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Las últimas palabras de Felipe Vives Suriá

4 de septiembre de 2020 1 Acción

El reciente fallecimiento de nuestro amigo, suscriptor y correligionario Felipe Vives Suriá nos ha dejado unos textos que desde la redacción de Ahora información queremos compartir con nuestros lectores.


MONICIÓN DE ENTRADA EN EL FUNERAL DE FELIPE VIVES

Muy buenas tardes.
Eucaristía significa acción de gracias. Y es una acción de gracias más grande y más alta que las torres humanas dels castellers de Valls lo que hoy nos reúne aquí.
Hoy venimos a dar gracias, muchas gracias al Dios del Amor y de la Vida.
Gracias porque Él nos enseña en su Hijo Jesucristo que el mal, el dolor y la muerte no tienen la última palabra.
Gracias porque, aunque no siempre creemos en Él, Él siempre cree en cada uno de nosotros y nos llama a una Vida con mayúsculas que empieza ya en esta tierra.
Gracias porque esa Buena Noticia se nos hace muy cercana hoy en la vida de Felipe.
Y es que hoy no venimos a decir lo buena persona que era. Hoy venimos a dar gracias a Dios por haberle llamado por su nombre, por la fe que sembró en su corazón a través de una familia recia de la España catalana, por su historia junto a Milagros que tan buenos frutos ha dado, por haber sido testigo de esa Buena Noticia, por haber sabido sobrellevar y pedir perdón por sus errores.
Hoy no venimos a presumir de un hombre católico, carlista, catalán y, por catalán, español hasta los tuétanos. Ya tendremos tiempo.
Hoy venimos a dar gracias a Dios por acompañarle en su javierada terrenal hasta el abrazo eterno.
Dios del Amor y de la Vida, desde la fe y la esperanza en ti, pedimos que le acojas con misericordia, y que también a nosotros nos regales tu amorosa compañía y tu abrazo eterno. Amen.


PALABRAS ESCRITAS POR FELIPE PARA SER LEÍDAS EN SU FUNERAL: 

 

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Algunas veces he hablado con  familiares y amigos, asegurándoles que haría mi propia charla para el día de mi funeral Charla o testimonio, pues para las homilías y sermones ya tenemos a los sacerdotes. Prefiero que sea la última charla con mis familiares y amigos y, como ya sabéis que me gusta hablar, pues, éso, sólo hablaré yo, aunque con la boca cerrada y con otra voz cantante.

Los sacerdotes, en sus homilías, nos meten a todos YA en el cielo. Y además, muchas veces, hablan del homenaje que se le hace al difunto en el funeral.

Quiero deciros que si habéis venido al templo es a rezar por mí; a decirle al buen Dios, a Dios, que se apiade de mí y que me sea leve el Purgatorio… espero no caer más abajo. Repasando mentalmente mi vida hallo muchos fallos, tantos, como para necesitar de todo vuestro esfuerzo, AQUÍ Y AHORA, empujándome hacia arriba… hacia Dios, a la luz, estrella luminosa. Os pido este esfuerzo: ORACIÓN, un Padrenuestro. Desde mi manera de ver las cosas, con criterio cristiano, lo más gozoso de los siempre dolorosos funerales es ese reunirse familiares y amigos para empujar al difunto – hoy a mí – hacia la presencia de Dios, del AMOR. Se me van ocurriendo cosas que harían imposible terminar la charla; seguro que muchos que han tenido que aguantar mis rollos saben que esto es un peligro cierto.

Claro que quiero añadir algo más -creer en Dios es un problema de razón; creer en Jesucristo resucitado es un problema de fe-. A todos pido, aunque alguno no crea, una oración, un Padrenuestro. Y a la salida – el vivo al bollo – un vino a la salud de mis gusanos. Quiero deciros que perder la FE es bien triste y se pierde por abandono, holgazanería y “el qué dirán”. Y que llegará el día de vuestro funeral -la mayoría aún tendréis funeral-, el sacerdote os meterá en el cielo y Santas Pascuas. Y esto no es así. Y si no hay sacerdote… pues ya me diréis si no es esto negativo y triste y sin futuro.

Es imposible que seamos los humanos igual que los otros animales. La inteligencia, que crea en nosotros la capacidad de amar, me hace creer. El AMOR es eterno: Dios es AMOR.

Cabezón hasta la muerte, insisto: un Padrenuestro

Me he reunido con muchos de vosotros para hacer cosas buenas. Gracias por haberme ayudado, compartiendo esfuerzos, alegrías y tristezas. Pido perdón  a todos cuantos haya hecho daño. Los “perjudicados” saben que necesito AQUÍ Y AHORA su perdón… aunque ya me hubieran perdonado.

Mi familia… los que habéis tenido que aguantarme… (-5″SILENCIO-) Años de silencios…

Bendigo a mis padres, abuelos, antepasados todos, ellos me enseñaron a AMAR

Me enseñaron a rezar,

me enseñaron a reír

y me enseñaron a amar

y como amar es sufrir

también aprendí a llorar. (Gabriel y Galán es el autor).

Y enseñaron lo mismo a los doce hijos que tuvieron y los doce, con alguna que otra cicatriz, consecuencia de la debilidad humana, seguimos al RESUCITADO.

Y me encontré con mi mujer, Milagritos. Agradezco su presencia en mí y la de sus padres, abuelos, antepasados todos, que comenzaron a formar parte de mí y que también habían enseñado a sus hijos a AMAR.

Y comenzamos nuestra propia andadura. Alegrías, penas, roces destemplados, largas ausencias de trabajo, momentos duros, gozos inconmensurables; y así el barco ha ido navegando con rumbo al puerto; sólo hay un puerto y una sola ruta: LA FIDELIDAD (quien lea ésto que guarde 5/10 segundos de silencio, por favor). Momentos, largos momentos de felicidad y gozo… 9 hijos, más la dura realidad de 2 “albertos”(abortos), que nos proporcionan la certeza de dos valedores en el Cielo. Y un cielo de hija subnormal “mi novia”, el pararrayos de la familia, la predilecta de Dios y con un nombre sugerente: Inmaculada. Y 8 hijos más. Cuántas alegrías y también, porque no decirlo, cuántos sinsabores. Os pido perdón a todos, mi mujer y mis hijos, por los malos ejemplos que os he dado y que puedan haber perjudicado vuestra FE. Pero que nunca sea ésto excusa para dejar de ser ejemplo y entrega en la sociedad, como cristianos. Conocéis el AMOR, a Dios, y más se os exigirá. Conocéis la VERDAD y a la VERDAD no se la tiene, se la sirve. Recordad, rezando por él, a vuestro esposo, padre y también abuelo, es la mejor prueba de cariño. Y lo necesito.

Acabo de decir abuelo. Cuando escribí estas letras no había ejercido, aún, de abuelo. Bendigo a Dios por los nietos que me ha dado. Sabéis cuánto os he amado y también cuánto me he sentido amado. ¡¡¡Qué bendición!!! Sed, siempre, buenos cristianos que no penséis que es fácil, pero, por favor, NO PERDAIS LA FE, es el mejor tesoro.

Morir, sólo es morir, morir se acaba;

morir es una hoguera fugitiva,

es cruzar una puerta a la deriva

y encontrar lo que tanto se buscaba.

……….

Acabar de llorar y hacer preguntas;

ver al Amor sin enigmas, ni espejos;

descansar de vivir en la ternura;

tener la paz, la luz, la casa juntas

y hallar, dejando los dolores lejos,

la Noche-Luz tras tanta noche oscura.              (Autor:Pbro.Martín González)

 

Cuando se termina una charla los asistentes aplauden. ¡Menuda gracia aplaudir a un MUERTO!. Las Iglesias son para la oración, no para los aplausos ¡vaya modas!. No os rompáis las manos, romperos el alma rezando. Hacer las cosas de cada día es rezar.

Jesucristo nos compró A TODOS el billete para las vacaciones eternas; pero el billete no lo traen a casa, hay que ir a buscarlo… día a día.

Vuestro Felip


Felip Vives Surià

P.D. Mi testamento:

Lego a todos mis hijos el sometimiento a Dios, expresión suprema de la libertad.

Lego a todos mis descendientes el amor a la Patria, expresión suprema de nuestra raíz en la tierra y la lego en peculiar sintonía navarra y catalana.

Lego a todos mis descendientes el vínculo familiar, expresión suprema de la Monarquía que conforman un Jefe de Estado y un Jefe de Gobierno estables: LA FAMILIA

Pido que llevéis este legado a vuestros hijos, para que ellos lo puedan transmitir también a sus hijos y a los hijos de sus hijos, con entrega, perseverancia y orgullo, y que es el compendio de la TRADICIÓN.

Ave Crux, spes unica.


 

 

Nota de la redacción. Hemos recibido esta nota de pésame de Alexandra Wilhelmsen, que gustosamente reproducimos a continuación:

Alexandra Wilhelmsen
lun., 31 ago. 18:18 (hace 4 días)
para info

Desde el norte de Texas doy el pésame a la familia Vives por la muerte de Don Felipe. A lo largo de las décadas recuerdo haber oído a mi Padre, Frederick D. Wilhelmsen, hablar con cariño de Felipe Vives Suriá. Se conocieron y congeniaron cuando nuestra familia vivía en España hace más de medio siglo. Que descanse en paz.

Saludos cordiales,

Alexandra Wilhelmsen–

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Un comentario en “Las últimas palabras de Felipe Vives Suriá

  1. Felipe pide que recemos, pero yo declaro que, en lo que me concierne, él fue quien rezó por mí.

    Nunca he leído tan hermosas palabras, proferidas en tono de quien siente próximo el encuentro con el Padre y nos dice “hasta ahora”.

    He aquí, el alma de la auténtica España.

    En su “charla”, como él modestamente calficó lo que escribía, corre delante de nuestros ojos un discurso que, por encima de su bellísimo valor literario, es ascético y a la vez místico, cargado de inmensa caridad .

    Fue una alhaja, bajando del cielo sobre los que hayan tenido la felicidad de escuchar o leer este himno.

    P.N.; AM.; G.P.!

    Responder

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