2 de abril de 2021 0 / / /

¿A dónde vamos? Hagamos examen

(Por Antonio Martínez) –

Día tras día, pocos, o eso parece, somos los únicos que ven el precipicio sobre el que nuestra sociedad está avalanzándose. La manzana presentada a Adán y Eva está ahora especialmente presente en este nuevo orden mundial. Se pide salud, y se restringen actividades sociales y se asesinan ancianos y bebes. Se pide amor y se alaba a la lujuria y al placer egoísta. Se pide libertad y se abren las manos para colocarse los grilletes. Se pide respeto y se desvirtúa este concepto abrazando las mentiras. Y así podríamos estar enunciando, por un largo tiempo, muchos de los caminos que como sociedad recorremos tropezándonos y perdiéndonos continuamente, y en muchas ocasiones sin encontrar el trayecto de vuelta.

Pues esto se debe no a nuestra equivocación a la hora de elegir el camino. Por lo general todos distinguimos el bien y el mal, y todos tenemos conciencia. El problema se encuentra en que como sociedad no escogemos al Guía que sabe como cruzar los caminos ya que Él mismo es el camino.

Y ¿Por qué no avanzamos como pueblo? La respuesta es muy simple: Es culpa del supuesto “sistema democrático”. La democracia no deja de dar la razón a mentes obnubiladas que tras ser adoctrinadas en el liberalismo se equivocan y no dejan de repetir el acto de morder la manzana.

Lo peor es que esa masa que acude a votar, repito, obnubilada, es la que tiene el poder de nuestros estados. No importa lo que digan, si son más mandan. Básicamente eso es lo que en la actualidad denominamos democracia. A esto se le suma parte de la minoría que desde una oposición cobarde y que se hace llamar “respetuosa”, defiende que la Verdad, por unos cuantos papeles depositados en urnas puede ser manoseada.

Y no, no quiero dármelas de poseedor de la verdad absoluta. En absoluto, yo soy el primero que se equívoca, yo y todos los cristianos. La única diferencia es que a pesar de no poseerla, la sigo, y se llama Cristo. Y quiero detallar una cosa. Es mentira eso de que hay muchas verdades (mentira producida por el liberalismo) y de que cada uno cree en una cosa, y esa cosa es correcta en todo caso. Todos tenemos impresa una ley natural que nos lleva a las mismas conclusiones si ponemos un poco de cabeza. Pero he ahí la cuestión. A todos nos duele poner cabeza. Y como muchos no comprenden el sufrimiento por la verdad y por el amor, no aceptan ese dolor, y no piensan, con el fin de “no rayarse”.

Ser capaces de acallar la conciencia no implica que esta no exista y que no haya una ley natural definida. Dejémonos  de tanto teatro político y vayamos a la esencia de nuestro ser, el Amor. Dejemos de decir que hay muchas verdades para evitar mediante excusas ponerse a buscar la única verdad.

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