25 de marzo de 2017 0

Agresión a la luz del sol contra las libertades cívicas en Pamplona

NOS IMPORTA TRES PEPINOS QUIEN SEA EL AGREDIDO. No es justo lo que ocurre. Es un rodillo. Hoy son ellos los que sufren, y mañana seremos tu y yo. Más: hoy sufrimos todos en ellos. 

Así es de noche, así es de día. Ataques por los que hacen de juez-que-todo-lo-sabe, los que sentencian, son parte interesada y  tienen el poder callejero y municipal. Asistimos a una situación manipuladora y explosiva. Los demás, a aguantar sus “machadas”, que éste fue el planteamiento de ese genio llamado J. J. Rousseau, por lo mismo que siendo el “padre de la democracia moderna” -que no la llevó a la Inclusa como llevó a sus hijos naturales-  también es padre del socialismo y los restantes totalitarismos.

La agresión ha sido en nombre del “hago lo que me apetece”, y “si no me gustas, te callo”.

Ha sido con el consentimiento del sr. alcalde EH Bildu, la pasividad de la policía municipal (los munipas), la colaboración de ésta al obligarles a tapar el logo, y la ausencia del poder ejecutivo del Gobierno del partido Popular.

En efecto, ayer martes, el conocido autobús naranja de Hazte Oír, fue atacado brutalmente por grupos que siembran violencia en Pamplona. Son cinco, veinticinco o cincuenta chavales y chavalas que campan por sus anchas y que hacen lo que les da la gana.

Tales -los pobres-, siguen la batuta de gente emperifollada y de salón. Son -los pobretes- carne de cañón de quienes desean que llegue el totalitarismo a España. Porque estamos de ensayo, ¿saben? A ver hasta dónde se puede llegar. Los bien-pensantes pero comodones están “medidos” y no son valladar alguno. Sobre todo, aquí hay quienes desean que el totalitarismo llegue a España, un gran país que tiene a su favor algo que explica la sin par agresión: España sigue siendo ejemplo y faro de Hispanoamérica, es un pueblo fogoso y todo lo lleva hasta sus últimas consecuencias.

Si no se permite a los cachorros del radicalismo batasuno  y los Lobys llegar al final del proceso, explotan de ansiedad, pues todos -sobre todo ellos- tienen que ser felices, ¡qué caramba! (Acierte Vd.: ¿quiénes son ese”todos”? ¿Es como el “todos” constitucional, en el que el nasciturus  nada significa en el caso de aborto?) Pues bien, esta contradicción hace que los liberales moderados o conservadores peperos tengan -o nos traigan- que sufrir el radicalismo que tanto temen. Señores: seamos sinceros: ¿o es que los mayores males, el avance del totalitarismo, no los trae la misma ejecutiva nacional del PP ? 

Este totalitarismo es -lo anunció Tocqueville hacia 1848- fruto del Liberalismo. Parece mentira: los intolerantes e inmorales de hoy, los totalitarios y dictadorzuelos, los acostumbrados a utilizar la fuerza para fines políticos, los que llaman fachas y nazis a los demás -quizás porque lo son ellos-, los que lanzan epítetos contra sus contrincantes políticos… quieren dar lecciones de democracia yendo contra la democracia liberal y contra lo que sea. Si esto es así, refleja la incoherencia de un Liberalismo radical que sabe expresarse como anarquismo.  Da pena que tales chavales y chavalas crean que con decir sus barbaridades en batúa, tienen bula para todo, y que son más personas y libres, más progres y más guapos y guapas.  Y lo peor es que el señor alcalde EH Bildu -que se encontró con el poder con una sospechosa carambola- y sus pobres y sufridos munipas, les den bula. 

En nuestros tiempos del Partido Popular y Ciudadanos, y, concretamente, de la mano del Partido Popular nacional, España camina hacia el totalitarismo de facto. Así ocurre  cuando se agrede a la religión católica y los Tribunales y el Ejecutivo nada hacen. Ocurre  cuando se viola abiertamente la libertad de los que manifiestan un criterio diferente al que tienen los que hoy mandan, los que se dicen políticamente correctos, y nadie hace nada. Se deja hacer… y esto estimula más agresiones. Ocurre cuando los fiscales del Estado miran a otro lado y toman las de Villadiego

Sí, el Gobierno del PP es muy responsable de lo que está pasando, y todo anuncia el ocaso de las libertades cívicas de los que piensan distinto a los inmorales, los ideológicos y anticatólicos. ¿Tendrán que venir a ayudarnos judíos y musulmanes? No pocas veces los católicos han sido tratados en España y la misma Navarra como ciudadanos de segunda o tercera clase, algo así como parias, y los políticos que se dicen católicos se expresan sonrientes porque su jefe y la ocasión o el partido se lo aconseja. O pierden su puesto. Ahora son los ciudadanos del autobús naranja los tratados como unos desgraciados y como parias, y nadie dice nada. Este silencio cómplice es el camino del totalitarismo. ¿Hay algún político que se tome esto en serio y movilice algo o a alguien? Los de UPN y PP algo han dicho -por supuesto que subrayan que nada tienen que ver con Hazte Oir y que piensan distinto- pero nada más hacen.

En Pamplona cualquier ciudadano podría estar sometido al escrache: lo estuvo el Sr. Maya y ahora lo está hasta el Sr. Asirón por algunos de sus propios munipas. Y, por supuesto, también lo estará Vd. SI HACE ALGO que no gusta.

Los pamploneses estamos hartos de presiones y agresiones, de prepotencia y chulería de los  de siempre en la calle; de instituciones ocupadas por el cuatripartito; de la pepera Cifuentes de Madrid que no respeta ni libertades, ni conciencias rectas, ni derechos; de la ineficencia de los que están en el PP nacional para “convertirlo” desde dentro -ay que risa, Felisa-. Cualquier motivo les vale a los violentos, chulicos y niños del papá Estado o de la mamá llamadas moda, desde luego impuestas desde arriba. Es el pensamiento único. Y a ver quién se mueve en la foto, que, si no sale en ella, pierde el pan y la sal (conciertos, subvenciones, puestos a dedo, enchufes, lugares de influencia…).

El sábado pasado fue la batalla campal en el Casco Viejo de Pamplona -la poli estuvo flojita con todo lo que le tiraban- entre unos mozalbetes dirigidos y azuzados por  aquellos que todos sabemos. Ayer martes asistimos al ataque contra dicho autobús naranja. Y todo ello delante de la fuerza del Orden. Por lo visto, los buenos eran los atacantes, los que agredían, los que siembran el pánico, y los malos quienes ejercían su derecho constitucional a la libre expresión de sus ideas.

También produce hartazgo que se persiga a quien tan sólo recuerda la naturaleza del hombre como ha hecho Hazte Oir, que se persiga las libertades cívicas tan predicadas por quienes las rompen a cada paso hasta extremos inconcebibles, que se persiga lo que significa religión católica. ¿Se acuerdan de la profanación sacrílega en el que fue Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada? Primero se actuó y se actúa contra Dios. Luego se actúa contra el hombre. Algo después se va contra la libertad de pensar diferente a ellos precisamente. Y mañana que nadie se mueva, esclavos de cinco atrevidos o, mejor, del gobernante de turno puesto por quienes ponen y quitan Gobiernos. Esta es la democracia que nos hemos dado -diría el Sr. Suárez-.

¿Qué más hacía este autobús naranja?: simplemente manifestarse. Más todavía,  recordar la naturaleza humana, y  ejercer la verdadera libertad cívica. Si a Vds. no les gusta lo que significa el autobús naranja -¡qué culpa tiene el color, digo yo!-, y lo que quería expresar -todos estamos encantados con lo que decían- pues Vds. se aguantan, ¿o no? 

Hablo del color porque debido a las presiones y prohibiciones de algunos políticos de muy poca monta o residuales, dicho autobús había omitido su conocido lema y hasta del logo de su organización. (Véase la imagen de “Diario de Navarra” pero divulgada por la red con la policía municipal de un gobierno pamplonés filo fascista -o no, ¿sr. Asirón y comparsa nacional socialista?-). Por lo visto el color naranja no les gusta a los cinco cabritillos, ni al Sr. alcalde, ni a los munipas mandados por él -ya tienen en esto su penitencia, ya, en servir a tal señor-. Tampoco les gusta el logo, como  los primos hermanos estalinistas y nazis socis. Sí, contradicciones éstas que hacen historia -que no la Historia-…

Quizás lo más serio del pasado martes fue que la policía municipal del Sr. Asirón EH Bildu obligase a los del autobús a tapar su logotipo. Porque sí. Dictadorzuelos. La libertad es un cuento chinesco en Pamplona, pues ya vemos qué y a quiénes se persigue hoy. Que los Asirón no nos hablen más de democracia, que la suya es la de Cuba y Stalin. Ahora bien, hay que constatar que con ellos estamos recogiendo las contradicciones y errores del liberalismo moderado del tal Suárez, Hernández Gil, Fraga y sus aventajados señores discípulos. 

Estamos en al final del proceso: la corrosión política y social, la corrupción, la descomposición del mundo católico y de la misma España. Esto tiene como causa la actividad de aquellos que desde hace tiempo levantan columnas y templos al nuevo paganismo, del que participan las cúpulas de todos los grandes partidos. 

¡Estas y otras cuestiones contrarias a la vida humana y la religión católica, son llamadas  libertades en Pamplona y nuestra España constitucional! ¿Quiénes llevan hace tiempo cargándose las libertades y la misma Constitución?  Y los de UPN y PP con su flamante gobierno central, tan campantes… hablando los de UPN con la boca chiquita. Pues allá ellos. 

José Fermín Garralda

Pamplona, 24-III-2017

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