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Entrevista: Juan Carlos Corvera, presidente fundador de la Fundación Educatio Servanda

31 de julio de 2018 1 Acción / /

La educación católica de calidad, fiel a la sana doctrina, es una rara avis en peligro de extinción. Hay que mimarla, pues sólo educando católicamente podemos recristianizar de nuevo una sociedad cada vez más hedonista y paganizada. Conozca uno de los mejores modelos de educación católica de nuestro país de la mano de su fundador.  Juan Carlos Corvera nos cuenta la historia de este apasionante proyecto Educatio Servanda.

¿Cómo nace Educatio Servanda?

Nace de una llamada interior para poner nuestro granito de arena en la mejora de la sociedad presente, pero sobre todo en la futura, a través de la educación.

¿Cuáles son los pilares en los que se asienta esta Fundación?

En primer lugar, somos una institución sin ánimo de lucro. Sin embargo, debe ser sostenible económicamente, de manera que la gestión es completamente profesional. En segundo lugar, se trata de una Fundacion católica que asienta en las verdades de la fe toda su acción educativa. Por eso, aunque desde su inicio, la dirección y la gestión es llevada por laicos, siempre estamos acompañados por los pastores diocesanos y los capellanes que ellos nombra para acompañar nuestras obras en sus diócesis. Por último, distribuimos nuestra acción en cuatro campos sinérgicos: familia, enseñanza, tiempo libre y presencia pública.

Háblenos de la importancia de la presencia en la vida pública…

Es una vocación particular de Educatio Servanda. Damos gran importancia a procurar la presencia de los católicos en la Vida Pública desde el mundo de la educación; a comparecer públicamente en el debate de las ideas tratando de contrarrestar el pensamiento único, mediante un discurso contracultural. Es decir, una suerte de resistencia cultural activa. Esta es la razón por la que estamos en todos los debates educativos que tienen que ver con la familia y la educación.

¿Qué logros han conseguido hasta la fecha?

Han sido diez años y medio frenéticos. Comenzamos mi mujer y yo hace doce años, sin más ayuda que la de un grupo de amigos incondicionales. Actualmente, Educatio Servanda es una realidad que tiene obras educativas en seis diócesis españolas, con cinco obispos en sus patronatos, con los que aglutina 7 colegios concertados, 3 centros de estudios superiores, un centro de recreo y descanso, una escuela de tiempo libre, más de 3.500 alumnos, 350 profesores… Todo ello sin contar los más de diez congresos de educadores y las múltiples actuaciones en la vida pública.

Si bien no ha sido nada fácil gestionar tanto crecimiento en tan poco tiempo, lo hemos conseguido gracias a un equipo es extraordinario de personas que suman a su altísima profesionalidad una entrega total a la Misión. Todos vemos una verdadera vocación, una llamada, en nuestro trabajo.

¿Qué importancia tienen los centros educativos y qué frutos están dando?

Son de una importancia capital. En nuestros centros educativos se concreta, se encarna nuestra Misión. El acompañamiento a las familias que nos eligen para educar a sus hijos, constituye nuestro bien más precioso. Supongo que se refiere a frutos pastorales… No los podemos conocer todos. A buen seguro, los más importantes estarán ocultos a nuestros ojos, y sólo Dios lo sabe. De los que nos permite ver… multitud de conversiones de jóvenes, de padres de familia que, a través de sus hijos, redescubren la fe de su infancia o juventud, se reencuentran con Jesús, regularizan sus situaciones familiares, comienzan catequesis de adultos…

Cada vez son más los niños que piden el bautismo porque en su casa no tuvieron esta formación católica y la reciben por primera vez en el colegio. Y es que tenemos que ser conscientes de que la escuela católica es cada vez más una escuela de primer anuncio; su configuración debe tener esta clave para responder a su  Misión en el siglo XXI.

Para finalizar, ¿Qué modelo de educación proponen?

Sería largo de explicar en pocas líneas. Para ello les remitiría a las web de nuestras obras educativas desde la web de Educatio Servanda -educatioservanda.org-.Sin embargo, a modo de síntesis le diría que ofrecemos el modelo católico de siempre combinado con las metodologías y tecnologías más actuales. Hace tiempo coincidí con una abuelita adorable que entraba con sus nietos en uno de nuestros centros y me dijo espontáneamente: “tienen ustedes un colegio maravilloso, es como los de antes pero con inglés”. Creo que, a su manera, captó bastante bien nuestro estilo.

Una entrevista de Javier Navascués

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Un comentario en “Entrevista: Juan Carlos Corvera, presidente fundador de la Fundación Educatio Servanda

  1. monsterid

    Luís B. de PortoCavallo

    SOBRE EDUCATIO SERVANDA

    Esta fundación es otro intento de “vendernos la burra” o si se quiere una expresión más moderna —a su estilo— de “vendernos la moto”, mezcolanza sincretista entre progresismo existencialista buenista, con tintes liberal conservador.

    La Fundación Educatio Servanda organizó el pasado 10 de Marzo en Madrid, la novena edición del Congreso Nacional de Educadores Católicos, bajo el lema “Educación y Derechos Humanos: celebrando el LXX aniversario de su Declaración Universal”, “para reflexionar y analizar el momento actual de la educación en España, en relación a los valores universales firmados en la Asamblea General de la Naciones unidas en 1948”, (¡y dale con “los valores”!) dónde a la mesa inaugural llevaron nada más y nada menos que a Beatriz Becerra, responsable de Comunicación del Consejo de Dirección de UP y D entre 2009 y 2014, eurodiputada y vicepresidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, integrada en el Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa y miembro también, entre otras, de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género que en 2016 presentó la plataforma AWARE (Alliance of Women Against Radicalisation and Extremism), orientada al estudio y prevención de la radicalización desde una perspectiva de género. ¡Vamos, todo un referente en educación católica!

    Su Presidente Juan Carlos Corvera firmó, el pasado 27 de junio, un convenio de colaboración entre la Fundación Educatio Servanda y la Asociación Española de Personalismo (AEP) “nuestro convenio está basado en la similar visión filosófica de la persona humana inspirada en el pensamiento personalista”.

    El personalismo es una corriente filosófica propuesta por Emmanuel Mounier desde 1930, tomando como base y antecedente la ilustrada Antropología filosófica kantiana, que, en la segunda parte de la obra Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785), considera al hombre “imperativo categórico”, según unas formulaciones; una primera fórmula general de este imperativo sería la que propone “obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda siempre valer como principio de una legislación universal”. Con esta primera formulación, Kant reflexiona la importancia de hacer que la propia acción se conforme con la ley, que concibe a partir de la razón, actuar siguiendo un criterio objetivo, que al mismo tiempo pueda convertirse en criterio, planteamiento Kantiano sobre la obediencia a la ley que se mantiene en el ámbito del “deber”.

    La segunda formulación dice: “obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, siempre como fin, nunca simplemente como medio”, introduciendo la noción de finalidad en el orden moral, que antes consideraba entre los motivos materiales. Los demás fines relativos son máximas subjetivas, con valor para el propio sujeto. Sólo “el ser racional existe como fin en sí mismo” y “posee un valor absoluto”. Por tanto, ya no forma parte solamente de los fines subjetivos, sino que le confiere validez también como principio objetivo y universal. Los seres irracionales tienen validez sólo como medios y por ello se llaman cosas, “más a los seres racionales, se les llama personas, porque su naturaleza los distingue como fines en sí mismos, esto es, como algo que no se puede usar meramente como un medio”. Con esta segunda formulación Kant aporta al Personalismo una “intuición fundamental”, base de los planteamientos de autores posteriores. A través de esta fórmula del imperativo categórico, Kant no hace otra cosa, que colocar a la persona como centro de la reflexión, como valor absoluto, radicalmente distinto de las cosas y como criterio de juicio determinante para adecuar el obrar del hombre, evitando los subjetivismos.

    Tras la Revolución francesa, para Kant, la jerarquía epistemológica se ha invertido. Hay una primacía de la ética sobre la política, en consonancia con una revalorización de la persona, entendida siempre como un fin en sí misma, frente al conjunto de las cosas, simples medios disponibles para la persona Por eso Kant, en lugar de hablarnos de un “bien”, que puede entenderse como cosa común, prefiere hablar de un “reino de fines”, en el que el ejercicio de las libertades individuales sea compatible con el sometimiento a una ley universal. Está claro que el individualismo de la antropología kantiana, como lo sería también la de John Stuart Mill, superan el afán posesivo, como el de Hobbes o Locke. En este sentido, tanto la escuela de Fráncfort, como otras siguen a Kant ofreciendo un modo de contractualismo que admite pluralidad de derechos y deberes que pretendidamente “benefician al conjunto de la humanidad”.

    Una Tercera formulación propone: “obra de manera que la voluntad de todo ser racional pueda considerarse a sí misma, mediante su máxima, como legisladora universal”. Esta fórmula es una prolongación de la anterior, en cuanto sujetos morales, como reino de los fines, acentuándose finalmente la autonomía del hombre.

    Otros antecedentes fundamentales pueden verse en Kierkegaard considerado el fundador del existencialismo. Según Emmanuel Mounier “Kierkegaard encarnaría la revolución socrática del siglo XIX”, ya que su pensamiento vuelve al hombre moderno, aturdido por el descubrimiento y la explotación del mundo, retornando a la conciencia de su subjetividad y de su libertad.

    También el polémico y controvertido, padre de ese “monstruo metafísico” denominado democracia cristiana, Jacques Maritain, e inventor de la terminología que influyó decisivamente en Emmanuel Mounier, y fuente principal de su pensamiento. Maurice Nedoncelle, teórico de esta corriente, al que se le designa como el “metafísico del personalismo”. Negado la dimensión socio-política, Nédoncelle no trata de explicar una metafísica de la persona en sentido estricto, su interés es “el estudio fenomenológico y filosófico de la persona”. Gabriel Marcel, cuyo eje de su pensamiento lo constituye el calificado como existencialismo cristiano equiparándolo al personalismo. Romano Guardini, sacerdote y teólogo influido por Edmund Husserl, (que relaciona personalismo y fenomenología trascendental). Desarrolla un “existencialismo cristiano” tomado expresamente del “pensamiento existencial” de Kierkegaard, Jaspers, Heidegger o Marcel.

    O Max Scheler que ampliará la concepción fenomenológica de Husserl desde el personalismo. Scheler utilizó la fenomenología para estudiar los fenómenos de la vida emocional del hombre (“valores”) a partir de los cuales elabora una original fundamentación personalista de la ética. La realización de los “valores” se concreta en modelos humanos. Pero la ética de los valores es polarizada, todos los valores se organizan siendo tanto positivos como negativos (tan “valor” es el “amor” como el “odio”) y establece una jerarquía, que denomina “escala de valores”; primero los valores de agrado (instintivos): (dulce – amargo); segundo, los vitales (sano – enfermo); terceros, los valores espirituales, que se dividen en Estéticos (bello – feo); Jurídicos: (justo – injusto) e Intelectuales (verdadero – falso); y por último los religiosos (santo – profano). Habría que explicarles a los que se le llena la boca hablando de “valores” y “escala de valores” que entran en el terreno del sentimentalismo de tal modo que lo amargo, enfermo, feo, injusto, falso o profano son también “valores” en “escala de valores”.

    Son dos las tendencias sociopolíticas a las que han llegado los pensadores personalistas, la “democracia cristiana”, elaborada por Maritain, y el “cristianismo libertario”, encabezado por Mounier. A eso lleva la hipótesis antropocentrista del mal llamado humanismo cristiano, voluntarismo fenomenológico del que son dependientes.

    Así nos encontramos que, no sólo esta institución educativa, sino otras muchas que se consideran católicas de pro, enaltecen la ilustración, justifican la revolución francesa y defienden el corrupto sistema imperante, en virtud de que es lo que está “institucionalizado” y es lo “políticamente correcto”, esto es, el Mundo y sus vanaglorias, “Los que aman a este mundo: No son de Dios” (1 Juan 2:15); Y lo más desconcertante es que se consideran, a sí mismos, “doctrinalmente impolutos”, olvidando los tres enemigos del alma
    ¡Qué gran triunfo del enemigo del hombre!

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