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El problema no es un barco un día sino un barco cada día

 

La nueva “crisis de los refugiados” protagonizada por el barco Aquarius, que navega rumbo a Valencia para acoger a un total de 629 inmigrantes, ha reavivado el debate sobre el tratamiento y las soluciones a este problema. El análisis que realiza Navarra Confidencial en este artículo nos lleva al meollo de la cuestión. Las crisis humanitarias hay que tratarlas con humanitarismo y agilidad, dando respuesta a las emergencias y evitando la muerte de seres humanos inocentes en el mar. Ahora bien, un tráfico constante de barcos y pateras, dirigido y organizado por mafias que se benefician del mismo, ¿es una crisis humanitaria o más bien un problema político que habría que solucionar en su origen y no en su destino?

El problema es que el punto de partida de estos barcos es Libia, un estado que fue aniquilado y sumido en el caos por los políticos europeos y norteamericanos que ahora se lamentan de las consecuencias.

 

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