El cardenal Cobo metido a hacer de obispo Don Opas
(por Javier Urcelay)

El cardenal Cobo, arzobispo de Madrid, se ha pronunciado sobre la prohibición de una celebración islámica en un polideportivo del pueblo murciano de Jumilla en un artículo publicado en Agenda Pública, un medio que se presenta a sí mismo como comprometido con la democracia liberal.
En su escrito, el cardenal se pronuncia a favor de lo que llama la laicicidad positiva, consistente en el respeto a las creencias y convicciones de los miembros de la sociedad, frente a una confesionalidad católica del Estado que considera superada. De forma tal que la limitación del derecho de todas las religiones a aportar su mirada a la sociedad -la cursilería es literal- atenta contra los derechos fundamentales de cualquier ser humano. Es tiempo de recordar, sostiene, que la libertad religiosa debe ser acogida y la libertad de culto respaldada. Y es que las religiones pueden aportar valores, elementos sapienciales -nueva cursilería- y motivaciones que enriquecen la vida pública y fortalecen la cohesión social.
Y referido específicamente a Jumilla y la fiesta islámica a celebrar, opina que debilitar la presencia religiosa es debilitar la convivencia. Cuando educamos en la prevención al diferente hacemos un flaco servicio a la convivencia armoniosa en una sociedad plural.
Y es que el Estado obviamente, dice el cardenal, no tiene que ser religioso (ni ateo) -el paréntesis es también suyo-, porque son las personas las que tienen derecho a poner de manifiesto sus convicciones religiosas (y no religiosas), dentro del marco de respeto, tolerancia y valores de la cultura de los derechos humanos. El Estado asume la tarea de facilitar la diversidad desde la inclusión, respetando la pluralidad y tutelando especialmente los derechos de las minorías. El respeto a las creencias y prácticas de todos exige evitar tanto la imposición como la marginación. Estamos asistiendo al dibujo de un nuevo rostro de la sociedad española -siguen las cursiladas-, lo que lejos de ser un problema es un reto por desplegar. Como ejemplo, el cardenal señala el respeto tradicional de los españoles a los diferentes que caracterizó las Leyes de Indias, resaltando que el camino es el dialogo intercultural e interreligioso, desde el respeto a las creencias de todos. La identidad nacional no puede cerrarse sobre sí misma, debe dialogar, recrearse y abrirse a nuevos retos sin sacrificar derechos humanos esenciales, entre ellos la libertad religiosa.
Creo haber transcrito literal y fielmente hasta aquí el pensamiento del cardenal arzobispo de Madrid expuesto en su artículo. Ahora, algunos comentarios por mi parte:
– El cardenal de Madrid cree acríticamente que todas las religiones son buenas y contribuyen al bien común. No cree que hay una religión verdadera -y, por tanto, otras falsas-, ni cree que la verdad tenga derechos diferentes que el error. Consecuentemente, el catolicismo no debe aspirar a ser más que una voz más en el concierto polifónico de las religiones, por apuntarme a sus habituales cursiladas.
-El Cardenal Cobo no considera la pasada unidad católica de España como un bien a preservar, sino más bien como un estadío felizmente superado, pues supone la privación a la sociedad de los beneficios del pluralismo, la diversidad y el fecundo dialogo de todas las creencias e increencias.
-El cardenal Cobo postula que el Estado no tiene que ser ni religioso ni ateo -obviamente, dice él-que es como decir que una mujer no debe estar ni embarazada ni no embarazada, y que el Estado tampoco debe inclinarse a favor de la religión mayoritaria de sus ciudadanos, sino, si acaso, de los derechos de las minorías. Esta doctrina contraviene frontalmente a la Doctrina Social de la Iglesia -léase la encíclica Inmortale Dei-, aparte de hacerlo al sentido común.
-El resultado de los dos puntos anteriores, tomados como premisas, conducen inevitablemente a la conclusión, aplicada retrospectivamente a la historia, de que la proclamación del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano realizada por el emperador Teodosio I en el año 380 por el Edicto de Tesalónica, y los dieciséis siglos siguientes de régimen de Cristiandad, fueron en realidad una desgracia, y de que hubiera sido mucho mejor proseguir con la neutralidad religiosa anterior, en la que la única “religión-no religión” del Estado era el culto al emperador, es decir, lo que hoy equivaldría a la mera exigencia de sumisión a la Constitución y la Democracia como instancias superiores. El cardenal Cobo no hace abiertamente suya esta posición, pero es porque no lleva sus propias premisas a sus lógicas conclusiones.
-Los planteamientos del cardenal Cobo, con su canto al valor supremo de los derechos humanos, la libertad sin más limites que el orden público y las leyes, la neutralidad del Estado, el pluralismo, la diversidad etc -es decir, los conocidos postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad – coincide al cien por cien con el pensamiento clásicamente sostenido por la masonería, a la que le invito a que abiertamente mencione por su nombre e invite a unirse a ese dialogo enriquecedor que pregona. Es de justicia dar a cada uno lo suyo, y hay que reconocer que la masonería ha sido durante los dos últimos siglos la gran impulsora del tipo de ideas -el Liberalismo que antaño condenó la Iglesia- que ahora defiende el cardenal Cobo. Reivindicar los derechos del islam y que la Iglesia mantenga su condena a la masonería es, estará de acuerdo el cardenal, un sinsentido y una gran injusticia.
-El cardenal Cobo demuestra no conocer lo que es el islam, que es mucho más que una religión, y cuando habla de integración, cohesión y convivencia armónica desconoce la realidad tanto de Europa como de los paises islámicos.
Invito al cardenal a leer a Rémi Brague. El islam no puede reducirse a una religión espiritual o cultural como lo concebimos en Occidente; es un sistema normativo totalizador en el que lo religioso, político, personal y colectivo se entrelazan, con un legislador supremo (Alá) que impone un marco legal integral. El islam, además de una religión es también un sistema jurídico, cultural y civilizatorio cuyos mandatos normativos abarcan la totalidad de la vida. El islam es así, por su propia naturaleza, una civilización, y dos civilizaciones no pueden superponerse en el mismo tiempo y espacio.
El cardenal Cobo debería entender todo esto antes de asumir el triste papel del obispo Don Opas[1].
-El cardenal Cobo confunde el culo con las témporas cuando habla de las Leyes de Indias cuando mezcla la protección de los nativos americanos con la sociedad multicultural que defiende. Nuevamente, y por otra parte, si dejara que sus premisas llevaran a sus lógicas conclusiones, debería sostener que la evangelización del Nuevo Continente fue otro gigantesco error histórico, puesto que en vez de convertir indígenas los misioneros debieran haber iniciado un fructífero diálogo con los sacerdotes aztecas y valorar así “los elementos sapienciales” con que aquellas religiones idolátricas adoraban a la serpiente emplumada o al sol, por no hablar de los sacrificios humanos.
En conclusión, la doctrina que predica el cardenal Cobo no es la doctrina católica, o por lo menos lo que predicó la Iglesia durante dos mil años, sino el exponente de la situación a la que ha llegado buena parte de la jerarquía eclesiástica, contagiada hasta los tuétanos de la mentalidad del siglo, por decirlo suavemente.
Y, lo que es más grave, considera al islam, como la mayor parte de nuestros obispos, como una religión más, haciendo gala de una ceguera e ignorancia que tendrá consecuencias no solo para nuestra patria, sino para la propia Iglesia. En múltiples países con mayoría musulmana (Nigeria, Pakistán, Sudán, Irak…) se persigue, ataca e incluso asesina a católicos por su fe. Las formas de persecución varían: desde leyes estatales y violencia organizada, hasta ataques indiscriminados por extremistas islámicos, y los obispos deberían saberlo.
Los católicos españoles estamos hoy desamparados, con unos pastores que en su mayoría oscilan entre la mera condición de funcionarios del Estado -cuya preocupación principal es recordarnos marcar la x-, y la de simples cajas de resonancia de los editoriales de periódicos y medios de comunicación convencionales.
A los madrileños, en particular, y teniendo en cuenta la edad del cardenal Cobo y que además es vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, solo nos cabe rezar para que Dios le ilumine, o para que nuestro arzobispo sea ascendido a algún puesto en la Curia, a ser posible en el Dicasterio encargado de archivos y bibliotecas.
Mientras el cardenal Cobo rija la diócesis de Madrid, mucho me temo que tendremos que buscar orientación en otras fuentes magisteriales.

13 comentarios en “El cardenal Cobo metido a hacer de obispo Don Opas”
José Cándido Soria Navalón
De acuerdo con Vd., D. Javier, puntos y comas incluidos. ¿Se pregunta alguien el motivo de la huida de la Santa Misa de tantos fieles, de la falta de vocaciones para el Sacerdocio o de la imparable secularización de la sociedad española, antaño tan religiosa? Una respuesta, personal: Miren al clero y sobre todo, a sus dirigentes.
María José
Completamente de acuerdo con su comentario.
Anxo
Una pena parece mentira que un miembro de la iglesia católica puede decir y pensar lo que dice, es justo lo que estaban esperando otras religiones especialmente los musulmanes para decir que la religión musulmana es la verdadera, la religión musulmana es una forma de vida que controla la vida de la persona en su intimidad en la vida pública en la forma de comportarse en las relaciones sociales etcétera es una religión y invasiva con las demás y como se está viendo violenta y cuando un miembro de la religión católica dice esto es que desconoce la realidad de la religión musulmana
María José
No puedo estar mas de acuerdo con su gran articulo!! Es increíble en lo que se está convirtiendo la iglesia. Mientras éstos «ignorantes cristianos, católicos y apostólicos» te hablan de diálogo con otras «religiones de paz», esas mismas religiones nos tachan de infieles y que hay que acabar con la cristiandad… ésto es surrealista!!
¡Ay, si la Reina Isabel la Católica levantara la cabeza y viese en lo que se está convirtiendo todo por lo que tanto luchó!
Marta
Que Dios nos ayude con todos estos que están vendidos por los que les apoya el demonio.
Seguimos rezando
Alejandro
Mateo 7:15
Patricio Lons
Este Conde don Julian que sufre mi madre patria como cardenal, es otro traidor como Oppas como bien titula don Javier Urcelay. Ruego a la Virgen del Pilar que del subsuelo de la patria se levante un nuevo Cid que restaure a España. Un abrazo desde Argentina.
Patricio Lons
Clarisima exposición de Javier Urcelay. Este nuevo Conde don Julián que ha resultado el cardenal, me recuerda la advertencia de Santa Teresa que había visto el averno lleno de solideos. Ruego a la Virgen del Pilar que monseñor Cobos y demás obispos reflexionen sobre sus almas y que un nuevo Cid rescate a España. Un abrazo de Argentina
Jesús Juan
Magnífico, D.Javier. Que Dios ayude a la Iglesia y a España.
Ignacio Aurrecoechea Aldasoro
Felicitar al sr. Urcelay por su contundente y excelente alegación frente a este cardenal que, no es Católico sino Liberal.
Los obispos al abrazar el Liberalismo se convierten en Herejes.
Saludos a todos.
VIVA CRISTO REY
DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO
Tobias
La agenda 2030 substituye al Evangelio y los obispos han defendido esa postura globalista, haciendo gala de su terrible impostura.
La iglesia va a ser invertida. La capilla de la Almudena es un templo masónico.
Jmbarba
Pero alguien tiene una explicación de cómo este inútil ha llegado a Cardenal?
Carlos Luis Martínez
Es palmario: Nuestro clero, especialmente los obispos, tienen, en general, muy mala formación. Oremos todos y muchos para cambiar está tendencia