26 de junio de 2019 0

Progresismo: Comentarios para reflexionar

Ayer, por la noche, me encontraba revisando Twitter en busca de algo con que distraerme. La verdad es que la comunidad twittera es una fuente inagotable de risas, y esto es particularmente valioso cuando lo que necesitas es un breve recreo. Y, para los reaccionarios, en especial, esto se ve potenciado porque entendemos que la reacción también se trata de saber perder, pero hacerlo con humor. Sabemos que la realidad presente es triste, y el futuro lo es aún más. Puedes caer en antidepresivos y redundar en algún psicólogo, o puedes tomar la crudeza de la modernidad como tu propio saneamiento psíquico.

Continuando, poca sorpresa me lleve al notar que algunas cuentas que sigo habían entrado en un completamente improductivo intercambio con defensoras del “animalismo” que, a la vez, promovían el aborto. Como era de esperarse, la pregunta no demoro en llegar: “¿Cómo vas a defender la vida animal mientras apoyas la muerte de un inocente?”, saltó encarnizadamente al ataque, como pitbulls que atacan a un ladrón, un exponente conservador. Si tú también te sientes intrigado, acompáñame a revisar esto un poco.

Por empezar, el progresismo es un memeplex. Un mememplex es un conjunto de memes -ideas pegadizas- que se agrupan para cumplir más efectivamente su objetivo darwiniano: La supervivencia en competencia con otros memes. La clave de este asunto es que un memeplex no tiene por qué tener coherencia interna, solo debe ser coherente consigo mismo, es decir, con su objetivo darwiniano: Sobrevivir, expandirse y colonizar mentes, y cuantas más, mejor ¿Ya podemos ver de qué va la cosa? ¿Ha notado, usted, que quienes defienden el aborto, en su mayoría son “animalistas”? ¿Ha notado lo inverso? ¿También ha advertido que, cuanto más radical es un progresista, más amplio es su repertorio militante: Aborto, animalismo, ecologismo, feminismo, “ideología de género”, etc? Si lo ha hecho, lo que está observando es simplemente un memeplex haciendo su trabajo.

La verdad es que los memeplex operan según la analogía de la “nariz del camello”. Un viejo relato árabe trata de un viajero que cruzaba el desierto a camello. Cuando anocheció, armó su carpa y se fue a dormir. Al momento, el camello metió su nariz en la carpa porque “hacía frio”. Al rato, metió toda la cabeza, luego las patas delanteras, después hasta la joroba, y así sucesivamente. Al amanecer, el animal estaba completamente dentro de la carpa y el hombre estaba afuera ¿Recuerda esto de algún lado? “No le den oportunidad al diablo”. Efesios 4:27.

Y esto aplica tanto para un meme considerado en sí mismo, como para todo el conjunto de un memeplex. Tomemos el caso del aborto. Por un lado, se comienza por conceder el aborto bajo causales estrictas, luego estas se relajan, después llegas hasta la semana doce, más tarde hasta la catorce, y cuando te das cuenta ya tienes el “aborto post natal” golpeado la puerta. Igualmente, siguiendo con el ejemplo del aborto, si tu inicialmente te opones al aborto, pero luego te vuelves abortista, probablemente te convencieron por el lado del “derecho a decidir de la mujer”, al cual se sumarán el resto de “derechos de las mujeres”, lo que te conectara a los temas “de género” ¿Cómo seguirá? Una vez que aceptas el constructivismo -y sobre esto ya desarrollaremos adelante- no hay límite previsible. Si una mujer puede ser un hombre ¿Por qué una vaca no puede ser humana? ¿Por qué el mundo no merece el mismo trato de un humano? ¡Vamos, se racional, por favor! Deja tus prejuicios de lado.

El otro punto reluce en la interesante respuesta que recibió nuestro querido twittero conservador por parte de nuestra apreciada progresista: “Nosotros defendemos la vida sintiente. Un feto no siente nada. Un animal sí”. Ok, querido lector, intenta no reírte, al menos no tanto para perderte, y continuemos.

Todo memeplex tienen un origen ¿De dónde sale el progresismo? Aquí compartiremos una tesis neorreaccionaria: El progresismo es una rama degenerada y pervertida de cristianismo críptido, una que ha evolucionado para tomar y ejercer el poder en una sociedad “secularizada” -sea lo que sea que eso signifique-.

Chesterton aporta a la causa. Como buen producto de “viejas virtudes cristianas desatadas que se han vuelto locas”, el progresismo ha degenerado la misericordia en sentimentalismo. Absolutamente todo lo que importa son los sentimientos. Y, si hay un sentimiento en particular que exacerba a un progresista, ese es el sentido de la justicia, y, particularmente, las injusticias -si, en plural-. No hay nada más intolerable que las injusticas. De hecho, el progresista es un cruzado de la justicia. Y aquí reaparece Moldbug. Como digno heredero de la degeneración calvinista del cristianismo, como integra evolución criptocristiana, como buen ultracalvinismo, el progresismo ha completado el viaje desde la obsesión puritana con la justicia, hacia su conversión en una ideología de la justicia.

En el catolicismo, todo lo que es sagrado es -entre muchas otras cosas- justo, pero no todo lo que es justo es sagrado. Para el progresista, justicia es sinónimo de sacralidad, todo lo que es justo es sagrado.

Aprovechamos para introducir un tema que nos gusta mucho tratar aquí ¿De dónde, entonces, nace el culto a la democracia? Para el progresismo, no hay nada absolutamente más justo que la democracia. Ella es simplemente justa, y por eso, es intocable, de hecho, sagrada. Justicia es igualdad, e igualdad es democracia, y democracia, justa e igualitaria, es sagrada: Esa es la fórmula divina. El progresismo es el mejor ejemplo de la inmortal frase de Chesterton: “Quien no cree en Dios, no cree en nada, cree en nada”.

Para el progresista, no hay nada más noble que trabajar por y para la justicia, lo que es lo mismo que para la igualdad, lo que es trabajar por lo sagrado. ¿Fraternidad? ¿Sororidad? ¿Conciencia social -y sus variantes, de clase, de género y todos los comodines que puedes insertar aquí? ¿Te suenan estas virtudes? Es la capacidad de reconocer la injusticia, la desigualdad, y actuar para enmendarlas: Es el llamado progresista de obrar correctamente ¿Qué estas haciendo con ello? Volver sagrado cada pequeño tozo del mundo sobre el cual corriges de su injusticia ¿Qué es esto? La arrogancia plena del ultracalvinismo de intentar montar el reino de Dios en la tierra. Al abandonar y negar a Dios, la fe del ultracalvinista ha migrado a universales metafísicos indefinidos: Democracia, igualdad, justicia, medio ambiente.

¿Qué pasa si no te comprometes con la sacralización del mundo? Puedes adivinarlo: Eres pecador, y debes arrepentirte. Y no faltaran adeptos a la fe oficial que, ejerciendo de sacerdotes, te confiesen, evangelicen y perdonen. Es que, eliminada la Iglesia como institución intermediaria entre Dios y el hombre, ahora inmersos en el vínculo directo con Dios que los puritanos profesan, todos podemos ser promotores de la verdad. Y la increíble similitud del trato, el repudio, desprecio y exclusión social, que recibe quién no se somete a estos dictados, con la expulsión y excomunión que recibían los antiguos herejes es completamente innecesaria de señalar.

El progresismo es una ideología de los sentimientos, reitero, de viejas virtudes cristianas que, ya sin Dios, no tienen ningún límite. Recordemos nuevamente a Chesterton: “El problema del mundo moderno no es que sea malo, de hecho, es demasiado bueno”. El problema es que hasta el bien necesita un límite, un freno, un muro, una pared, porque el mantenimiento del orden requiere de un equilibrio muy delicado y difícil de lograr y mantener; porque incluso el bien sin límite es mal ilimitado.

Comprendido así, es perfectamente posible vislumbrar el entendimiento progresista sobre cada uno de los temas que inundan nuestra actualidad mediática, y explicar el divertido intercambio twittero que iniciamos narrando. Para el progresista, matar no es un problema, no hay proscripción per sé a la muerte de un tercero. Aborto, eutanasia, suicidio, muerte prematura, no son un problema. El problema es matar y morir con dolor. Y aun más lo es el dolor en vida, que es intolerable. Mientras no conlleven sufrimiento, todas las muertes, incluso aquellos asesinatos perpetrados en el vientre de la propia madre de la víctima serán bienvenidas, y el Minotauro estatal y el Cthulhu democrático están ansiosos por saciar su sed de sangre.

¿Qué es el animalismo sino sentimentalismo progresista? En rigor, el animalismo es meta-humanismo. Humanismo que ha evolucionado hasta considerar humano aquello que no lo es, a la vez que ha negado la humanidad de quienes lo son más puramente. El progresismo es la cúspide del racionalismo, la idea de que absolutamente todo debe y puede fundamentarse en la Razón; es constructivismo avanzado, que absolutamente todo es subjetivo; es antiesencialismo: Absolutamente todo puede ser todo, nada puede ser todo y todo puede ser nada. La esencia simplemente no existe.

Y aun podemos encontrar esta respuesta expresada de forma mucho más sencilla si atendemos a quiénes profesan el progresismo, y es que lo dicen ellos mismos, y son sinceros. Y esto es remarcable, de hecho, su problema no es que sean falsos, como buenos post-cristianos, la falsedad es repudiable, son completamente sinceros ¿Cómo es entendible que el progresista apoye el filicidio intrauterino, pero se oponga al consumo de carne? Ellos solamente están “defendiendo la vida sintiente” -vaya usted a saber lo que eso significa- ¿Cómo vas a apoyar la matanza masiva de animales que se han vuelto humanos? ¿Qué tan fascista, racista o especista debes ser para ello?

¿Cómo se han vuelto humanos esos animales? Porque a los Brahmanes se les ocurrió, y son ellos quienes tienen el poder, mandan, producen el conocimiento, revelan, y difunden la información, profesan ¿Por qué? Bueno, parece que su sentimentalismo, su enorme compasión, se ha extendido tanto que ahora incluso pueden sentir lo que una res en el matadero. Ellos sienten por los animales ¿Cómo siquiera saber lo que una res siente en un matadero? ¿Acaso una res sabe lo que es un matadero? ¿Acaso siente algo una res? Es imposible de saber, pero ese no es el punto, solo importa lo que los Brahamanes sientan por las reses que llegan al matadero y, en consecuencia, lo que concluyan de ello. Y si les parece mal y lo quieren prohibir, pues, ellos tienen el poder.

Lo sé, querido lector, esto parece completamente absurdo y ridículo, y de hecho lo es; pero, aunque lo parezca, esto no es una broma, es el poder de los memeplex, de los virus que infectan nuestra mente, y a esto nos abocamos aquí, a intentar extirpar el progresismo de tu mente. Siempre intento ser cómico, la reacción se trata de saber perder y afrontar la desgracia moderna con humor, esto no significa llegar al absurdo, pero es fácticamente imposible no discutir los asuntos progresistas sin caer en el mayor de los ridículos, aun de forma no intencionada.

El progresismo es una ideología de la justicia que sacraliza todo lo que toca, todo aquello por lo que un brahmín pueda sentir, con lo que pueda “empatizar”, y que, con el tiempo, lleva a la sacralización del mundo, la conversión de la Tierra en el reino de Dios ¿Te consideras progresista?

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