¿Qué es el carlismo?
¿Qué es el carlismo?
Carlismo ( 9 de 64 )
Sin ánimo de emular a escritores más doctos que yo y siempre con la mirada puesta en el próximo, en nuestros hermanos y en la «acción», voy a dedicar unos breves instantes a dar la definición de carlismo tanto funcional como orgánica en casi todos los aspectos que se me ocurren.
1. El carlismo es una necesidad de recuperar el control de la economía y de la política. Así fue en 1833, así fue a lo largo del siglo XIX y así sigue siendo en el siglo XXI. El modelo económico del carlismo, el carlismo mismo, no es más que volver a formas de producción, distribución y repartimiento de la riqueza más acordes con la doctrina católica. Traduzco, el carlismo quiere un módelo ecónomico humano ( ley de Dios), en el que nos apoyemos los españoles (Patria), en el que haya una serie de derechos grupales y personales inalienables (Fuero) y coronado por un garante inamovible, pero responsable ( más que ahora) : el Rey. En este sentido, el carlismo es compatible con todos los otros «nacionalismos».
2. El carlismo es una propiedad familiar. Muchas familias con antepasados carlistas se consideran ellos carlistas por herencia. Se consideran y son plenamente carlistas. Algunos carlistas aman y siguen esta tradición familiar, otros prefierían que se «extinguiese el carlismo» para dejar de llevar esa «pesada losa», para ellos. Esto tiene grandes ventajas para el «carlismo en general». Ya que hay muchas personas que «lo sienten», «lo defienden», se ven obligados por sus ancestros. Como ligero inconveniente ( o gran ventaja, según se mire), se puede «comparar» al recién llegado carlista, sin pasado familiar y clasificarlo como «candidato a carlista».
3. El carlismo es una forma de vivir el catolicismo, o la forma de vivir el catolicismo. Esta variante del carlismo aún me gusta más. Aunque comprendo y respeto a todo el que quiera ser ateo o de los malos. Entiendo menos al «católico tibio» ( aún menos al «carlista tibio»), pero supongo que cada uno tiene sus tiempos y maduraciones, y sus elecciones. Este carácter del carlismo me gusta aún más, porque lo veo coherente y, además, puedo «tirar» de doctrina católica para argumentar cuestiones políticas, y eso no tiene precio. También lo veo «útil», porque me permite organizar toda la «resistencia» ciudadana en torno a un catolicismo y en torno a un proyecto político solido.
4. El catolicismo es una parte de la Historia de España. Esto es inevitable ya que es así, hay muchos hechos históricos carlistas. De hecho, el peso, la vistosidad o el romanticismo de esa historia es la que atrae algunos, la que entretiene a otros, la que mantiene a otros. El ejemplo más extremo de este carlismo es el Museo Carlista de Javier Urcelay. Aunque nunca me ha parecido la historia la asignatura más interesante o relevante, bien es cierto que ha ganado muchos enteros ya que es indispensable conocer ( y rebatir) el pasado para tener un conocimiento del presente. Respeto esta rama del carlismo o esta definición del carlismo, aunque no sea la más mía.
5. El carlismo es un corpus doctrinal. Esto tiene que ver con el «carlismo como catolicismo» y el «carlismo como historia», pero va algo más allá. Es el carlismo como conjunto de escritos, reflexiones, soluciones políticas, doctrinas, … Alguien podría decir que ya que tenemos el «carlismo como catolicismo», huelgan otras teorías. Lo podría decir alguien y también me lo digo yo a mi mismo, pero también no es mala idea tener estructuradas, clasificadas, detalladas, … todas estas cuestiones.
6. El carlismo fue un movimiento militar. Esto fue verdad hasta 1978, cuando se prohibió en la Constitución Española de 1978. Con miles, centenares de miles, de muertos y mártires, tanto del bando propio como del liberal, no se puede soslayar este carácter armado del carlismo. Algunos dirían, incluso, que éste es el verdadero carlismo… En cualquier caso hay que mencionarlo.
7. El carlismo es un «dinastismo». Al comienzo una dinastía legítima, luego en algún momento, separados por la incapacidad de volver a reinar o por matrimonios o por renuncias, la «cadena» se rompe, o no, y llegamos a la situación actual en la que: o bien se mantiene «a la misma dinastía», o bien se busca a una «nueva» «rapido y pronto» (porque el carlismo es un «dinastismo») , o bien se espera un «legitimo rey legitimo». Aquí los «carlismos» «dinásticos» se separan en varias ramas. Yo, como soy más de los «carlistas católicos», creo que un rey legítimo se lo tiene que ganar a pulso, pero es una opinión totalmente personal.
¿Es malo o bueno que el carlismo sea tantas cosas ( y ninguna diría alguno)? Yo lo veo positivo, porque, en principio, se puede «enganchar» por cualquier lado. Es cierto que hay «carlismos» que más que «enganchar» pueden llegar a «desactivar» a las personas, pero bueno, que cada cuál haga «lo que pueda». También es cierto que cada carlista tendrá varios de esos puntos y en diverso grado, creando decenas de «posibles carlismos personales».
Como «carlista católico», principalmente, sólo me queda decir:
Viva Cristo Rey.
