Reseña de Libro – Vida de Metternich de Constantin de Grünwald

(Por David Fernández) –
Buenos días, les escribo para dar mi opinión del libro «Vida de Metternich», del autor, Constantin de Grünwald.
El libro es una biografía sobre el diplomático austríaco Clemente Von Metternich que tuvo un papel decisivo en la diplomacia del imperio austríaco durante la primera mitad del siglo XIX.

La vida de Metternich es un ejemplo palpable de la situación del imperio. Un Estado de origen feudal que agrupaba a muchos pueblos, unidos por lazos matrimoniales pero que tenían culturas, lenguas y leyes muy diferentes. Pero unidos por una misma religión y una misma Corona. Una Casa construida sobre cimientos diversos pero sólidos que podía durar bastante si no se la sacudía demasiado fuerte.

Clemente de Metternich, comparablemente es un noble de la familia de los Metternich, accedió al puesto coincidiendo con la coronación del emperador Francisco II. Una festín de proporciones colosales en las que participó que en su estructura reflejaba la estructura estamental de la sociedad en la que vivía. Sin embargo, también representa la desconexión de la nobleza ociosa estamental con la realidad. Francia estaba muy por detrás de Francia en el concierto europeo y con un ejército muy débil. Metternich, era un hombre de la corte, con vicios cortesanos y estilo de vida moralmente cuestionable. El libro habla abiertamente de los pecados graves de metternich contra la castidad dentro de su matrimonio (tuvo 3 esposas y fue un conocido adúltero), que ensuciaron su legado.

Sin embargo, a pesar de sus hediondos vicios fue capaz de ver el mal que presentaba la revolución en todos sus aspectos y puedo tomar acción concreta para reducirla a la mínima expresión durante su Gobierno. El horror hacia los falsos derechos de las constituciones liberales y la obsesión de los gobiernos por aumentar de manera antinatural la burocracia fueron motivaciones del antiliberalismo del austríaco. Con Napoléon, Metternich supo guardar un delicado equilibrio entre combatir la megalomanía del emperador Galo y buscar aprovechar su poder para combatir al enemigo tradicional de la casa de Austria, el Imperio Ruso. El imperio francés derrotó a Austria varias veces en las coaliciones porque no estaba preparada para una guerra. Nunca fue Austria un Estado militar sino más bien de talante diplomático y centrado en hacer nuevos lazos matrimoniales con otros países. En esta línea, Metternich llegó a casar a una mujer de la nobleza austríaca con Napoleón para asegurarse dominio diplomático sobre el nuevo imperio francés.
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Sin embargo, con la derrota de Napoleón en Rusia. Austria volvía a las coaliciones. Metternich supo apelar a los intereses de Prusia (rival suya en la pugna por el control de la Europa Central) y consolidar la derrota del emperador galo. El Congreso de Viena tuvo la impronta de Clemente de Metternich en cuanto redujo a Francia la influencia de la revolución , restauró las monarquías destruidas por la oleada revolucionaria y creó un nuevo equilibrio de poderes que favorecía a los potencias de la coalición. Aparece también la anécdota del a irrelevancia de España en el Congreso debido a la incompetencia de su diplomático. Contrasta la gran participación de nuestro país en la lucha contra Napoleón, además de las pérdidas irreparables que tuvo durante la guerra y la nula ganancia que tuvo del Congreso.

Después del Congreso, Clemente de Metternich siguió conteniendo a la revolución mientras estuvo en el poder como diplomático. Sin embargo, mientras se hacía mayor, la represión que ejerció contra elementos masones como los carbonarios o los revolucionarios alemanes tuvo que hacerse mayor a la vez que crecía su influencia por Europa. La primera ruptura fue el apoyo de Gran Bretaña a la insurrección Griega durante el alzamiento de 1820 contra el imperio otomano y después la instauración en 1830 en Francia de una monarquía liberal, que fue uno de los peores malos tragos que pasó el Estadista austríaco.

A medida que su edad avanzaba, sus fuerzas declinaban. Clemente de Metternich veía atónito que la nobleza austríaca al pasar el tiempo se había vuelto ,otra vez, tras de la guerras napoleónicas muy ociosa y decadente. No veían cómo en toda Europa el movimiento revolucionario se estaba haciendo más fuerte con la creciente incorporación de las clases medias a los grupos que había combatido en su juventud que se componían de jóvenes e ilustrados masones. Las cosas habían cambiado y los garantes del orden tradicional no se habían dado cuenta, banqueteando por todo lo alto hasta su final.
Y el final del orden planeado por Metternich llegó con las revoluciones de 1848, que significaron que el Austria tras un golpe blando liderado por la Burguesía, significaron la expulsión del ministro del cargo y del país. El nuevo régimen liberal no toleraba las reminiscencias del Gobierno católico que le había precedido y trató con dureza al hasta el momento gran hombre de la contrarrevolución.

Para gran tristeza del ministro, después de su caída el Gobierno austríaco siguió los derroteros de la centralización y la burocratización en torno a Viana, políticas que rompieron con la natural coexistencia de los pueblos y llevaron directamente a las revoluciones nacionalistas que terminar con el imperio. El canciller fue preceptor de otros Estadistas como Bismark y otros Estadistas de gran nivel. Mantuvo su actividad intelectual hasta los últimos días.
Recomiendo el libro, es una ventana abierta sobre la época y vida de las guerras napoleónicas, así como de la Europa de la restauración de mano de uno de sus constructores.
Un saludo.
