestionable la gran gesta de la hispanidad.

Solamente aquellos que quisieron combatir al Imperio Español para sustituirlo en el control y hegemonía mundial fueron capaces con la mayor obra de propaganda de guerra jamás conocida de destruir aquel concepto. Y lo lograron gracias a la estupidez propia de los hispanos, que bajo una supina ignorancia creímos aquellas mentiras de la Leyenda Negra y aún hoy, o sobre todo hoy, seguimos de forma ovejuna creyéndolas. Somos culpables de nuestros propios males.

La Hispanidad no es un sentimiento sino un sólido referente, una idea política, una comunidad política…y mucho más.

Efectivamente va más allá de una comunidad política. Es un orden civilizador. Es un modelo de vida en comunidad. Es una forma verdaderamente democrática, más allá de la idea de democracia que hoy tenemos. Es un paradigma desde el cual se generaron los derechos humanos y el derecho internacional público tal como hoy lo conocemos.

No solamente es un sentimiento, sino una realidad a la que hemos dado la espalda cayendo en manos de sofistas y demagogos. Debemos de recuperar el orgullo de ser hispanos, pues tenemos derecho a tenerlo y el deber de reconocerlo y transmitirlo a las generaciones venideras.

No se entiende lo que ocurre a España. Cualquiera de los dominios fundantes de los nuevos imperios depredadores como el anglo no dejaría pasar la oportunidad de hacer series de películas, de documentales, seminarios, departamentos universitarios, etc con la gran gesta que hicimos los españoles en el mundo en tiempos de los Austrias. Aquí llevamos siglos con el complejo de inferioridad, fustigándonos con los tópicos y falsedades negrolegendarios y renegando de nuestro ser. Es de una torpeza y una cortedad de miras sin límites.

En el siglo XVIII queríamos parecernos a los franceses y nos ocuparon. Tuvimos que pasar una guerra para liberarnos de su bota. En el siglo XIX renunciamos al legado antropológico y aún hoy seguimos así en línea de continuidad, fragmentándonos y dividiéndonos, enfrentándonos entre españoles. Vamos directamente al abismo.

Por todo ello, ¿Podemos considerar la Hispanidad un auténtico motivo para la esperanza?

Es el único motivo de esperanza. Europa no nos va a sacar del atolladero, va a aprovecharse de nuestra debilidad. Ya lo ha hecho en estos últimos cuarenta años. Somos un lugar de veraneo, sin fuerzas de producción, sin fuentes de energía con el efecto de encarecimiento sin límite de la misma, en manos de multinacionales, y sin la capacidad de producir alimentos y comercializarlos cuando fuimos la despensa de Europa.

La única solución es formar un mercado interior entre los países que formamos el Imperio español, aglutinar todas las fuerzas y materias primas que encierra ese enorme espacio hispano, y tener una potencia militar suficiente para podernos defender de los intrusos. Defendernos los unos a los otros. Pero para ello, hay que acabar antes con el Foro Sao Paulo que es la mano negra que maneja los hilos de la descomposición para que los poderes financieros internacionales nos parasiten sin cuartel.

¿Qué supone tener como presidente a un gran intelectual hispanista como Javier Barraycoa?

Supone dar fortaleza al movimiento. Dar un salto en la notoriedad bajo la aureola de luchador y pensador que tiene un hombre de una generosidad sin límites que es Javier Barraycoa. Como ya he dicho en una pregunta anterior, contactamos con él porque ninguno de los que iniciamos este movimiento nos creíamos con el poder de convicción suficiente para llegar a la masa de la población. Hoy creemos que sí la tenemos gracias a un hombre carismático como es Barraycoa.

¿Qué necesitáis para crecer?

Necesitamos lo que El Correo de España está haciendo con esta entrevista. En definitiva, darnos a conocer. Que el gran público conozca nuestro mensaje regenerador. Que la gente en general se acerque a la verdad histórica. Que se liberen del lastre de la propaganda antiespañola. Que sean atraídos por la fecunda esperanza de un nuevo patriotismo. Aquel que nos enseñó el gran Ramiro de Maeztu, asesinado en el 36 por tener ideas propias. Las personas solo somos libres cuando defendemos la verdad. La verdad nos hace libres.

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