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3 de junio de 2022 0

Dos años de inconstitucionalidad, y el presidente Sánchez tan pancho. ¿Cuál y cómo será el relevo?

(Por José Fermín Garralda) –

El Pleno del Tribunal Constitucional declaró ayer que todas las medidas que se tomaron a consecuencia del covid 19 en España, limitativas de derechos y libertades o sanitarias, no han sido legales ni constitucionales. Hoy se ha publicado en la Nota Informativa nº 52/2022 del Tribunal Constitucional (Madrid, 2-VI-2022).

El Tribunal también dice que las medidas del Gobierno tomadas con tal motivo vulneran la separación de poderes consustancial al Estado democrático de Derecho. Más aún, dice que al no dotarse de publicidad, los ciudadanos no conocían bien las medidas limitativas para recurrirlas, eximiéndose así el Gobierno de toda responsabilidad. Así han transcurrido dos años, en los que hemos estado viviendo fuera del Estado democrático de Derecho.

¿Se dan cuenta que si esto debiera hacerlo Rajoy, todos se le hubieran echado encima? Por eso Rajoy no estaba para hacerlo. Menos mal que lo ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez, quien se queda tan ancho, como si nada fuese con él.

Sabemos que el Gobierno Mundial tiene dos vías confluyentes para lograr el control total del Gobierno de España.

Una vía es, cuando la sociedad, agotada por la frivolidad, corrupción y mentiras de sus políticos partitocráticos que gobiernan -¿no están todos en España saturados de ellos, salvo los que reciben “algo” de los socialistas?-, pide con ansiedad que se eche a sus jefes para así tener la paz y el reposo necesario para poder vivir. Ellos mismos incluso se echan unos a otros del cargo, siendo larguísima la lista de ministros “abrasados”.

Sume Vd. la ruina premeditada –don Carlos Etayo lo subrayaría, y tenía razón- en la que estamos. Pensemos también en la crisis de seguridad ciudadana en Francia con ocasión del último partido de fútbol (acuérdense de la rebelión de Niká en el estadio, en el Bizancio de Justiniano), que puede reproducirse en España con suma facilidad.

Llevamos muchas “legislaturas” así, sin poder respirar. Es parte del guión el que apenas respiremos. ¿No estamos claramente en esta primera vía?

Otra vía es poner presidentes títeres (al estilo Sánchez) de los mandamases en la sombra –dos de ellos, Soros y Gates, van sacando sus patitas a la luz-. Títeres con algo que ocultar o bien muchas ambiciones y vanidades que desarrollar. Estos llegarían a acaparar poderes excepcionales, por ejemplo gracias a las medidas inconstitucionales del Gobierno por el covid-19.

El presidente títere Sánchez, tendrá la mayoría de la Cámara, como expresión de ese siervo casi ciego llamado mayoría. ¿La mayoría de los españoles? Otra cosa es que se trate de una mayoría real y con personalidad propia, pues las campañas electorales son mentirosillas, muchos se abstienen o votan nulo, el sistema no es proporcional, se suman escaños y no votos, y se suman todos los partidos “anti” España, incluidos los separatistas y amigos de terroristas.

El presidente títere Sánchez interpreta y fuerza las leyes vigentes a deseo de los que le mandan. Pone las leyes que le dicen. Digamos algunas: la eutanasia, la asfixia de la educación concertada y la diferenciada, el aborto sin límite, y la dependencia directa de los ministros del Estado por parte de las escuelas, de los hijos en edad escolar, de las hijas embarazadas… borrando en cualquier caso a los padres. ¡Bórrense! Incluso la que fue ministra Isabel Celáa llegó a decir (enero 2020) con toda contradicción y megalomanía por poder: que “el derecho fundamental que asiste a toda persona, asiste a todas persona desde su nacimiento. Por tanto no podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres. Es interés del menor. Es derecho fundamental y derecho constitucional del menor. Lo contario equivaldría a  pensar que los menores, por serlo, no tiene derechos fundamentales, lo cual sería un absurdo y además ilegal”. ¿Se acuerdan? Es decir, dependen del Estado, de sus ministros, de ella.

La Revolución se carga la unidad de España y quiere una España convertida en un Estado federal o confederal. El Gobierno Sánchez da signos de esto último en Cataluña. La monarquía liberal es insultada por el Ejecutivo en la persona de don Juan Carlos, que tan bien sirvió a sus mandamases en la sombra. Hay demasiados puntos negros en la historia reciente de España y demasiado ministros abrasados. La entrada de la inmigración carece de control. El rey de Marruecos se cachondea de la enseña nacional de España (poniéndola al revés) delante de Pedro Sánchez.

En fin, sin separación auténtica de poderes, con una enfermiza ambición partitocrática etc., y estropeada una parte de la máquina del Estado, el Estado enferma de muerte y muere.

A pesar de todo, y por ser un títere, el Gobierno de Pedro Sánchez se queda tan ancho. Como que nada va con él. Todo indica que prepara su salida y un nuevo cargo.

Súmese también la táctica de los partidos de “derecha”, necesarios para el sistema y que tanto ayudan al desarrollo de estas dos vías, partidos que reciben  el voto de millones de católicos y de los obispos desde 1976. Sí, además que el régimen liberal-socialista es una herejía religiosa, resulta que el sistema no es representativo, y que el engañado muestra que le faltan algunas luces naturales.

Los Gobiernos de derechas e izquierdas -qué más da- se quedan tan anchos, como que esta estrategia generalizada no va con ellos, porque en realidad unos y otros dependen de los mismos mandamases. (¿Se dan cuenta que ya no se oye sobre el club de Bilderberg y otros?). Piensen cómo fue el fin de cada uno de los presidentes de Gobierno anteriores desde 1978. Sin duda Sánchez fue el encargado del tremendo acelerón que hemos vivido, que su sucesor haga lo mismo, consolidándolo, y que reciba el aployo entusiasta de la derecha católica y clerical… a cambio de alguna concesión -¿educativa?- precisamente por no llamarse Sánchez.

Margarita Robles, ¿presentará su dimisión? ¿Callarán el Informe Royuela?

¡Menos mal que España no es el Estado español! Menos mal que los católicos estamos curados de espanto con la política civil y eclesiástica. Menos mal que muchos han abierto los ojos. ¿Nos damos cuenta que necesitamos otra forma de hacer política, otro sistema, y no hacer caso a las sirenas del Gobierno mundial?

Miren, qué paz y seguridad da creer y trabajar en y por Dios Jaungoikoa, la unidad de España y la Hispanidad, los Fueros de cada viejo Reino -en nuestro caso la milenaria Navarra- y la monarquía de la tradición española.

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