10 de julio de 2020 0

XXXIª Peregrinación carlista a San Miguel de Aralar

El último domingo de junio se realizó la XXXIª peregrinación a San Miguel de Aralar o in excelsis, en el corazón del milenario reino de Navarra. Unos fueron andando como en las primeras peregrinaciones y otros en vehículo particular.

Treinta y una peregrinaciones hacen costumbre y marcan tradición. La iniciativa fue de Miguel Garisoain Fernández y Santiago Arellano. ¿El motivo? Fue algo muy comprensible. El Dios, Patria y Rey pone en primerísimo lugar a Dios Jaungoikoa. Por eso somos el único grupo político que peregrina al santuario. Como llevamos la Cruz pero también la bandera de España, es comprensible que los separatistas estén contrariados y celosos, pero es que ellos prescindieron de San Miguel en la política desde hace ya mucho tiempo.

Si por un lado se reza poco y mal, por otro los males han llegado a ser tan hondos que debemos implorar la especial protección de San Miguel: Nor Jaungoikoa aña? ¡Quién como Dios!, y hacerlo con insistencia y fervor como fieles cristianos y miembros de la sociedad política, como tradicionalistas o carlistas. La intercesión de San Miguel siempre fue necesaria, y más lo es hoy, Para buscarla y mantenerla todo el año vamos a San Miguel, y para rezar peregrinamos con algún esfuerzo. Esto responde a los comodones que creen en la obviedad de que en cualquier sitio se puede rezar. Sí, pero cuando hay sacrificio se reza mejor, y cuando uno se encuentra vis a vis con quien quiere, se ama mejor. Hay muchas parroquias con la invocación a San Miguel en Navarra.

Este año ha existido una peculiaridad. El respeto que infunde la llamada pandemia del “coronavirus” ha retraído a las personas de más edad, nuestros mayores. Hemos echado en falta a amigos de San Sebastián, de Bilbao y de Vitoria, así como a los de Echarri-Aranaz y otros de Pamplona. Por eso agradecimos doblemente la presencia de don Javier Baleztena Abarrategui y su esposa, que vinieron con su joven y crecida familia desde la villa de Leitza. Otros que iniciaron la peregrinación, hoy nos contemplan desde el cielo: Garisoain-Otero de Pamplona, Morte de Tudela, Igoa, los Maiza e Ijurco de Echarri Aranaz, y tantos otros…

Este 2020 la asistencia ha sido de familias jóvenes, de padres con numerosos hijos. Nuestros mayores ya hicieron el relevo, y ahora comenzamos a  hacerlo nosotros. Se reunieron mitad y mitad, entre padres e hijos, hasta llegar a los 50. Como en los mejores tiempos pero ahora con más jóvenes que son la esperanza. Y eso que por motivos familiares, de salud y traslado, otros faltaban. Nos acordamos de Belén Fuente Cobo y Margarita Maiza… y de tantos. El día que coincidamos todos, vamos a llenar la cima de Aralar, y ya es hora.

A la una y media los peregrinos atravesaron el umbral del santuario para asistir a la Santa Misa. Los andariegos llegaron algo más tarde.

A los pies del altar y del frontal de esmaltes y cristal de roca – obra maestra de esmaltes románicos en la Europa del s. XII- se colocaron la bandera de San Andrés y la de España con el Corazón de Jesús y un crespón negro.

No se olvidó el crespón, porque España y los españoles seguimos de luto. Es muy doloroso lo ocurrido con motivo del “coronavirus”, pero explicable ante la mirada y gesto del arcángel San Miguel. Él hace lo que nosotros parece que no hacemos: Nor Jaungoikoa aña? ¡Quién como Dios! De ahí el enfriamiento de la esperanza y del amor, esto es, de acudir a la llamada.

El coronavirus ha sido una devastación, nos ha puesto de luto, la sociedad está mustia y marchita, pues los hombres “han transgredido la ley y olvidado el precepto; han roto la alianza eterna” (Isaías 24, 3-6). Siempre las guerras, las pestes y epidemias se consideraron como una prueba y un castigo de Dios. Esto no ha terminado, sino que acaba e empezar. Como sigamos escandalizando a los muchos inocentes y débiles de nuestro mundo, vendrá lo peor: “Por eso a maldición devora la tierra, y sus habitantes sufren los efectos; por eso los habitantes de la tierra se consumen, y sólo quedan unos pocos hombres” (Isaías 24, 3-6).

José Luis, Javivi y dos margaritas hicieron las lecturas y preces. El pater encargado del santuario, que el día anterior había cumplido 25 años de sacerdocio, insistió en su homilía en el gran valor de la vida cotidiana vivida ante Dios.

El almuerzo, con lo que cada cual lleva de casa, se realizó en la zona de la cristalera, aunque los numerosos niños prefirieron el aire libre. Ahí se colgaron las dos banderas: de España y la Cruz de Borgoña. En los postres se echó en falta a los que de fuera no pudieron acudir, por ejemplo a Ángel Armentia, Comas, Ibáñez, Artola, Felipe Vives y Santiago Arellano con sus esposas etc. Se trató sobre el nombre de la asociación cultural que se desea fundar a efectos prácticos, aunque manteniendo la CTC en pleno vigor. También se destacó la importancia de acudir a San Miguel para pedir su intercesión ante los males de  nuestro mundo tan revuelto y en profunda crisis. Porque si no, ¿qué hacemos aquí?

Es verdad lo que nos enseñaron: expulsados  Dios y la Iglesia de las Constituciones políticas, la sociedad entera se viene abajo, y pululan los mequetrefes y vanidosos, los soberbios y los corruptos. Se ha cumplido lo que nos decían de jóvenes y lo creíamos a medias: “El comunismo volverá”. Ha vuelto y está en la vicepresidencia del Gobierno.

Hubo una entretenida sobremesa amenizada con el acordeón de Javivi y la voz jotera de José Luis.

A las 16:30 se rezó del Santo Rosario. Luego se realizó la consagración de las Juntas carlistas del Reino de Navarra y adyacentes… al Arcángel con la oración común a todas las peregrinaciones. También se recibió la bendición de despedida de manos del segundo pater.

Los peregrinos clamaron a Dios Jaungoikoa, que es el primer lema de la Tradición navarra y española, del Dios – Paria- Fueros – Rey, que ilumina y orienta todos los demás, esto es, la Patria, los Fueros y una monarquía que debe aunar a todos y sobre todo defender a los más débiles.

“O Aingeru bizkorrena,/ Migel Deuna,/ Bizitzan hurí begira./ Gure burùkan/ Otoitze egizu,/ Migel Deuna. Alaxe.”

“Oh Ángel, el más valiente/ San Miguel,/ durante toda nuestra vida/ protégenos!/ En nuestra lucha/ ruega por nosotros, San Miguel” (J. A. de Donostia).

Concluimos con una enseñanza-aprendizaje: es necesario verse, juntarse, ser amables unos con otros, y apoyarse… porque las redes sociales son del todo insuficientes. Debemos rezar en serio y buscar algún sacrificio como lo es cualquier peregrinación. Debemos unir lo privado y lo público, lo social y lo político, la política y la prepolítica. Nuestra colmena no es la familia y el grupo de oración, sino todos los que pensamos y sentimos igual en los principales aspectos de la vida, como familia de familias. Esto nos llevará a  rehacer los Círculos, si no materiales por pobreza, sí humanos, de contacto y actividad permanente. Socorro Blanco -que en Navarra ha funcionado muy bien con Belén- atiende a los más próximos en sus necesidades humanas, mañana lo hará en la persecución, y desde dentro hacia afuera irá socorriendo a los menos cercanos. Abrirse no significa perder el cuño, la horma, los símbolos y banderas -ni alardear de ello sin ton ni son-, pues la Comunión Tradicionalista Carlista cuanto más sea hacia adentro más lo será hacia afuera.

Aquí nadie quiere utilizar a nadie, sino servir. El que no nos quiera, él se lo pierde. Aquí nadie quiere comprometer a nadie sino exigir que haya compromiso; la vida lo es, pues no vivimos aislados. Para dar hay que tener, para darse hay que ser, y para responder a la realidad -el testigo lo es en todo- hay que dar respuestas a toda ella. Y responder como comunidad que se es, como hombre completo que se quiere ser. Aquí no puede haber vacíos; de modo que si no los llenamos nosotros los llenarán otros. Aquí no puede haber recelos por experiencias históricas (¿1960-1970?) desgraciadas, de manera que sabemos salir al camino de los más próximos. La alegría del ser hombre y mujer  completos, y “dar a todos los palos” -y no con palos- , el entusiasmo de saber por qué y para quienes se trabaja… debe contagiarse.

Don Miguel Garisoain y don Alberto Ruiz de Galarreta se despedían siempre diciendo: ¡aurrerá! -Pues eso-.

José Fermín Garralda

Galería de fotos (con derechos de autor):

 

No hay imagen alguna que represente a todos los asistentes, pues formaron dos grupos a la salida de la Santa Misa, o bien los niños estaban fuera durante el almuerzo.

P.D. Otra crónica ha sido publicada en “El Babazorro”, Boletín del Círculo Tradicionalista Cultural “San Prudencio” de Álava, nº 168 (VII-VIII-2020). Este Boletín nos convoca a Leiza los días 14 (19º aniversario del asesinato de Don José Javier Múgica Astibia) y 23 (84º aniversario del primer requeté navarro muerto en combate), y a Haro el 25 de julio (Santiago apóstol, patrono de España).

JFG

 

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