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27 de agosto de 2025 0 / /

Constructivismo emocional

Ingeniería de dogmas II. Constructivismo emocional. Parte emocional y espiritual.

(Por Manuel Gutiérrez Algaba)

La oratoria es una de las primeras disciplinas que se estudiaron y se analizaron de manera seria. En la antigua Roma, junto con la gramática, con el dominio del idioma y algunos rudimentos de geometría y matemáticas, era un prerrequisito para que los patricios pudieran acceder a las magistraturas. Gran parte de esa sabiduría se perdió con la caída del Imperio. La comunicación ha sido importante siempre, sobre todo para evangelizadores y luego en las cortes de reyes, era importante adular y decir las cosas convenientes en cada momento. En la época moderna, el periodismo tomó el relevo de la Religión Católica y se convirtió, poco a poco, periódico a periódico en la referencia moral y cultural de la sociedad. A medida que retrocedía el catolicismo y se implantaba el liberalismo ( y su religión motora) la comunicación se hizo cada vez más potente, más comercial, más decarnada, más «científica», más cínica.

El enfoque orientado a resultados y a beneficios, para servir al dios dinero, ha desembocado en una arquitectura de comunicación y de conocimientos totalmente industrial, aséptica, orientada a ciertos beneficios. Así a los niños se les machaca en los libros de texto con ciencia sesgada y falsa, para que acepten la dictadura de los impuestos del clima, para que acepten el miedo de virus inexistentes e imposibles, para que sean consumidores mansos y dóciles de medicamentos con efectos secundarios. Algunos objetivos liberales son contradictorios entre sí, por ejemplo, la industria requiere técnicos muy avanzados, también el gobierno. Estos técnicos, tan avanzados, han notado que el «sistema» no es nada ético y que está orientado al beneficio de unas pocas oligarquías. De hecho el sistema está en la tesitura de tener una enseñanza de muy poca calidad y unos técnicos incapaces de sostener la sociedad pero que sean ciudadanos serviles.

Existe una masa de técnicos y personas preparadas, que a pesar de su descristianización, de su ateísmo, de su falta de valores, es capaz mentalmente de ser «reprogramada» e, incluso, de «evolucionar espiritualmente». Desarrollar técnicas de comunicación que reviertan la programación del sistema es perfectamente viable técnica y humanamente.

En un anterior artículo, hablamos de la «sintaxis emocional», dentro de la reprogramación, de la comunicación y establecimiento de nuevas enseñanzas y dogmas. A todos aquellos técnicos que nos lean, les propongo este ejercicio de construcción comunicativa. Como dije, al principio, ya mucho de estas técnicas fueron usadas hace dos mil años. Probablemente estén explicadas bien en muchos otros lugares y libros, que no conozco. Aquí vamos a ver una aproximación «computacional», «articulada» del proceso comunicativo. En esta visión cada uno de los ámbitos, a saber, ámbito operativo, ámbito dogmático, ámbito emocional y ámbito espiritual, está relacionado con el nivel superior e inferior. Este ejercicio no pretende sentar cátedra sino ejemplificar unas técnicas de estudio de un problema y una forma de plantear el proceso comunicativo como una «maquinaria».

Entremos en faena. Supongamos que se va a impartir una conferencia ante un público compuesto de personas cuyos valores son ligeramente católicos, ligeramente liberales, estudiantes, gente de cierto nivel cultural, no demasiado nivel económico, con cierto gusto por la historia, gente de no fuertes convicciones y bien integrada en el sistema y hasta relativamente felices en él. Este perfil de público va a tener cierta definición emocional, acorde con su realidad socioeconómica. De entrada, el estado emocional general es «satisfecho», «seguro de sí mismo». Los «operadores» emocionales que podemos encontrar, es decir, las variaciones emocionales son:
– cierta sorpresa: esto ocurrirá cuando aparezca un concepto nuevo, difícil de comprender o que amenace levemente algunos de los dogmas y tabúes de la persona
– expectación, aumento de la curiosidad: esto ocurrirá cuando se introduzca algún aspecto técnico, como una anécdota histórica, una «técnica», una explicación novedosa de una «verdad desconocida»
– rechazo leve: cuando se le muestre a la persona que alguna verdad secundaria del sistema sea amenazada
– rechazo fuerte: cuando ataquemos alguno de los tabúes nucleares de la persona
– adulación: recreación de aspectos positivos del público para que éste eleve su alegría.

Así, podemos imaginar una evolución de las emociones conforme avanza la conferencia, por ejemplo: satisfacción, expectación, expectación, rechazo leve, cierta sorpresa, expectación,… Una vez que hemos «aplanado» la conferencia en este nivel, podemos imaginar la secuencia ideal, sabemos que los romanos procuraban terminar bien un discurso, y que las primeras fases eran de empatía, de llamada a la religión romana, a los antepasados,… Vamos a diseñar una conferencia de estilo «romano»:
satisfacción, adulación, adulación, expectación, sorpresa, rechazo leve, expectación, expectación, rechazo leve, adulación, adulación. Estas secuencias emocionales se aplican a cualquier proceso comunicativo: una conferencia, dos frases, dos minutos, una octavilla, un cartel,…

Una vez diseñado este «nivel» podemos «especular», probar, imaginar como estas «operaciones» se traducen en los niveles superiores e inferiores. Veamos como construimos modularmente la primera «adulación». En nuestro nivel inferior tenemos el «nivel operativo», es decir, más o menos, el lenguaje natural. Teniendo en cuenta el perfil ( católico, liberal( si ya sé, pero la gente está muy confusa), favorable ,… ), pues, una forma muy digna y elegante de adular es «empatizar». Se puede empatizar con cualquiera de las propiedades del grupo: religión, cultura liberal, gusto por la historia. Se puede empatizar de manera directa, incluso de manera «metalingüística» (como el «¿cómo están ustedes?» de los payasos de la tele. O se puede empatizar de manera indirecta, como podría ser adherirse a algunas de las realidades del público ( ¿han terminado ya los exámenes? ¿empezando el veranito?, ¡ cómo ya saben la situación política/económica es muy mala! )). Ya digo, este artículo no pretende ser la verdad absoluta, seguro que ustedes tienen imaginación y se les ocurren más, y, además, el artículo no puede ser tan largo.

Vayamos a los más interesantes, a aquellos momentos «emocionales» que crean «tabugénesis». Aunque la «tabugénesis» merece un artículo de por si, y un libro, y una enciclopedia, vamos a seguir arriesgando, probando y proponiendo, incluso a costa de equivocarnos y decir alguna necedad, que es la única forma de seguir mejorando. Veamos qué aspectos creen ustedes que son los más propicios para endiñarles a alguien una nueva «verdad», un nuevo tabú. ¿Será cuando se sienten identificados , cuando están emocionalmente agusto con el emisor del mensaje? ¿Será cuando se sienten inseguros? Voy a equivocarme, voy a suponer que el estado óptimo para la tabugénesis es cuando hay mucha adulación incial y final y cuando el receptor ha sabido rechazar levemente algunos aspectos secundarios, y seguidamente se le presenta algo «nuevo», que no es totalmente rechazable, pero si causa como mínimo novedad. No somos ingenuos y suponemos que habrá tabugenésis que requieran «varias exposiciones a un mensaje o emoción» y otras «entrarán» a la primera, o serán reafirmaciones que ya tenga el sujeto, serán objetivaciones de algo ya existente, con la ventaja de orientarlos a nuestras ascuas. La tabugénesis pertenece al nivel «superior» del nivel emocional en algunos aspectos. Los tabús de alguna manera regulan las emociones.

Ya que se trata de una conferencia de carlismo, vamos a ver cuales «componentes comunicativos operativos» generan ciertas emociones. Vamos a tomar el ideario y vamos a crear algunos componentes:
– Dios: Nada sin Dios, no es posible el orden social sin el temor y amor a Dios; la ética (moral) católica es esencial en la vida diaria; la historia carlista está trufada de martires y hechos relacionados con la religión

– Tradición: «la economía tradicional era libre», «la tradición es seguridad jurídica», «la tradición es calidad de vida», «la tradición es simplicidad», «el comunal era un conjunto de propiedades a disposición de las personas».

-Rey: «el Jefe de la sociedad es elegido por el conjunto de ella y es revocable» ( parece que la «democracia» copió esta parte), «sólo un paladín de los pobres puede oponerse a las oligarquías degeneradas y ambiciosas», «el Jefe tiene que estar ungido por Dios y sometido a sus leyes».

Vamos a «formalizar», a congelar algunos de esas componentes comunicativos, para nombrarlos de manera univoca y repetida, por ejemplo, «Nada sin Dios» tendrá asociada varias frases, relativas, según el canal, el momento «emocional», o los requerimientos «poéticos». A veces, y, para «casar» con el juego de dogmas de la persona y sus tabúes, quizá, habrá que reformularlo, tendrá otra «forma operativa». «Nada sin Dios» puede tener como formas operativas «allí dónde la gente no cree en nada se vuelve violenta y egoísta», «la realidad se vuelve muy dura y fría sin el calor de la esperanza en Cristo», «es muy fácil engañar a gente que idolatra o se hace dependiente de cualquier cosa», «hasta los drogadictos pueden dejar su adicción si se encomiendan a Dios»,…
Vamos a escoger esta forma operativa «la realidad se vuelve muy dura y fría sin el calor de la esperanza en Cristo» y la vamos a rodear de «empatía», adulación, por ejemplo: «El curso ha sido muy duro, la universidad es dura, hay muchas incognitas sobre el futuro laboral, algunas asignaturas se atascan(algo negativo pero demuestra cercanía y afinidad, empatía). Afortunadamente, ahora ya viene el verano y viene descansar, desconectar y disfrutar un poco. (buenas vibraciones, fusión con las emociones reinantes, empatía). Nunca os desesperéis( positivo, item acorde con el juego actual de autoayuda newage vigente, más empatía ). Recordad que siempre tenéis a alguien ( apelación a recuerdos de la infancia, elipsis que es resuelta enseguida, empatía). La realidad se vuelve muy dura y fría sin el calor de la esperanza en Cristo….» Acabamos de decir «Nada sin Dios», de manera muy larga, muy empática, con un ofrecimiento casi sin quererlo, de manera «indirecta», pero razonada. Seguro que ya el lector puede aplicarlo con mayor sabiduría que yo en otros dogmas. Evidentemente, nadie va a creer en Dios porque en una conferencia alguien diga una frase ingeniosa. No se trata de eso, se trata de «familiarizarse», si no lo estuviera, con el «concepto», en este caso Dios. Sigamos con la conferencia:»…Vivimos tiempos de dificultades económicas, de precariedad, donde no se garantiza un sueldo o un modelo negocio, incluso a aquellas personas que trabajan y han estudiado mucho. Hay otro modelo, no muy remoto, de hecho, hasta está vigente en algunos lugares, que permitía incluso a gente sin estudios disfrutar de negocios agropecuarios, o hasta industriales, como molinos o herrerías. Se trata del comunal: el comunal era un conjunto de propiedades a disposición de las personas…» De nuevo, usamos la empatía, nos preocupamos por las personas y les ofrecemos como «solución» un elemento de nuestra gama de dogmas:»la tradición económica y productiva». Queda a la imaginación del lector como combinar elementos empáticos, elementos ligeramente perturbadores y «soluciones dogmáticas de nuestro costal».

 

Tomemos otro ejemplo. Imaginemos que estamos en un entorno de personas muy programadas por el sistema, seguidores de la última consigna, de personas absolutamente ateas. En este «entorno», nuestro componente comunicativo, por motivos «emocionales», puede que tenga la expresión: «es bueno que todo se haga con el corazón, que tenga corazón», como forma operativa de «Nada sin Dios». Normalmente, la expresión de los componentes comunicativos si se parecerán, estarán muy cerca a su «nombre» y a su idea, pero siempre hay que jugar teniendo en mente todos los niveles ( el emocional y sus tabúes, incluso el espiritual) . Realmente la «expresión final» será una consecuencia de la tríada: momento emocional, componente comunicativo y entorno (estado cultural de los receptores) .

Vamos a expandir un poco los componentes comunicativos de la rama «dogmática Dios»:
«Nada sin Dios», «La política es moral católica», «el carlismo es martirio», «la historia carlista es cruzada»
Estos son los componentes que con una expresión u otra inducirán las emociones que desembocarán en la reprogramación gradual o instantánea de los receptores.

a) Rey carlista no es «rey». Porque no es «rey», porque la palabra «rey» tiene un significado distinto para la gente común y para el carlismo. El «rey» de la calle es un rey constitucional, un rey inane, un rey decapitado en 1789, un rey de Sisi emperatriz, obsoleto. El «rey» carlista es: vivo, activo, protagonista, ungido por Dios, legitimo ( se puede deponer, es elegible por las costumbres del pueblo, si viene de alguna dinastía tiene que seguir unos mínimos básicos). Puede tener las siguientes expresiones:
a.1) El «Rey carlista no es rey. El rey carlista puede ser depuesto por pueblo foral fuerte»

Vamos a meternos con el nivel que menos me gusta, el nivel espiritual, me gusta menos porque yo no soy sacerdote, y, bueno, en este nivel diré aún más tonterías. El nivel espiritual siempre se reduce a dos componentes rectores: Dios y el prójimo. Recientemente, estuve escuchando una conferencia por youtube que hablaba de los estudios sobre la estupidez y la imbecilidad de un tal Cipolla y un pastor evangélico Diettrich Bonhoffer, autor de un libro llamado «Resistencia y sumisión». Era una conferencia interesante porque relacionaba estupidez, idiotez, imbecilidad con la capacidad de hacer daño a los demás de manera consciente o inconsciente, para propio beneficio o no, y, Bonhoffer relacionó la ceguera intelectual, la imbecilidad, con algo de ceguera espiritual. Parece que el nivel espiritual tiene que ver con esa «apertura» a «Dios» y esa disposición a ayudar a los demás y los intereses particulares. Los intereses particulares tienen que ver con la «seguridad» y con la pereza. La seguridad a veces se traduce en indolencia, en injusticia, en avaricia, en robo, hasta en homicidio, por reducir la seguridad al egoísmo personal y material. La pereza es simplemente la «normal» de la materia. Así, el nivel espiritual está relacionado con la «seguridad». Esto se corresponde con las «observaciones» cuando hablamos con los compatriotas, tanto el «¿y que hacemos?», como el «yo lo soluciono eso a palos», como el «yo sé muy bien lo que tengo que hacer», como «¿y vosotros quienes sois(amigos, aceptables, enemigos)?», son cuestiones de seguridad. Así la «tabugénesis» debe cubrir esas necesidades de seguridad.

El nivel espiritual siempre tendrá algo relativo al prójimo y algo relativo a Dios, al Pantocrator, a la referencia última de toda moralidad. Para los más materialistas y obtusos y obcecados y cerrados, como decía Bonhoffer, la invocación a Dios no tendrá apenas efecto, salvo en circunstancias y eventos donde la «seguridad» adquiera niveles superlativos: grandes tragedias naturales o personales, experiencias extremas, grandes perdidas personales,… En esas circunstancias la «necesidad de seguridad» sin cubrir puede que desemboque en un reencuentro con Dios. De hecho, los militares usan el «entrenamiento» extremo, entre otras cosas, para inducir «espiritualidad» entre compañeros, para cohesionar el grupo. De todos modos, en propaganda, el tema de grandes tragedias naturales sólo lo podemos usar como «comentaristas», como «acompañantes», como «testigos de amor», «aprovechar» las tragedias que causan «otros» para proporcionar «seguridad», leáse, espiritualidad.

La sempiterna necesidad de seguridad diaria del españolito medio la podemos cubrir con propaganda, pero, siempre, reconociendo el problema, ofreciendo una solución»razonable» y creíble. La seguridad económica, la pobreza, no la podemos cubrir simplemente lanzando nuestras consignas. El españolito medio tiene como dogmas de seguridad económica: «el gobierno me garantiza unas paguitas», «la <<democracia >> es seguridad», «el estado protege mis bienes», «si no le doy nada a nadie, soy más rico que si comparto». Para introducir un nuevo tabú, algo espiritual, debe estar cerca de alguno de los tabúes establecidos y que está fallando , tomemos por ejemplo «el gobierno me garantiza unas paguitas», este tabú de seguridad está amenazado por «hay <<demasiada>> gente con paguitas», «mi paguita es rídicula», «otros cobran más que yo». La persona quiere seguridad, realmente, no quiere un paguita, aunque la paguita le viene de perlas a su tendencia natural de pereza. Ofrezcámosle un «terrenito», unos animales, unas gallinas, unos huevos diarios, unas ovejas, un trozo de comunal en algún pueblo o en su propio pueblo, cambiando las normas actuales y retomando las antiguas. Acabamos de implantar un nuevo «dogma», incluso un nuevo «tabú» : el derecho a la libertad económica municipal. Igualmente se puede incidir en cualquiera de los otros «pilares» (la <<democracia>> es seguridad «, «el estado protege mis bienes»).

De hecho, vivimos en una era de redefinición de la «religión» vigente, es por eso por lo que vemos una «revolución» en todos los pilares relativos a la seguridad. De nosotros depende, ser espectadores de cómo otros nos cambian el mundo y la religión o si nosotros revertimos todo a la sociedad tradicional y la Religión Católica.

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