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Los sindicatos y el Gobierno: dos perspectivas sobre el empleo temporal

Foto: lainformacion.com

El acuerdo contra la temporalidad del empleo entre Gobierno y sindicatos

Este miercoles, 29 de marzo, es histórico para algunos. Se ha firmado un acuerdo para atajar la temporalidad del empleo, según algunos titulares de los principales medios nacionales. Todo porque CSIF, UGT, CCOO y el ministerio de Hacienda han pactado atajar la tasa de temporalidad del sector público en un 8%. Para ello se quieren convocar más de 300.000 plazas nuevas en este año, de manera que los interinos se transformen en empleados fijos y se sustituya el 100% de las jubilaciones por nuevos trabajadores con contratos indefinidos. Es un triunfo para los sindicatos, que se han apuntado el “tanto” de haber participado en unas negociaciones tan exitosas. También lo es para el Gobierno, que ha promovido una medida creadora de empleo sin ningún gasto para las arcas públicas, porque no se aumentará la plantilla de los servicios estatales.

Según los datos, la tasa de temporalidad se sitúa en torno al 23% y va a ser reducida a un 15%. Los contratos temporales van a reducirse drásticamente después de un incremento en los años de la crisis desde 2008.

¿En qué medida esto es un triunfo para la economía de España?

ANÁLISISLa medida en sí no tiene porqué ser perjudicial para la economía. No se incrementará el gasto público y, de hecho, más vecinos podrán disfrutar de estabilidad laboral, más seguridad para ahorrar, invertir, formar familias y dedicarse a lo que buenamente consideren con su propia vida. Se mejora las condiciones de la plantilla de los servicios públicos y eso es social y económicamente sostenible desde el punto de vista de las cuentas públicas. Al menos a  corto plazo.

Sin embargo, es necesario contemplar una perspectiva adicional. La de la autonomía social. A golpe de acuerdos y de decretos se está creando empleo e incluso se presume de que este sea de calidad gracias al Estado. Se considera histórico que se reduzca la temporalidad de los empleos públicos. No obstante, todavía no se han llevado a cabo medidas que atajen la precariedad laboral en el ámbito privado, donde está el grueso de la actividad económica del país.

Si no promovemos una regulación sencilla y justa en materia de contratación, si no promovemos la creación de empresas, si no mejoramos la educación de este país… no habrá buenos empleos a largo plazo para la población. Hay que denunciar que se presente como histórico algo que no lo es en absoluto. La temporalidad laboral hay que cambiarla en donde se encuentra el grueso de los empleos y en donde la situación es más penosa: en el sector privado. Al fin y al cabo, la interinidad en los servicios públicos es de mayor calidad porque los servicios están mejores pagados y hay más posibilidades de retorno.

La temporalidad no se soluciona mejorando externamente las condiciones de los trabajadores. Esa es la prerrogativa marxista. La clave está en encontrar el modo de repartir mejor la riqueza y de mejorar el rendimiento de nuestros recursos económicos de acuerdo con la justicia social. Justicia social y rentabilidad son términos parejos en una economía libre, rica, social y cristiana.

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