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2 de junio de 2019 0

El PNV a la conquista de Navarra mediante el chantaje

A eso se llama afán de CONQUISTA. ¿Pero cuántos se creen que les han votado?

Ya nos conocemos. Los políticos separatistas -y malos vascos- están rabiosicos. Creen que son la leche, mejores que los demás y que tienen más derechos. Les vendría mejor controlar el orgullo y la soberbia, que como tales siempre se ponen de manifiesto. No saben perder. Quieren tomar a otros a su servicio. Si la gente no les quiere aquí, ¿qué lo vamos a hacer? Que no sean como son, que sean de otra forma, es a lo que tienen que aspirar.


Los del PNV en Navarra son poquitos, los del puñadico, y tienen que maquillarse con el Bai. 

Hacen que la política caiga en el buscar el poder ante todo, en el mercadeo de los votos, en el repudio al mandato imperativo y el juicio de residencia (que niega la Constitución liberal del 78), en la falta de representación política, en unas nuevas elecciones entre partidos tras las elecciones del votante. La partitocracia es tremenda pues se empecina fácilmente. 

La actitud y decisión del Partido Nacionalista Vasco (antivasco) señalada por la NOTICIA adjunta, nos han extrañado algo o bastante. Creíamos que eran unos caballeros como sus mayores, ya algo lejanos. Creíamos que respetaban a los navarros, que respetaban Navarra. Creíamos que nos querían para algo que no fuese su propio beneficio ideológico y estratosférico: esa quimera llamada nación-Estado que fácilmente puede esconder el deseo de DOMINAR a alguien, a los propios o a los del pueblo de al lado, como si pudiese ser noruego sólo quien aprende ese bonito y complejo idioma, y, sobre todo, como si los advenedizos pudieran tener las obligaciones de verdaderos hijos y descendientes. 

El ser humano tiene una raíz eminentemente familiar -la patria son los padres-, tienen derechos porque antes tiene obligaciones -la realidad moral no se pesa en la balanza de carga-, y la voluntad es sólo una facultad entre las muchas del hombre.

Nuestros padres y abuelos de los profundos y paradisíacos valles pirenaicos, sí podían ser considerados como vascos, mucho más que muchos del PNV o Geroa Bai de hoy y de por ahí; pero eran considerados así por los de fuera. Perdonen que usemos su propio lenguaje, pero muchísimos de los advenedizos de hoy son lo que decían unos maquetos


Nuestro padres y abuelos pertenecían jurídica y políticamente a Navarra, al viejo y milenario Reino (-qué envidia, eh?-). No convertían la cultura en un D.N.I. No politizaban lo que no es político. Eran amigos de las libertades y no del monolitismo idealista germánico. Eran tan naturales que su identificación era un vivir lisa y llanamente. No decían nada de sí mismos, ni se autocontemplaban en un espejo, no eran artificiosos ni voceras, no eran iguales que los de Chicago pero diciendo “agur”. Eso es una tontería.

No, no somos tierra conquistada por el PNV. Sólo faltaba. Así, nadie puede querer ni respetar a los peneuvistas. Nos caen muy bien los simpáticos “guipuchis” -la mejor vez que me lo he pasado en una celebración familiar es hablando y hablando con uno de ellos por “casta”- y vizcaínos, pero no los refundados y remodelados por un nacionalismo de origen además centroeuropeo. Si quieren Vds. un Velate ahí estaremos. Estaremos aunque les respalde el torpe prestigio del terrorismo. No creíamos que Vds. fuesen tan desleales. Ni tan torpes. No debieran usarnos, ni cobrar lo que no han ganado, ni utilizarnos como moneda de cambio. 

Están practicando una intromisión deleznable en Navarra. Para ello, están tomando lo peor de todos. Y eso es mucho. Al final sólo buscan “el resultado”, cueste lo que cueste. Pues miren: va a ser que no. ¿Pero qué se han creído? Dan argumentos para hablar de la miseria del nacionalismo, que desprecia lo que no sea él mismo, que desea conquistar lo que quiere, y que distorsiona las criaturas incluso casi divinizándolas.

Otra vez los jefes nacional-separatistas jelkides quieren conquistarnos, porque me resisto a pensar que lo quieren sus gentes. ¡Qué burdos son, Dios mío! Y obcecados. Han perdido Jaungoikoa y hasta la dignidad. 

 

 

 

 

 

 

Las aspiraciones del PNV, mencionadas al principio, forman parte del descaro y la chulería de ciertos sectores políticos actuales. Hace tiempo se degradó la alta política. Desde ella se degradó la sociedad: inmoralidad calculada en la TV pública y en revistas ilustradas -¿se acuerdan del tal Interviú de triste memoria?- , anticonceptivos que nos hacen egoístas -por los que se perdieron muchas vocaciones y al fin tenemos un pueblo envejecido-, separaciones matrimoniales que destruyen la casa y abate las personas, caprichos y afán vividor, y ahora se asesina a los propios hijos, vasquitos y vasquitas, y los que sean. Miseria podrida. Se comenzó por abandonar el rezar juntos a Dios Jaungoikoa y todo se vino abajo. 

En “esto” nos quieren convertir: no quieren que seamos gente libre sino siervos ya desde los conatos de entregismo de Adolfo Suárez hacia 1980 (¿Se acuerdan?, pues ya lo avisó “El Pensamiento Navarro”). Nos quieren ciudadanos de segunda o tercera categoría. Perdedores del carácter y temple natural, y gente sometida a las apariencias y al artificio. Quieren el reduccionismo de nuestro espíritu navarro y universal -a lo Javier y como Javierada– presionados gente tímida y grisácea llena de afán de revancha. 

Es triste es tener malas costumbres y perder las muchas virtudes de los padres y abuelos, por ejemplo la lealtad, las sanas convicciones, la humildad y el respeto… Vincular la cobardía a convertir todo en negocio, se aúna perfectamente con el que la pasión exacerbada abra las puertas al chantaje. En eso están. Pero -de nuevo decimos- va a ser que “no”.



El vecino de la Urrutia (Valle de Salazar)

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