Jumilla sí, Jumilla también
(Por José Fermín Garralda)-
Siguen dando mil vueltas al mismo tema. Por lo visto, no hay otros asuntos más importantes. Pues sí, en España parece que estamos dejados de la mano de Dios, y eso es así porque nosotros nos lo hemos buscado y querido aceptar la Constitución atea del 78.
Se han arrancado cruces por las bravas en numerosas ocasiones, con ruido e intención, y pocos se han escandalizado públicamente, y ahora queremos que los mahometanos puedan -lógicamente si quieren, claro está- degollar tranquilamente sus carneros en un polideportivo municipal. El de Jumilla. Y encima viene alguno del alto clero echándose las manos a la cabeza, como el arzobispo de Madrid y cardenal de la Iglesia católica, que ascendió tan rápido que no me extraña de las bobadas que dice. ¡Ah, amigo Cobo…! -no me refiero, no, a lo sagrado, desde luego…-.
Lo ocurrido en Jumilla -bonita tierra bañada por el sol, solar de paz y buenos caldos, situada entre las sierras del Molar y del Buey-, ha generado una oleada de ataques a su Ayuntamiento democrático por no haber concedido el polideportivo municipal para la fiesta del cordero que celebran los musulmanes.
Esta denegación ha sido por motivos de sentido común incluidos los de higiene y de seguridad. Pues mire, nosotros añadimos otros motivos como la muerte de tantísimos carneros ayer, hoy y mañana, la proyección de futuro de nuestra sociedad, y también el deseo -y necesidad- de mantener un ambiente social o público donde las manifestaciones religiosas externas sean todo lo posible las católicas. (Ya me sé, ya, el recurso dialéctico de muchos al Concilio Vaticano II, pero léanlo bien y ya me dirán, y sumen luego lo que dijeron los obispos españoles al regresar a sus sedes).
El motivo es socio-religioso (si me apuran, político-religioso o religioso aplicado a la política), pues España no tiene una raíz musulmana sino católica, y aquí especialmente la religión aún da sentido a la sociedad. No se trata de crear una primera y segunda división, pues de eso saben mucho los gobiernos, sino en reconocer que no queremos un ambiente social pagano. De esto sabemos mucho los españoles.
Los españoles no tenemos mucha memoria, estando recientes los casos de Callosa, Baracaldo, Ribalta, Monteagudo, Corella y tantos otros… Seguro que el avance musulmán va a ser algo más sutil que la bestialidad contra la Cruz en toda España por parte del nuevo Frente Popular.
Que se doren por ahora a gusto las españolas, en sus largos paseos de baños de sol, que pronto verán como se achican sus hermosas playas. Y eso es lo de menos.
