2 de mayo de 2019 0 / / /

¡Cuándo se desengañará la derecha del PP!

Dice el dicho que la letra con sangre entra. Eso sí, este dicho tan habitual dentro del ejercicio de la autoridad paternal sobre los hijos (desgraciadamente, cada vez más anulada por parte del estatismo intromisivo) no es válido para la política, al menos, en España, en lo concerniente al Partido Popular (PP).

En este caso, el castigo se basaría en renunciar a asistir a las urnas para depositar un sobre cuyo contenido sea una papeleta válida en la que ponga PP (en el caso de la Cámara Alta, hablaríamos del marcado de todas las casillas adyacentes al mismo).

Ahora bien, en el PP no quieren asimilar por qué, el pasado domingo día 28 de abril, perdieron 72 escaños. En vez de hacer autocrítica ante un trasvase de votos tanto a C’s como a VOX, optaron por “volver al centro” y tachar a VOX como partido de “ultraderecha”.

Ciertamente, el PP de Casado ha emitido, de vez en cuando, mensajes que intentaran contener la pérdida de votantes a favor de VOX, ya fuera por el problema nacional-catalanista o la cultura de la muerte, la inmigración descontrolada y el invierno demográfico.

Ingenuamente, uno pudo pensar al principio que le ocurría lo mismo que a su socio austriaco Sebastian Kurz dada la relevancia del partido de derecha identitaria FPÖ. Pero, en el caso de cierto admirador de la socialista California, era otra venta de humo de esas a las que acostumbra el PP.

Casado, que causaba simpatías a muchos cuando presidía la rama juvenil del PP en Madrid (antes de convertirse en siervo de Mariano Rajoy), avala a socialistas como Moreno Bonilla y Monago, dejándose ver como un “progre”, algo “menos intervencionista en economía” respecto a PSOE y PODEMOS.

Así pues, más bien por culpa suya (por no garantizar suficiente fiabilidad, cosa de la que carecía el equipo de Mariano Rajoy , al que hay que atribuir la puesta en bandeja del poder al Frente Popular) se ha “fragmentado” el voto. Pero no lo reconocen, ni quieren “fusionarse” con sus homólogos naranjitos.

De todos modos, puestos a valorar las distintas facciones de la partitocracia, en la que algunos participan de buena fe, cabe lamentar que la derecha sociológica española está aún, en gran medida, dejándose engañar por el PP, independientemente de que le vote o no.

El partido en cuestión, igual que la mayoría de sus socios europeos (incluso los de países con una sociología mucho más conservadora), no es a efectos prácticos un partido de derechas en mayor o en menor medida.

Aparte de mantener una filosofía en favor del big government, del expansionismo de los también llamados “Estados Modernos”, mantienen una actitud de plena conformidad lo postulado por el marxismo cultural (nihilismo, secularismo, cultura de la muerte, homosexualismo, multiculturalismo, …).

De hecho, en países europeos como Polonia, opciones casualmente coaligadas como la Plataforma Cívica y Moderna (socia de C’s) no son consideradas para nada como opciones votables o “menos malas” por parte del promedio sociológico conservador.

Por lo tanto, debería de ser hora de renunciar a seguir dejándonos engañar. Eso sí, comprendo que la sociología “progre” que es hegemónica en España (con una derecha, en cierto modo, esnobista) tenga su parte de culpa ante este engaño conceptual, que muchos son incapaces de vislumbrar.

-> P.D.: En realidad, no hay que depositar las esperanzas en la partitocracia…

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