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¿Quién fue uno de los cofundadores de Sociedad Civil catalana, a pesar de ser hoy rechazado?

El viernes 4 de noviembre de 2016 aparece un tuit de la cuenta oficial de Sociedad Civil Catalana, con un escueto y sorprendente texto: “SCC niega que Javier Barraycoa sea socio fundador de la entidad”. De hecho es un link a una nota del digital ElMon, con el mismo titular:

http://elmon.cat/noticia/175464/scc-nega-que-javier-barraycoa-sigui-soci-fundador-de-lentitat#.WBzEzuyWxdY.twitter

SCC envió un burofax al diario mencionado para que retirara la referencia a la persona de Javier Barraycoa como socio fundador de SCC. Javier Barraycoa, sin embargo, siguió afirmando que no sólo fue socio fundador de SCC, sino además miembro de la Junta fundacional

Javier Barraycoa prefiere pensar que es todo un malentendido. Nosotros no creemos que ese malentendido sea casualidad, cuando coincide la discriminación que ha sufrido Somatemps por parte de SCC en la organización de la Fiesta Nacional en Plaza de Cataluña de Barcelona. Lo que no se puede permitir es que Barraycoa quede como mentiroso ante un diario y ante sus lectores, por haber afirmado algo verdadero y ser desmentido sin razones por SCC.

Reproducimos una historia de la creación de SCC con coletazos de la creación de Somatemps. Está escrita por Javier Barraycoa y permite comprender el contexto:

UNA HISTORIA AUN NO ESCRITA QUE ALGUNOS NO SABEN Y OTROS CALLAN

JAVIER BARRAYCOA – Los que afirman que no fui fundador de SCC deben leer atentamente estas líneas.

Y si insisten en su absurda afirmación tendrán que leer con lupa la historia de la fundación de SCC, todavía no escrita, a lo cuál me ofrezco. Como vocal de la Junta de Somatemps tengo el honor de que esta asociación ha ido relatando la historia desde su fundación. Se empezó con el primer año, y tenemos pendiente la publicación del segundo año en breve.

Yo pediría que si alguien ha escrito la historia de la fundación de SCC que me la pase, para cotejarla con los datos que constan en mis archivos personales. Quizá esta sería la mejor solución para aclarar este, a buen seguro, error por desconocimiento.

Como Somatemps viene a ser el padre de SCC, y yo estuve en la fundación de ambas asociaciones, me siento como el chivo expiatorio (léase a René Girad) o el padre a asesinar (léase a Freud) o el Padre a castrar (léase a Lacan). El empeño de algunos de SCC de no reconocer sus propios orígenes, me deja como mentiroso y eso, simplemente no es justo. O peor, para que la historia cuadre, deben desaparecer algunas figuras. Pero ahí van los hechos tal y como fueron.

Conocí hace muchos años a José Ramón Bosch (el que fuera presidente de SCC), más bien colateralmente, pues me unía amistad especial con un familiar suyo. Yo era un joven carlista que recorría muchas veces Cataluña manteniendo la llama del tradicionalismo por nuestra tierra. ¡Gran pecado, para algunos ser carlista, aunque durante el siglo XIX la mitad de catalanes fueron carlistas! Con José Ramón Bosch fuimos coincidiendo alguna vez a lo largo de nuestras existencias, pero más per accidens, que por otros motivos. El militaba el PP, como siempre ha reconocido, y la verdad es que yo nunca me moví, ni me pienso mover, del carlismo (al que por cierto pertenecieron muchos familiares de los que ahora critican mi posición política).

Llevaba mucho tiempo sin saber de José Ramón Bosch, la vida pasa rápido. Yo había empezado a escribir libros de desmitificación sobre el nacionalismo (lo cuál me costó una sutil y elegante “purga” en la democrática Universidad de Barcelona; otra historia digna de ser contada). Ello prácticamente coincidió en el tiempo, con el primer 11 de septiembre claramente movilizador de un independentismo de masas (el del 2012).

Ya corría el 2013 y un día me llamó José Ramón Bosch para hablar de la preocupación que estaba despertando el giro radical de la antigua CiU. En conciencia creía que teníamos que actuar desde un plano cultural e histórico (él es licenciado en Historia). Nos reunimos en un lugar que no detallaré, pues de momento este escrito es un esbozo. Pero guardo la fotografía del despacho donde nos reunimos cuatro personas y decidimos fundar Somatemps. Nuestra preocupación inicial era abrir un frente de discusión sobre la manipulación histórica del nacionalismo catalán. Por eso, el primer núcleo de personas que participaron en el proyecto tenían relación con el mundo académico y muchos residían en la Cataluña interior. El eje central de la asociación era recuperar el sentido de la “Catalanidad hispánica” (que hemos ido desarrollando en los documentos doctrinales de Somatemps y están colgados en el blog oficial).

Desde esa reunión tuvimos meses enteros frenéticos de reunión en reunión. Unos contactos nos llevaban a otros. Fuimos presentando un proyecto ilusionante más allá de personas pertenecientes al mundo académico. Podría relatar las entrevistas que tuvimos con periodistas, alguno de ellos ahora metido en política y ocupando cargos importantes.

Nos reunimos con empresarios. Me acuerdo perfectamente el primer encuentro con Mariano Ganduxer y su socio (los nombres saldrán si algún día me lanzo a escribir la pequeña gran historia de los orígenes de SCC), en el despacho que tienen próximo al Hotel Atenea. Hicimos cenas ante Foros en los que participaban muchas gentes. Ahora alguno es concejal del Ayuntamiento de Barcelona.

Pronto nos dimos cuenta que ante la desmoralización general de los agentes no nacionalistas en Cataluña, nuestro proyecto despertaba mucha simpatía y realmente ilusionaba. También hubo gentes que no quisieron saber nada. O también nos llegó a recibir la subdelegada de Gobierno Llanos de Luna, como recogió la prensa en su momento.

Seguían las reuniones, cenas, comidas de trabajo … creo que tengo apuntado el día y lugar, en la que hicimos unas fotos discretas. Todavía Somatemps era un proyecto (SCC ni siquiera existía en la mente de nadie) y estábamos en fase de buscar complicidades, recursos y compromisos.

De esa cena guardo una foto como mínimo interesante en la que está presente un entonces desconocido Rafael Arenas (que luego fuera presidente de SCC). Digo esto porque, seguramente sin acordarse de esa cena, Arenas tuvo la osadía de escribir un día un correo a un socio de SCC diciendo que yo nunca había estado en SCC. El pobre, con ese correo, demostraba que no conocía el origen de la asociación que presidía.

Claro, la cosa no sé si es ofensiva o graciosa. En todo caso él si estuvo en reuniones de Somatemps y cuando yo estaba en la junta fundacional de SCC, él estaba desaparecido.

En Somatemps fuimos muy generosos y abrimos el proyecto a cualquier tipo de catalanes fueran del color ideológico que fueran. Por eso es un poco triste –como luego –contaré- que algunos de los que acogimos fueran los que decidieran que había que “matar al padre”; o, retiro el juicio, se olvidaran de que tuvieron padres. Podría estar escribiendo varios días, pero intento ser lo más escueto posible.

Por un periodista –socialista- del que me callo de momento el nombre, accedimos a una corriente que había aparecido en el entorno del PSC: los Federalistes d´Esquerra. La lideraba Manuel Cruz, actualmente Diputado y el segundo de abordo era Joaquim Coll. Me acuerdo perfectamente del encuentro que tuvimos con José Ramón Bosch, Manuel Cruz y Joaquim Coll. Fue en el café que toca la pared del Ateneo de Barcelona. Hay que decir las verdades. Manuel Cruz es empatía pura y además había sido profesor mío en la Facultad de Filosofía de la UB. Rápidamente conectamos. Joaquím Coll estaba más a la defensiva, pero creo que acabó viendo que José Ramón Bosch y yo no éramos personas raras ni peligrosas ni decíamos extravagancias. Creo sinceramente que bajó las defensas y poco a poco tuvimos una relación afable y complicidades de las cuales tampoco hablaré hoy.

A todo esto íbamos haciendo reuniones en el Hotel Atenea. No se preocupen los separatistas, las pagábamos de los bolsillos particulares de unos pocos miembros de Somatemps (nunca nadie nos regaló nada). Por si alguien tiene dudas guardo fotos de esas reuniones, presididas en mesa por mí y con José Ramón Bosch explicando los proyectos.

El lector que haya llegado hasta aquí ya se puede dar cuenta que estuve presente desde la primera reunión de Somatemps, hasta la primera de SCC y en la preparación del lanzamiento de SCC desde la primera junta fundacional.

Por aquél entonces apareció un luchador de renombre contra el nacionalismo Pepe Domingo. No puedo precisar si las reuniones se hacían aún en nombre de Somatemps o SCC. Pero sí recuerdo perfectamente que me dijo literalmente: “Estaba a punto de dejarlo todo –el estaba intentando en ese momento implantar sus famosas AEBs (asociaciones para la defensa del bilingüismo)- pero al ver esto, me habéis vuelto a animar”. Y se sumó al carro.

El lector que haya llegado hasta aquí ya se puede dar cuenta que estuve presente desde la primera reunión de Somatemps, hasta la primera de SCC y en la preparación del lanzamiento de SCC desde la primera junta fundacional. Es extraño que nadie de la actual junta se acuerde de esto. Pero bueno, yo suelo tener también lagunas memorísticas.

Algunos de los que he nombrado están en la actual Junta de SCC y alguno ocupa vicepresidencia. Por tanto, y me duele insistir, no entiendo el twitt que ha motivado este escrito.

Si resulta que no estuve en la fundación de SCC, esta historia que estoy contando debe ser falsa y debo carecer de pruebas que la avalen. Pero claro, entonces ¿Cómo sé con todo lujo de detalles incluso cómo se eligió el nombre de SCC? Se trata de una reunión que tuvimos en el Hotel Atenea. En esa reunión estaba entre otros Mariano Ganduxer y un hijo suyo.

Ya se había planteado, debido a que cada vez se sumaba al proyecto más gente y asociaciones, que se debía constituir una coordinadora. Todo ello quedó plasmado en un dossier en Power Point del que bebió el libro “Desmuntant a SCC” de Jordi Borràs. La información se la filtró un personaje interesante. Se trata del periodista Marcus Pucnikque fue contratado y luego elegantemente “descontratado” por SCC. Como buen idealista antinacionalista, no tardó en ir a Jordi Borràs y entregarle ese material. El encuentro entre los dos queda plasmado en la entrevista con la que culmina el libro referido de Jordi Borràs. Un libro que se compone básicamente de información de Google, el power-point dichoso y una entrevista a Marcus.

Bien, en esa reunión se planteó que la plataforma o coordinadora que se constituyera sería una asociación de asociaciones, nunca un grupo en sí misma. Esa coordinadora debía potenciar a todos los grupos existentes que cubrían ya muchos frentes: universidades, historiadores, economistas, etc.

Se iban proponiendo nombres, alguien apuntó “Sociedad Civil” y fue aplaudido. pero entonces –soy incapaz de recordar quién- dijo “y por qué no sociedad civil catalana”. Pero entonces se levantó Mariano Ganduxer y dijo “éste, sin lugar a dudas”. Todo el mundo asintió, porque Ganduxer tenía cierta autoridad moral en cuanto que empresario de éxito, y por que el Atenea era de su propiedad. La gente debía pensar que la salas eran gratis y nadie se atrevió a contradecirle. Lo que sí recuerdo bien es que a la hora de pagar la sala a mí me tocaba rascarme el bolsillo (No está mal para no haber pertenecido nunca a SCC).

Otras reuniones se hacían en una agencia de publicidad donde se diseñaban los logos, folletos, el primer vídeo promocional todo para Somatemps. Si algún día alguien lo pone en duda, puedo sacar alguna foto que ahí nos hicimos. Fue la misma agencia que diseñó el logo de SCC. Lo digo por que yo participé en las discusiones del logo. Nos sentábamos alrededor de una mesa, que estaba metida como en una bonita pecera. El logo de SCC , resultante de muchas discusiones, siempre me pareció feo. Pero bueno, había que ir avanzando y el tiempo se echaba encima.

Él éxito de SCC –medido en la gente que se iba sumando- y en recursos que empezaron a llegar, nunca quise saber de dónde, hizo que muchos se fueran olvidando de una hoja de ruta de Somatemps. Somatemps era una asociación pobre y todos teníamos que rascarnos el bolsillo, como ahora. Paralelamente se había creado otra hoja de ruta de SCC, no con la intención de que Somatemps desapareciera, sino de que SCC coordinara sinergias. Por eso, la mayoría de nombres que Jordi Borràs recogió del Power Point que le entregaron, y saca en su libro eran personas que originalmente habían participado en las reuniones de Somatemps. También el periodista separatista debería revisar la fuente pues hay muchos errores. Hay infinidad de fotos de los actos de Somatemps, previos al acto fundacional que lo pueden demostrar.

No sólo eso, sino que en el periodo fundacional de SCC, se preparó un Documento fundacional y resulta que … lo redacté yo. (¡Cosa extraña para no haber pertenecido nunca a SCC!). Se creó una junta fundacional de SCC. Yo estaba en ella, a la vez que tenía que dividir esfuerzos para mantener la Asociación de Somatemps. Insisto que aún –al menos yo ingenuo- creía que SCC era la asociación de asociaciones, por eso Somatemps debía seguir trabajando como Asociación. Tengo los correos que atestiguan mi pertenencia a esa junta. En ella estaban personas como Clemente Polo, Ferran Brunet, Pepe Domingo, Juan Arza… era la junta encargada de preparar el acto fundacional, tras el que se nombraría ya la primera junta ordinaria (cualquier observador puede darse cuenta de que el proceso de fundación de ambas asociaciones siguió la misma estructura).

Que nadie se alarme, sigo teniendo los correos en los que se me felicita por el manifiesto, a la vez que se hacen unos retoques. Como no estuve en el interior del acto inaugural de SCC en el Teatro Victoria no sé si se leyó ese manifiesto. Por entonces ya me daba igual. Por cierto, la foto que acompaña este artículo está tomada el 8 de abril de 2014, en la sala de prensa del Congreso de Diputados, donde acudimos los miembros de la junta fundacional, para protestar ante la petición del Parlament de Cataluña de un Referéndum de autodeterminación. Faltaban dos semanas para el acto fundacional de Teatro Victoria. ¿Si yo nunca estuve en la junta fundacional de SCC, qué hacía con toda la junta en el Congreso de Diputados?

Metidos en el berenjenal de la fundación de SCC y en paralelo el desarrollo de Somatemps, todos teníamos la intuición de que tarde o temprano empezarían a buscarnos las cosquillas los medios separatistas. El nacionalismo no podía permitir que emergiera con fuerza un movimiento no nacionalista en Cataluña.

Y sí, un día, como por arte de birlibirloque apareció mi nombre en un editorial de La Vanguardia. Sin venir a cuenta de nada, se me acusaba de “ultra”. Por las redes se decía que yo era carlista (¡menuda novedad!).

Pero cuando salió ese editorial, el momento era delicado y a algunos les temblaron las piernas. Parece que aún a muchos les siguen temblando las piernas sobre el que dirán. Todavía no se han dado cuenta de la estrategia del nacionalismo radical. Y como busca acomplejar y atemorizar a los que se les enfrentan. Yo tengo la suerte de que no me importa lo que digan de mí y el que quiera debatir sobre lo que pienso siempre estaré dispuesto.

Pero entendí en ese momento que había un bien superior que eran los proyectos por los que tanto habíamos luchado, dedicado muchísimo tiempo y puesto dinero de nuestro bolsillos cuatro gatos. Fue una temporada durísima, pero plena de entusiasmo. Algunos que ahora quieren borrar una parte de la historia de SCC, ni siquiera pueden imaginar lo que fue levantar de la nada dos organizaciones potentes. No se lo pueden imaginar porque no estaban.

Como he dicho, para calmar a los nerviosos, y para salvaguardar el proyecto al que personalmente había entregado prácticamente todo, no tuve ningún reparo en presentar mi dimisión a la junta fundacional de SCC.

¡Resulta extraño que exista una carta de mi dimisión en una junta, de la que unos dicen que nunca estado! Tengo correos y documentación de todo ello. Además de cartas de agradecimiento de alguno de los miembros de la Junta.

Cuando SCC hizo su presentación en público en el teatro Victoria el 23 de abril de 2014, yo estaba ahí. De hecho había presentado mi dimisión de la Junta pero no de la militancia de SCC. Todavía todos reconocían que los padres de la criatura éramos José Ramón Bosch y yo. Por eso me habían reservado sitio en primera fila.

Pero yo nunca he tenido afán de protagonismo. Todos los que me conocen bien saben que rehúyo de las multitudes y que me gusta la soledad. Intencionadamente me quedé fuera hasta que el teatro se llenó y se cerró.

Fuera me estuve con Antonio Robles. Él nunca quiso implicarse en estos proyectos. Ya llevaba mucha mili, y creo que supo ver cosas que yo era incapaz de ver. Posiblemente en el plano ideológico somos muy distintos, pero sé reconocer rápidamente a una persona noble. En seguida congeniamos porque en él nunca he visto el más mínimo asomo de protagonismo. Las pocas veces que he coincidido en actos con Antonio Robles, siempre nos hemos buscado y saludado.

Nunca me di de baja de SCC, nunca me comunicaron que ya no era socio de SCC. Simplemente estaban matando a uno de los padres por inanición. Mis energías se volcaron en Somatemps, era vocal de su junta y sigo siéndolo. El 26 de abril de 2014 se realizaba el acto fundacional de Somatemps en el Monasterio de Poblet.

Mis relaciones con los miembros de la junta de SCC, a pesar de la dimisión, en principio siempre fueron fluidas. Tengo infinidad de correos que intercambié durante dos años con gentes que ahora me niegan. Pero a veces hay sorpresas y el gallo canta. En cualquier momento se los puedo mostrar a cualquiera.

Pasó el tiempo, y un día mataron al otro padre de la criatura a José Ramón Bosch. Al respecto tengo mi teoría, pero como no la puedo demostrar ni la mencionaré. Luego vino un acto de SCC en la plaza san Jaime. Ahí acudieron muchos miembros y simpatizantes de Somatemps.

Qué en un acto por la unidad de España no sonara el himno nacional, representaba que el hijo se había emancipado. Se sentía fuerte y poderoso, no era para menos pues contaba con unos recursos que –siendo fieles al espíritu fundacional- debían ayudar a asociaciones más débiles. El niño ya era grandecito y hacía lo que le parecía bien. Ya no existía la realidad fundante (el padre, o espíritu fundacional) y por tanto la conciencia, en principio, no tenía que remorderle a nadie (esto no es cierto porque aún guardo mucho amigos en SCC y me reconocen que hay cosas que debe cambiar). Además, siguiendo el esquema freudiano, el parricida se había quedado con la madre deseada: el monopolio de lucha contra el independentismo y el nacionalismo.

Hay otras asociaciones cívicas que mantenemos contacto permanente, hemos organizado actos en conjunto y a veces actos por separado porque respetamos nuestras idiosincrasias. Somos humanos, tenemos errores e incluso a veces nos peleamos.
Me entraron ganas de volver a leer Lacan y Freud. Pero francamente, ya no estoy para eso. Hay algo mucho más importante que estas trivialidades. No quiero perder fuerzas ni energías en tener que hablar de cosas elementales. Creo que SCC fue fundada para cumplir una función importantísima y si no es capaz de redescubrirla, entonces ella misma se atrofiará. Nada puede existir contra su propia naturaleza. Si redescubre su origen y raíces, yo seré el primero en alegrarme y animar a todos mis amigos y conocidos a apoyar ese proyecto.

Hay otras asociaciones cívicas que mantenemos contacto permanente, hemos organizado actos en conjunto y a veces actos por separado porque respetamos nuestras idiosincrasias. Somos humanos, tenemos errores e incluso a veces nos peleamos. Pero entre esas asociaciones siempre hemos arreglado nuestras diferencias porque hay algo más importante por lo que luchar.

Al rey desnudo, alguien le tiene que avisar que va a coger un constipado. Y eso es lo que he venido a decir públicamente. Si alguien se ha sentido ofendido, le pido disculpas. Si alguien quiere explicaciones, estoy dispuesto a darlas todas y más.
SCC, al menos aquella originaria de la cual yo fui fundador, partícipe y socio, tiene un papel fundamental en la sociedad catalana y todo mi respeto. Y si saben cuál es el bien de Cataluña, no tardaremos en solucionar nuestras diferencias. Mi entrevista en ElMon, vino a ser el gemido del padre que ve como un hijo le desprecia y no quiere reconocerle. Un hijo que pierde el norte y hay que decirle que ese no es el camino.

Al rey desnudo, alguien le tiene que avisar que va a coger un constipado. Y eso es lo que he venido a decir públicamente. Si alguien se ha sentido ofendido, le pido disculpas. Si alguien quiere explicaciones, estoy dispuesto a darlas todas y más. Si alguien, para tranquilizar su conciencia, me quiere “matar” borrándome de un plumazo de la historia de SCC, entonces la responsabilidad y el honor, me obligarán a continuar este escrito.

Francamente, no me apetece nada, pues creo que las asociaciones cívicas no nacionalistas tenemos una misión mucho más urgente que dedicarnos a demostrarnos entre nosotros no se sabe qué. Ahí va mi mano extendida para trabajar juntos. Que nadie diga que no voy de frente.

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