27 de octubre de 2019 1 / / /

Dejad que los muertos descansen en paz

Artículo publicado en Centro de Estudios Cruz del Sur, del que es co-autor su responsable, Segundo Carafí

[…] Lo que sucede en España con la exhumación de los restos de Francisco Franco, no es más que el desquite vengativo y público de la izquierda (que hoy gobierna España), con su verdugo durante la Guerra Civil española. Lo que no pudieron hacer con el Generalísimo vivo quienes lo enfrentaron, lo intentan hacer ya muerto, los mismos que hoy gozan de una España que no sería tal si no fuera por El Caudillo. Toda Europa Occidental hubiese sido cooptada por el comunismo marxista si Franco no los hubiera detenido en su intentona en España.

El movimiento izquierdista tiene una larga historia desenterrando a los muertos cristianos, que, claramente, no solo es exhumación, sino profanación.

Este acto de venganza y de resentimiento no dista demasiado de lo que sucede actualmente con nuestros militares presos en Argentina. Héroes presos por defender a la Patria de la amenaza del terror, de la guerrilla y del comunismo, que hoy son enjuiciados y encarcelados por aquellos que disfrutan de la Argentina que nos dejaronLa izquierda nunca actúo diferente: siempre mostró su faceta más cobarde al tratar de tomar venganza tiempo después de las guerras.Lo que no pudieron hacer por las armas, lo intentan hacer a toda costa aprovechándose las bondades de una ley que manejan a su favor en nombre de la democracia.

La izquierda no cesa de transgredir todo límite, nuestros límites, mediante su agenda progresista que incluye laicismo puro, odio por la Iglesia, odio por la familia, odio por la historia, odio por la tradición, aborto, eutanasia, degeneración; desde acabar con los hijos de la Patria, hasta deshonrar a sus ancianos y profanar las tumbas de nuestros héroes. Quieren pueblos tibios, dormidos, sedados por el pacifismo, el ecologismo, la corrección política, ideas de liberación total y socialismo.

Conocemos ya la importancia de los ritos fúnebres y de enterrar a nuestros difuntos, noción básica de cualquier cultura y especialmente para los católicos, que creen en la Resurrección y en la vida eterna. También conocemos cómo Antígona murió por cumplir con la ley de los dioses y enterrar a su hermano Polinices. Conocemos cómo Príamo se arriesga a ir al campamento de sus enemigos para rescatar el cuerpo profanado de su hijo Héctor en el vigésimo cuarto canto de la Ilíada.

Esta serie de oprobios no puede ser tolerada. El deber del cristiano es el de luchar siempre el buen combate y su esencia es naturalmente épica. Non Possumus. No podemos. No podemos dejar que nos pisoteen. No podemos permanecer dormidos. Ni aun traicionados por el clero, ni aun traicionados por las derechas. Debemos siempre luchar para que reine Cristo y para eso debemos combatir por la Justicia, por el Orden, por la Familia y por la Patria. “Sin lucha no se puede tener paz. La paz es hija de la batalla sagrada. La paz brota, como una flor intacta, del suelo en el que se han librado los buenos combates del Señor de los Ejércitos.” (Antonio Caponnetto, El deber cristiano de la lucha).

Saludamos, entonces, con dolor desde Argentina a nuestra Madre Patria, España, a los hombres valientes que en ella se mantienen firmes, luchando el buen combate y honramos la memoria del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gloria de Dios.

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Un comentario en “Dejad que los muertos descansen en paz

  1. ¡Hombre!: Franco fue vencedor, pero de ahí a llamarle verdugo…..

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