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El plan Trump de sus primeros 100 días como Presidente: lucha contra la corrupción, la burocracia y la inmigración

14 de noviembre de 2016 0 Actualidad / /

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Días antes de ser elegido Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump presentó un contrato con sus votantes para “hacer América grande otra vez”. Fueron promesas electorales con las que apostaba por una líneas generales y una reformas concretas para cambiar el país y Washington. Durante los primeros 100 días de mandato tendrá que hacer frente a estas reformas en cuanto que lo ha prometido a sus electores. Es un documento que los estadounidenses tienen que tener muy presente para valorar al nuevo Presidente. Nos recuerda al mandato imperativo, en la medida en que es un contrato con los ciudadanos, un compromiso que ha adoptado libremente para ganar votos y que exige una responsabilidad y un cumplimiento. Es un programa sencillo y claro sobre sus intenciones, que los ciudadanos de EEUU podrán examinar para comprobar las líneas de actuación del nuevo gobernante.

Lo que sigue es mi plan de acción de 100 días para hacer a América Grande otra vez. Es un contrato entre el votante estadounidense y yo, y comienza con la restauración, honestidad, responsabilidad y llevar el cambio a Washington (Donald Trump)

Medidas para limpiar de corrupción y de intereses particulares a Washington DC

Donald Trump pretende proponer una enmienda constitucional para que los límites de mandato no sólo sean para el Presidente del Gobierno, sino también para todos los miembros del Congreso. A su vez, suspenderá la contratación de empleados federales con el objetivo de reducir la burocracia federal. Eliminará puestos públicos a excepción de en el ejercito, la seguridad pública y el sistema sanitario. Su compromiso contra la burocracia se extiende a eliminar la multitud de leyes que hay en el ámbito federal: quiere hacer que por cada nueva regulación se eliminen dos existentes, lo que empezaría un camino a la unificación de la legislación.

Hay una relación implícita entre su interés por acabar con la corrupción y la importancia que tiene el patriotismo en su discurso. Considera a los funcionarios de la Casa Blanca y del Congreso, importantes representantes públicos, por lo que les prohibirá que se conviertan en lobistas o servidores de intereses particulares de un grupo ideológico, político o económico. Con esto pretende recuperar la independencia de los gobernantes con respecto a intereses que no sean los de todos, y es la respuesta a una crítica generalizada en la que se identificaba el Congreso con el Parlamento de los poderes económicos y de la ingeniería social.

Tiene mucho interés como quiere reducir la influencia extranjera en el proceso político de los Estados Unidos. En las elecciones estadounidenses o en otros procesos, se quiere impedir que los gobiernos extranjeros puedan dar dinero a partidos políticos o también que los funcionarios puedan representar esos intereses.

Acciones para proteger a los trabajadores estadounidenses

El Gobierno de Donald Trump tiene la obligación en primer lugar de examinar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ya que lo calificó en campaña como el peor acuerdo jamás firmado por Estados Unidos y aseguró que de llegar a la Casa Blanca buscaría mejores condiciones o retiraría a su país del pacto comercial. Así está en su contrato con el votante cuando dice:

Anunciaré mi intención de renegociar el TLCAN o retirarme del acuerdo bajo el Artículo 2205

Trump amenazó con imponer un impuesto de importación del 35 por ciento sobre los coches de Ford si la compañía trasladaba la producción a México; pero también prometió abandonar la ratificación del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), un acuerdo de libre comercio entre 12 naciones de Asia y el Pacífico; advirtió que utilizaría cada poder presidencial lícito, incluida la imposición de aranceles, sobre China si ésta no detenía sus actividades ilegales contra la competencia. Una de las medidas que han sorprendido a la comunidad internacional es que quiere señalar a China como un manipulador de divisas. A su vez quiere identificar todos los abusos comerciales extranjeros que afectan injustamente a los trabajadores estadounidenses y promete que ordenará que utilicen todos los instrumentos de la legislación estadounidense e internacional para poner fin a esos abusos inmediatamente.

Se opone al gasto en cambio climático y parar en la producción de petroleo en la medida en que perjudica a los trabajadores estadounidenses y destruye empleo por iniciativa estatal. Además se opone a pagar millones de dolares en acuerdos internacionales como el de París y quiere utilizar ese dinero para limpiar la infraestructura hídrica y ambiental de los Estados Unidos.

Su proyecto, en definitiva, tiene un fuerte sesgo proteccionista y nacionalista, propio de un candidato que representa a clases medias que han estado castigadas por un modelo socialista. No obstante, tampoco el proteccionismo garantiza beneficios en favor de la construcción de la sociedad y la economía. Proteger los intereses del pueblo implica también saber establecer acuerdos que beneficien a toda la comunidad internacional. ¿Encontrará Trump ese equilibrio?

Acciones para restablecer la seguridad y el estado de derecho constitucional

Donald Trump se ha comprometido a “cancelar toda acción ejecutiva, memorándum y orden inconstitucionales emitidas por el Presidente Obama”. Con esta promesa se refiere a los temas de prórrogas en deportaciones a extranjeros sin papeles y a delincuentes; también a parte de la Reforma Sanitaria de Obama, “Obamacare”.

Otras de las promesas más interesantes y que más pendientes tienen al sector provida es el reemplazo del juez del Tribunal Supremo de EEUU, Antonin Scalia. Hillary Clinton quería posicionar a un magistrado a favor de la ideología de género en un cargo que es vitalicio. Para el sector católico de Estados Unidos es muy importante que se coloque a un juez afín, sobre todo para hacer frente a procesos que destruyan las libertades tales como a la educación, la religión, la sexualidad… atacados constantemente por el Partido Repúblicano y, sobre todo, por el Partido Demócrata.

Trump ha prometido acabar con toda la financiación federal a las ciudades santuario. Estas ciudades son aquellas en las que la policía local no colabora con las autoridades de inmigración, por lo que las deportaciones se vuelven muy dificultosas. El objetivo para Donald Trump es deportar  los más de dos millones de delincuentes que son inmigrantes ilegales en el país y cancelar las visas a los países extranjeros que no acepten dicha deportación. También se ha comprometido a impedir la inmigración de regiones propensas al terrorismo.

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