Seguir el blog (Follow.it)

4 de agosto de 2026 0

Los incendios y el origen del abandono rural

(Por Javier Garisoain) –

A la hora de explicar el abandono rural -que es en esencia la causa principal de nuestros grandes incendios veraniegos- es frecuente remontarse unas décadas, a la época del desarrollismo. Es cierto que la despoblación masiva se produjo de forma paralela a la industrialización y al crecimiento horroroso de los barrios y los suburbios. Pero si pensamos un poco en el origen mismo del mundo moderno entenderemos aún mejor las cosas.

Hace doscientos años la revolución liberal se construyó sobre la exaltación del ciudadano. Antes Lutero ya había mostrado el camino tratando como perros a los campesinos. Hicieron lo mismo después los franceses constitucionales contra la Vendee rural, y los isabelinos contra los carlistas, y los masones contra los cristeros mejicanos. Obsesionados por un retorno historicista y ridículo al mundo policial grecorromano los revolucionarios de todas las naciones vieron en la figura del individuo ciudadano el hombre nuevo y desarraigado que necesitaban para construir un mundo sin Dios consagrado al voluntarismo.

Aquella decisión de los revolucionarios no fue inocua. Porque la ciudad, por definición, siempre se construyó en equilibrio con el ager. Equilibrio insano en la época del antiguo esclavismo masivo. Equilibrio paulatinamente corregido a lo largo de mil años cuando la Cristiandad logró convertir a los habitantes de los pagus, los paganos; y equilibrio perdido otra vez hasta ahora, cuando lo único que importa es ser un ciudadano porque ya nadie quiere vivir en la Laponia española porque no quieren ser los paletos, los parias, los no-ciudadanos.

¿Que qué tiene que ver la Revolución con los incendios? Todo. El liberalismo y sus ideologías nacieron para quemarlo todo. Empezando por los bosques. La Revolución era esto.

El proceso de desvertebración rural comenzó mucho antes de la mecanización agraria. La revolución liberal se valió para ello de dos herramientas: la abolición o desvinculación de los señoríos, y el latrocinio inmenso de las desamortizaciones eclesiástica y comunal. Y como siempre los eufemismos y las mentiras. ¿Por qué llamaron «manos muertas» a un sistema que generó vida y riqueza durante siglos y del cual -todo hay que decirlo- se nutren hoy todos los catálogos turísticos de España? Al sacar de quicio el concepto de propiedad privada, el liberalismo rompió vínculos seculares entre tierra, linaje y comunidad. En aquel ambiente, infectadas por las nuevas ideas, o empujadas simplemente por un marco jurídico que había cambiado las reglas, las viejas familias nobiliarias se acostaron un día pensando en el patrimonio que tenían el deber de transmitir y se levantaron pensando en todo lo que podían vender. En 1800 había en España al menos 10.000 palacios o casas nobiliarias rurales. Hoy, las que quedan en pie, son hostales, en el mejor de los casos.

A partir de ahí el campo quedó convertido en masa inerte. Los señoríos se volvieron latifundios. Los señores en rentistas. Los campesinos en proletarios. Los monasterios en ruinas. Sus tierras y las comunales fueron confiscadas y malvendidas a la nueva clase propietaria. Y los bosques, los montes, dejaron de ser una fuente de recursos para convertirse en el prescindible e incendiable fondo romántico de una fotografía tomada desde el asfalto.

Lo que se vació en los años 60 del siglo XX no fue un mundo sano, sino uno previamente desarmado. Que apenas se mantenía en pie gracias al cura, al alcalde y al boticario. Cuando la mecanización redujo la necesidad de mano de obra, el campo ya carecía de muchas estructuras de resistencia. Por eso se vació.

No fue casualidad. Algunos lo vieron venir porque la lucha entre las dos ciudades viene de lejos y exige que se aclare una cosa: que la Ciudad de Dios siempre ha sido un país armonioso, algo más que una ciudad. Jesucristo lloró por Jerusalen, pero vivió y predicó en los pueblos y si fue a la Ciudad lo hizo para morir en ella. La Ciudad de Satanás en cambio… no es mas que una ciudad.

(Visited 8 times, 8 visits today)

Deja tu comentario

Ahora Información agradece su participación en la sección de comentarios del presente artículo, ya que así se fomentan el debate y la crítica analítica e intelectual.


No obstante, el equipo de Redacción se reserva el derecho de moderar los comentarios, sometiéndolos a una revisión previa a su autorización.


Aquellos comentarios que lesionen el honor de terceros o incluyan expresiones soeces, malsonantes y ofensivas no serán publicados.


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*