8 de agosto de 2019 2

La UE no conduce a buen puerto

Y no conduce a buen puerto, en una crisis cada vez más aguda, por su gigantismo y complejidad, por reproducir los mismos vicios de la política en cada Estado, por un espíritu vacío de religiosidad y en ciertos temas corrompido.

Primero. No es fácil tratar este tema, y menos afirmar que la UE no va ninguna parte buena. El tema admite un margen subjetivo, aunque se utilice el sentido común, y se ha creado una leyenda rosa sobre la UE. Pero también se puede caer en generalidades y expresiones inadecuadas.

Si hay clichés y apriorismos en el a favor y el en contra, hoy se transmite un pensamiento único con el dominio de la prensa (periodistas, politólogos, comentadores a sueldo) y las cátedras universitarias, donde se hace la pelota a lo existente. Otros practican eso de si no puedes alabar, mejor callar, cuando es de necesidad hablar.

El tema de hacia dónde va la UE, puede ser tratado desde el punto de vista institucional del Derecho público, histórico, de civilización, religioso y económico.

Segundo. Nos atreveríamos con todos salvo con el primero, pues enseguida dicen que son pocos los funcionarios de la UE, que no son tantas sus instituciones, que hay equilibrio y rotación en los cargos, que no se favorece la corrupción, y que todos los países pueden hacerse respetar o luchar en un marco general de relaciones internacionales. He aquí lo institucional.

Tercero. En la historia se descubre que lo artificial suele tener un rápido fin. Si es cierto que una cosa es la buena vecindad y ayudarse, y otra lo es la UE, también es verdad que quien mucho crece como la UE se descompone pronto, salvo que tenga una buena raíz, tronco y ramas regadas con la sabia de la civilización, moral y religión católica. Por eso el “Imperio” español iluminado todo el día por el astro sol, duró tantos siglos, no como el dominio colonial inglés.

Cuarto. El mundo que se dice civilizado está agitado y en una enorme crisis. Ello incide en los ámbitos del poder y la autoridad como dos caras de la misma moneda. Aquí nadie sabe quiénes tienen el poder político, ideológico, económico, y, por lo que respecta a la autoridad, sólo a la Iglesia católica se le reconoce alguna, que necesariamente debe ser antitética a la “autoridad” de las actuales ideologías dominantes en la ONU, UE, China y el Islam.

Dentro del primer mundo, la UE, que no va hacia ningún buen puerto, atraviesa la crisis global que anunciamos en su día, y hoy, salvo por el Brexit, va desapareciendo como tema en la prensa. Cada país tiene sus líos -de culebrón en España-, y estos son la mejor carnaza periodística por su cercanía al consumidor de noticias.

La UE está paralizada como poder. De entrada, el poder se encuentra en USA, China, el Pacífico y cada vez menos en la OPEP, en los grupos de presión y las movidas provocadas por Soros y otros. El poder como dominio administrativo y político sobre los propios es fácil y no basta.

El Brexit de Reino Unido es un “mazazo” -o una liberación- ante el enorme poder o presencia de la UE en la legislación de cada Estado miembro. Por algo no les dejan marchar y todo son pegas.  Otros también se han dado cuenta que las decisiones sociales de la UE perjudican a sus países (Italia, Francia…), debido a su naturaleza ideológica, a los enormes medios que tiene la UE, y al prestigio que se le atribuye.

El mero hecho de ser la UE un macro poder -aunque de pies de barro-, eso mismo ya perjudica a cada Estado, nación y la comunidad internacional.

Más todavía, la UE está desorientada como “autoridad” por beberla de las cloacas de la degradación. Además, es conocido el tremendo descontento que hay por las intromisiones amorales y contra la libertad de los países aún sanos (Polonia, Hungría…).

Creemos que la UE no tiene mucho futuro, salvo de estricto dominio. Si hay presiones y engaños en cada Estado, también pueden existir en la UE. (Queremos ser bien pensados). Más aún, los que decían luchar contra el dominio (hoy día los Hardt, Negri…, o desde otro lado los Giscard D’Estaing) resulta que nos lo han traído y en grado superlativo.

Ojo, que consideramos muy bueno que todos los Estados de Europa se lleven muy bien, que nuestros pueblos deben ser solidarios y protegerse, y que se deben poner los medios al efecto. Pero no hay que pasarse. Lo que se niega es la UE como entelequia y utopía, el europeísmo como ideología, las ideologías  anticristianas y macro poder que éste último conlleva, la complejidad de sus medios y estrategias, la pérdida de libertades civiles y económicas, el  dirigismo y excesivo proteccionismo, la compra de clientelas, y la pérdida de autarquía de cada pueblo o país con la inversión del principio de subsidiariedad. Se niega que el meridión se someta al septentrión, incluso hasta en la localización de las instituciones.

Si esto no es buen puerto, si la contestación es masiva en no pocos países, es que hay muchas cosas que se han hecho mal.

Y, por último, tampoco Europa tiene futuro como autoridad pues la crisis en cada pueblo afecta al todo y desde las instituciones se impone a los todavía sanos.

Quinto. ESPAÑA podría ser una gran potencia, con poder -ya lo fue, la 8ª del mundo- y un faro de luz o autoridad -lo fue en la Hispanidad-, pero ya sabemos que conscientemente la han desarbolado, corrompido y está inutilizada. Hoy por hoy, es una pena para todos.

El europeísmo como ideología hace que los métodos cambien mientras que los fines permanecen. De hecho, los poderes económicos supranacionales han utilizado a España y los españoles, mientras que las ideologías corrompidas se han ensañado con ella.

Puede existir un nacionalismo económico de naciones aisladas, que recoge la acción de cada pueblo y su Estado más las empresas supranacionales. En la UE -ayer MEC-, este nacionalismo económico así configurado es de grupos de Estados, a lo que, para agravar las cosas, se suman las ideologías y ciertas partitocracias que después de capturar varios países, se imponen a sus gentes, comunidades y Estados aún libres de ellas.

En este conglomerado de situaciones hay mucho dirigismo y poco margen a las libertades. Este marco-poder y los muchos medios que ofrece la UE, hacen que la situación sea agresiva, despótica e intolerable.

¿Qué tal estamos con las oligarquías de poder, que hacen su agosto en la UE, se relacionan con USA y China y desnaturalizan Europa con la migración masiva del Sur?

La suma de transnacionales, y los Estados que se unen filtrados a su vez por aquellas, provoca el imperialismo de siempre, un nuevo colonialismo que explota, presiona y llega a verdaderos chantajes. Esto sólo puede ser neutralizado con factores políticos -no con la lucha por el poder-, factores morales y religiosos, aunque parece que ambos factores no existan.

Nuestra economía española pierde futuro. Sin desarrollo económico y financiero España será una colonia, sin industria y sin una terciarización basada en el sector secundario no puede existir tal desarrollo, y todo ello lo ha perjudicado el liberalismo económico aplicado.

El ingreso de España en el MEC exigió desmantelar el sistema como España había logrado su desarrollo, perjudicándolo. Hasta 1977 España no estaba aislada, sino que exportaba in crescendo. El obstáculo de España al ingreso en el MEC no procedía del régimen político sino de las exigencias económicas de la comunidad. Giscard d’Estaing dijo en Perpiñán: “El principal desafío para los industriales franceses proviene de los actuales miembros de la Comunidad Económica, que pueden conquistar los mercados españoles antes que nosotros”. Es el lenguaje del imperialismo clásico.

Hace 40 años, Higinio París Eguilaz dijo que el MEC (la UE) no debía  ser tema de prestigio sino de convivencia, y que algunos países del MEC exigían “el desmantelamiento de las instituciones y la supresión de las medidas que han hecho posible el desarrollo español” (El Pensamiento Navarro, 23-VI-1979). Juzguemos dónde está la industria española, quién va comprando lo contenido en la vieja piel de toro, y qué camino llevamos.

Y acabo. En 1993, Lester Thurow, economista de USA, espetó a España su necesidad de cambios, pues de lo contrario: “Por este camino, España se convertirá, gracias al sol, es un país de prostitutas y camareros (nota: querrá decir turismo), al servicio de colectividades más desarrolladas”. Por el contrario, lo mejor sería “estimular la producción de bienes y servicios sobre la base de una cultura del trabajo, de la investigación, del progreso intelectual, del avance social. De la inteligencia, en una palabra”. Y concluye el comentarista Antonio Papel: “en nuestro país faltan iniciativas, se echa de menos una competitividad técnica y económica” Algo tendrán que decir los que ostentan el poder. (Diario de Navarra, miércoles 27-I-1993). Desde luego, a los de la UE les importan muy poco los españoles, mientras puedan practicas en España al turismo de deporte y caza, ¿monumental y cultural?, y sobre todo de sol y playa.

José Fermín Garralda

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2 comentarios en “La UE no conduce a buen puerto

  1. Aven

    Gran artículo! Me alegra que haya pasado mínimamente acerca del tema de las universidades. Pues son fundamentales centros de legitimación del poder o de caída en doctrinas erróneas, de aquellos “llamados” a liderar sus sociedades.

    En las cátedras universitarias se enseña Teología de la Democracia. Debemos estar ante una época única. Pues en las universidades, ya no es que se ponga en duda o se realice una crítica al sistema existente, es que se han suprimido completamente los debates acerca de ello. Reducidos a, si se debe o no, intervenir más en esto o lo otro. Y al disidente (esta sí, especie en peligro de extinción) le acompaña un silencio absoluto y las miradas displicentes de sus iguales, seguido de un sermón sin fin sobre las bondades de vivir en nuestro tiempo, por parte de unos docentes-comisarios. Las Universidades hoy emiten al año miles de monjes, como si de una fábrica de URSS se tratará. Es decir, determinando su calidad y cantidad.

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  2. Eusebia Mora

    Gracias al Tratado de Lisboa y a su artículo 7, los empresaurios no nos chupan más la sangre a los productores asalariados, también se han respetado los derechos de jubilación de los productores asalariados a jornada parcial. Es lo único provechoso que nos ha llegado de la UE. Por eso los ultraliberales de VOX, pedían la desvinculación del citado Tratado y artículo, para asegurar el todo vale y el sálvese quien pueda.

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